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quinta-feira, 10 de outubro de 2013

Leamos hoy Salmos 64

Leamos hoy

Salmos 64


El peor enemigo

"Escucha, Oh Dios, la voz de mi queja; protégeme del temor al enemigo" Salmos 64:1


El salmo 64 es una descripción enérgica de los impíos que tramaban contra la vida del salmista. Consta de dos partes: Un Pedido para que Dios lo libre de sus enemigos (vers. 1-6) y una expresión de confianza y gratitud por la destrucción de estos (vers. 7-9). El poema termina con un dístico que infunde aliento (ver.10) (3CBA, 790).

Aunque es lógico, por el contenido de este salmo, pensar, automaticamente, en alguna persona que es enemigo nuestro; es bueno recordar lo que Jesús dijo:

"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden destruir: Temed antes a aquel que puede destruir el alma y vuestro cuerpo en el infierno" Mateo 10:28

Este versículo se refiere a un conflicto que va más allá de lo que nuestros ojos ven.

Satanás nuestro peor enemigo quiere destruirnos por completo y hacer que perdamos nuestra salvación. Es verdad que hoy podemos tener personas que no nos caen, o no nos gustan; Pero hay alguien peor aún, que no cesará sus esfuerzos hasta vernos acabados, destruidos y finalmente perdidos


"Los agentes de Satanás obran continuamente bajo su dirección para establecer su autoridad y para fortalecer su reino en oposición al gobierno de Dios. Con tal fin tratan de seducir a los discípulos de Cristo y retraerlos de la obediencia. Como su jefe, tuercen y pervierten las Escrituras para conseguir su objeto. Así como Satanás trató de acusar a Dios, sus agentes tratan de vituperar al pueblo de Dios. El espíritu que mató a Cristo mueve a los malos a destruir a sus discípulos. Pero ya lo había predicho la primera profecía: “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya”. Y así acontecerá hasta el fin de los tiempos. (CS. 497)

"Satanás reúne todas sus fuerzas y lanza todo su poder al combate. ¿Cómo es que no encuentra mayor resistencia? ¿Por qué están tan adormecidos los soldados de Cristo? ¿por qué revelan tanta indiferencia? Sencillamente porque tienen poca comunión verdadera con Cristo, porque están destituidos de su Espíritu. No sienten por el pecado la repulsión y el odio que sentía su Maestro. No lo rechazan como lo rechazó Cristo con decisión y energía. No se dan cuenta del inmenso mal y de la malignidad del pecado, y están ciegos en lo que respecta al carácter y al poder del príncipe de las tinieblas. Es poca la enemistad que se siente contra Satanás y sus obras, porque hay mucha ignorancia acerca de su poder y de su malicia, y no se echa de ver el inmenso alcance de su lucha contra Cristo y su iglesia. Multitudes están en el error a este respecto. No saben que su enemigo es un poderoso general que dirige las inteligencias de los ángeles malos y que, merced a planes bien combinados y a una sabia estrategia, guerrea contra Cristo para impedir la salvación de las almas. Entre los que profesan el cristianismo y hasta entre los ministros del evangelio, apenas si se oye hablar de Satanás, a no ser tal vez de un modo incidental desde lo alto del púlpito. Nadie se fija en las manifestaciones de su actividad y éxito continuos. No se tienen en cuenta los muchos avisos que nos ponen en guardia contra su astucia; hasta parece ignorarse su existencia. (CS. 497)

Creo que la oración del Salmo 64 bien podría aplicarse a la conspiración de Satanás y sus ángeles pues:
"Maquinan injusticias, y dicen: "Hemos Tramado un plan perfecto"

Por su puesto, llevan a cabo sus planes por medio de personas que deciden aferrarse a su engaño y su mentira.

Abre los ojos:

"Mientras los hombres desconocen los artificios de tan vigilante enemigo, este les sigue a cada momento las pisadas. Se introduce en todos los hogares, en todas las calles de nuestras ciudades, en las iglesias, en los consejos de la nación, en los tribunales, confundiendo, engañando, seduciendo, arruinando por todas partes las almas y los cuerpos de hombres, mujeres y niños, destruyendo la unión de las familias, sembrando odios, rivalidades, sediciones y muertes. Y el mundo cristiano parece mirar estas cosas como si Dios mismo las hubiese dispuesto y como si debiesen existir. (CS 498)

Hay un enemigo peor de lo que imaginamos.

Pero tenemos un Dios que se encargará de arreglar todas las cosas!

Por eso:

"Que se regocijen en el Señor los justos; que busquen refugio en él; que lo alaben todos los rectos de corazón" Salmos 64:10

Dios es nuestro refugio! Confiemos en él!

Dios te bendiga!!!




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