Leamos hoy
1 de Octubre
Salmos 55
Como enfrentar la decepción
“Encomienda al Señor
tus cargas, y él te sostendrá, no permitirá que el justo caiga y sea abatido
para siempre” Salmos 55:22
“El salmo 55 es una súplica de ayuda en medio de una
situación desesperada del salmista…este salmo es el grito del alma de uno que
quisiera huir de la tristeza y refugiarse en la soledad” (3CBA, 772)
Opresión, amenazas, insultos, estremecimiento, pánico,
miedo, terror, deseos de volar, deseos de desaparecer; contiendas, violencia,
intrigas, malicia, destrucción, engaño (Sal 55:1-11)
Todas estas son señales y síntomas de una clara decepción; y
es que en verdad es algo a lo que sí hay que prestarle importancia porque todas
estas cosas llevan a la persona a alejarse y aislarse exponiéndola a peligrosas
situaciones.
Confiar y tener altas
expectativas de una persona y ver luego esa imagen quebrada, abrir los secretos
de tu corazón y luego ver quebrada esa confianza, provoca un grande dolor que
lleva a un combate: Sinceridad versus hipocresía, amistad versus traición, lealtad
versus engaño; es algo de lo que Satanás se aprovecha llevando a muchos a
buscar refugio en la música (ya te diste cuenta que la mayor parte de las
letras de las canciones son de decepción?) en las bebidas alcohólicas (pensando
que “Se bebe para olvidar” las decepciones) en las drogas (pensando: “te hará
sentir mejor”) abandonar los estudios y oportunidades presentes y finalmente
negar su fe u ocultarla (yo sigo creyendo en Dios en mi corazón, lo único no
voy a la iglesia)
Si estás pasando por esta senda
escabrosa: detente, no necesitas huir!
El Salmo 55 da tres recetas para
vencer las decepciones:
1. Orar.-
“Pero yo clamaré a Dios, y el Señor me salvará” (Salmos 55:16)
“La senda de la
sinceridad e integridad no es una senda libre de obstrucción, pero en toda
dificultad hemos de ver una invitación a orar” (DTG, 620)
2. Aceptar
la realidad
“…Esa gente no
cambia de conducta, no tiene temor de Dios” (Salmos 55:19)
Esto no me debe
llevar al extremo de vivir a la defensiva y tener un complejo enfermizo de
víctima, sino sencillamente entender que no hay personas “perfectas”…No hay
justo ni aun uno Sal 53:1 y en cierto modo limpiar mis ojos empañados de
ingenuidad, pues debo entender que el mal SI existe y que hay gente que ama la
maldad. Si uno persona no respeta a Dios, menos a cualquier hombre. Por lo
general oímos la frase: Cómo el/ella pudo ….??? En este mundo lleno de maldad y
encima lejos de Dios, Satanás puede hacer que una persona haga tremenda maldad.
3. Nadie
está libre
“…no permitirá
que el justo caiga y quede abatido para siempre” Salmos 55: 22
“Cómo me hizo
eso a mí”
“Cómo me paso
esto a mí” se oye decir; mas la verdad vivimos en un mundo de pecado y nadie es
inmune a sufrir decepciones de cualquier naturaleza. Hasta el justo cae.
Creo que si tomáramos en cuenta estos consejos del
Salmo 55 estaríamos mejor preparados y tendríamos el valor para pasar de la
decepción al perdón, que en muchos casos llevaría a la restauración de la
relación.
Perdonar a Dios
Hace años en una conferencia escuche a un orador decir que era tiempo de perdonar a amigos, compañeros y familiares y que en especial era tiempo de perdonar a Dios.
Cuando oí
aquello pensé: Qué tremendo! O sea que encima de que Dios dio todo por mí, estoy decepcionado de él; como él no cumplió mis expectativas, estoy decepcionado con él y como yo soy bueno, lo voy a perdonar...
...pobre Dios... he sido tan victimado que hasta Dios tiene que pagar por ello!!!
...pobre Dios... he sido tan victimado que hasta Dios tiene que pagar por ello!!!
Tal vez, en ese momento, no miré hasta el fondo; pero la verdad es que, muchos vivimos hoy “Decepcionados
de Dios”; porque nuestra vida, no es vida, solo sobrevivimos miserablemente. Estamos hastiados de sembrar y sembrar y nunca cosechar; de confiar y amar y solo lastimados acabar. Y vivimos resentidos, decepcionados, cobrándole a Dios, por todos nuestros males.
Mas no debemos errar el foco, porque Dios nunca quiso que sintamos dolor, pasemos el llanto o la muerte.
Un INTRUSO llamado pecado cambió todos los planes; pero, lo que nunca cambiará es el amor que Dios siente por sus hijos.
Jose
Mas no debemos errar el foco, porque Dios nunca quiso que sintamos dolor, pasemos el llanto o la muerte.
Un INTRUSO llamado pecado cambió todos los planes; pero, lo que nunca cambiará es el amor que Dios siente por sus hijos.
Jose
Hace años atrás
colportando (Arte de predicar a través de la venta de libros cristianos) en
Ecuador conocí al hermano Jose. De origen peruano Jose, se había dedicado a
servir al Servir al Señor en este hermoso ministerio colportando en su tierra
en el oriente peruano. Un día caminando en la calle una moto lo atropelló, cayó
inconsciente; y cuando despertó, tres días después, en el hospital, quiso
levantarse de la cama, tan solo para descubrir que le habían amputado la pierna derecha. Nunca encontraron al hombre que conducía esa moto.
Luego, tres veces, en el
hospital intentó suicidarse.
Él decía:
-Dios mío como
pudo pasarme esto!
-Si yo siempre
te he servido
-He dedicado mi
vida para ti
Estaba decepcionado de su estado, de su salud y de la vida y de Dios.
En el último
intento acabar con su vida su pastor fue a visitarlo y le dijo:
-Jose: Tienes que entender que, en este mundo, existe la maldad y el pecado, que así como el sol sale para justos e injustos y así como llueve para buenos y malos, de igual modo la maldad y el pecado nos afecta a todos de una y otra manera.
-Jose: Tienes que entender que, en este mundo, existe la maldad y el pecado, que así como el sol sale para justos e injustos y así como llueve para buenos y malos, de igual modo la maldad y el pecado nos afecta a todos de una y otra manera.
Entonces se tranquilizó y comenzó su rehabilitación.
Cuando lo conocí
usaba una pierna ortopédica; todos los días, sagradamente, a las 4 de la mañana
se despertaba a cantar himnos y luego se preparaba para salir a caminar de casa
en casa llevando esperanza por medio de los libros y revistas que ofrecía.
Por la noche
cuando llegaba, se sentaba a descansar y era entonces, cuando él se quitaba la
pierna ortopédica; y allí, estaba la venda que cubría su pierna empañada en
sangre.
Todos los días
repetía el mismo procedimiento.
Un día le dije:
Hermano Jose, por qué tanto sacrificio?
Hermano Jose, por qué tanto sacrificio?
El me contestó:
La vida es
linda, hay mucho porque vivir, Dios me dio la oportunidad de vivir y quiero
hacerlo para él; también tengo un sueño y le he pedido a Dios que me ayude a
cumplirlo: Quiero ver a mi hija mayor saliendo profesional.
Dos meses
después que su hija se graduó de Psicología. José murió.
Querido amigo:
Todas las personas alguna vez han sido defraudados de quien menos lo esperaban; sin embargo, no debemos permitir que aquello nos robe la oportunidad de ser feliz y de disfrutar las oportunidades que Dios nos da.
Recuerda
Jesús dijo:
estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis
aflicción: más confiad yo he vencido al mundo (Juan 16:33)
Oremos:
Escucha, Oh Dios
mi oración
No pases por
alto mi súplica.
Oyeme y respóndeme
mis angustias me
perturban
al punto de no saber en quien confiar
Y aunque el dolor
quiera hacerme pensar que no estas conmigo
No permitas que mi fe caiga
Sostenme porque
yo por mi parte, en ti confío
al punto de no saber en quien confiar
Y aunque el dolor
quiera hacerme pensar que no estas conmigo
No permitas que mi fe caiga
Sostenme porque
yo por mi parte, en ti confío
Amén
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