Salmos 76
Deudores a Dios
"Prometed y pagad a Jehová vuestro Dios; todos los que están alrededor de él traigan ofrendas al temible" Salmos 76:11
Dios desbarata los planes de reyes y príncipes cuando así lo quiere. Este salmo muestra que el trato de Dios con los impíos es inapelable. A Dios pertenecen la victoria y el juicio, los cuales son razones suficientes para reconocer que le debemos la vida toda y agradecerle generosamente con nuestras ofrendas.
La gente tiende a envanecerse y piensa que todo es gracias a si mismo y que todos le deben algo: la vida le debe, sus padres le deben, sus profesores le deben, la sociedad le debe, la iglesia le debe y hasta Dios está en deuda con el.
Cuando ofrendamos a Dios estamos reconociendo que Dios es quien nos sostiene, que son sus fuerzas y no las nuestras las que nos dan la victoria sobre el enemigo; y que somos infinitamente deudores a él.
Incluso recibiendo tantas bendiciones de Dios, muchas veces decimos: no tengo nada para dar!
La siguiente historia nos ayudará a entender que siempre podemos dar algo a Dios.
Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle; vio a lo lejos venir al rey con su corona y su séquito de seguidores, pensó:
Le voy a pedir y seguramente me dará bastante; y cuando el Rey pasó cerca, le dijo:
"Su Majestad, ¿me podría, por favor, regalar una moneda?" Aunque en su interior pensaba que El Rey le iba a dar mucho más.
El Rey le miró y le dijo:
"¿Por qué no me das algo tú? ¿acaso no soy tu Rey?"
El mendigo no sabía qué responder a la pregunta y dijo:
"Pero Su Majestad, ¡YO NO TENGO NADA!"
El Rey respondió:
"Algo debes tener, ¡BUSCA!"
Entre su asombro y enojo, el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. El mendigo pensó que el pedazo de pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al Rey.
Complacido el Rey dijo:
"¿VES CÓMO SÍ TENÍAS?"
Y le dio 5 Monedas de Oro, una por cada grano de arroz.
El Mendigo dijo entonces:
"Su Majestad, creo que acá tengo otras cosas."
Entonces el rey le dijo:
"Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo volver a dar"
Somos deudores
"¿Podría Dios habernos dado prueba mayor de su amor que al dar así a su Hijo para que pasase por estas escenas de sufrimiento? Y como el don de Dios al hombre fue el don gratuito de su amor infinito, así sus derechos a nuestra confianza, nuestra obediencia, todo nuestro corazón y la riqueza de nuestros afectos, son correspondientemente infinitos. Requiere todo lo que el hombre puede dar. La sumisión de nuestra parte debe ser proporcional al don de Dios. Debe ser completa, sin ninguna reserva. Todos somos deudores de Dios. El tiene sobre nosotros derechos que no podemos satisfacer sin entregarnos en sacrificio pleno y de buen grado. Exige nuestra obediencia pronta y voluntaria, y no aceptará nada que no llegue a esto. Tenemos ahora oportunidad de asegurarnos el amor y el favor de Dios. Este puede ser el último año de vida de algunos de los que leen esto. ¿Hay, entre los jóvenes que leen esta súplica, quienes prefieran los placeres de este mundo a la paz que Cristo da a quien busca fervientemente su voluntad y la hace alegremente? [6] – (CPI 335)
"¿Podría Dios habernos dado prueba mayor de su amor que al dar así a su Hijo para que pasase por estas escenas de sufrimiento? Y como el don de Dios al hombre fue el don gratuito de su amor infinito, así sus derechos a nuestra confianza, nuestra obediencia, todo nuestro corazón y la riqueza de nuestros afectos, son correspondientemente infinitos. Requiere todo lo que el hombre puede dar. La sumisión de nuestra parte debe ser proporcional al don de Dios. Debe ser completa, sin ninguna reserva. Todos somos deudores de Dios. El tiene sobre nosotros derechos que no podemos satisfacer sin entregarnos en sacrificio pleno y de buen grado. Exige nuestra obediencia pronta y voluntaria, y no aceptará nada que no llegue a esto. Tenemos ahora oportunidad de asegurarnos el amor y el favor de Dios. Este puede ser el último año de vida de algunos de los que leen esto. ¿Hay, entre los jóvenes que leen esta súplica, quienes prefieran los placeres de este mundo a la paz que Cristo da a quien busca fervientemente su voluntad y la hace alegremente? [6] – (CPI 335)
¡Sí, somos deudores a aquel que nos libró, nos salvo y nos dio la victoria sobre la muerte!
¡Vive con gratitud y generosidad!
Oremos:
Señor:
Temible eres tú
Quién podrá estar en pie
Cuando tu te levantes
Gracias mi Dios por sostener mi vida
Por levantar a juzgar y salvar a todos los manos de la tierra
Los bienes, los talentos, los recursos, el tiempo, mi vida toda;
lo ofrendo con gratitud y de todo corazón para ti mi Dios
Amén
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