Leamos hoy
Salmos 56
Victoria sobre el temor
“En el día que temo yo
en ti confío” Salmos 56:3
“El salmo 56 y 57 son llamados Salmos gemelos, pues son
similares en el contenido y en desarrollo del tema. Comienzan con las mismas
palabras. Constan de dos partes parecidas: una de ellas es un pedido de
liberación; la otra alaba a Dios por la liberación obtenida…David es, arrancado
de su hogar y en busca de amparo en tierra extraña, al modo como una paloma ha
sido ahuyentada de su nido. Hay en esta suposición algo implícitamente tierno y
quejumbroso” (3CBA, 775)
Muchos querían
acabar con la vida de David acaso no sería lo más normal sentir miedo en un
momento así?
En el 2002 se
publicó una encuesta que descubrió las cosas a las cuales las personas temían
más:
- 54% temían a estar en un accidente de carro.
- 53% temían a tener cáncer.
- 36% temían a envenenarse con alguna comida.
- 33% a ser víctima de violencia individual.
- 30% temían a ser expuestos a virus extranjeros.
- 28% a contraer el SIDA.
- 25% temían a desastres naturales.
Si hicieran esta encuesta hoy, se añadirían: el colapso de la economía, la pérdida de trabajo, el Anthrax, la muerte, la salud de los seres queridos, la seguridad de los que amamos, y muchas cosas más.
- 54% temían a estar en un accidente de carro.
- 53% temían a tener cáncer.
- 36% temían a envenenarse con alguna comida.
- 33% a ser víctima de violencia individual.
- 30% temían a ser expuestos a virus extranjeros.
- 28% a contraer el SIDA.
- 25% temían a desastres naturales.
Si hicieran esta encuesta hoy, se añadirían: el colapso de la economía, la pérdida de trabajo, el Anthrax, la muerte, la salud de los seres queridos, la seguridad de los que amamos, y muchas cosas más.
Viéndolo de esa
manera, tenemos muchas razones para temer.
Mas la palabra de
Dios nos inspira confianza y valor y nos motiva a alabar a Dios en esos
momentos
“En Dios alabaré
su palabra, En jehová su palabra alabaré. En Dios he confiado; no temeré. Qué
puede hacerme el hombre?” Salmos 56:10, 11.
Con Él no temeré
Los indios
americanos tenían una práctica única de entrenar a sus guerreros jóvenes. En la
noche del cumpleaños número 13 de un varón, después de aprender a cazar,
rastrear y pescar, lo pasaban por una prueba final.
Con la aprobación de sus padres, lo llevaban a un bosque para que pasara toda la noche solo. Hasta entonces, nunca había estado separado de la seguridad de hogar. Pero en esa noche, era vendado y llevado varias millas adentro.
Cuando se quitaba la venda, se encontraba en medio del bosque aterrorizado. Cada vez que escuchaba un ruido, se imaginaba un animal listo para devorarlo.
Después de lo que parecía una eternidad, el sol salía. Mirando a su alrededor, veía flores, árboles, un camino... Y para su sorpresa, una figura de un hombre solo a unos metros de él, armado con flecha y arco. Era su papá. Había estado ahí toda la noche. Y si el joven lo hubiera sabido, no hubiera experimentado temor.
Con la aprobación de sus padres, lo llevaban a un bosque para que pasara toda la noche solo. Hasta entonces, nunca había estado separado de la seguridad de hogar. Pero en esa noche, era vendado y llevado varias millas adentro.
Cuando se quitaba la venda, se encontraba en medio del bosque aterrorizado. Cada vez que escuchaba un ruido, se imaginaba un animal listo para devorarlo.
Después de lo que parecía una eternidad, el sol salía. Mirando a su alrededor, veía flores, árboles, un camino... Y para su sorpresa, una figura de un hombre solo a unos metros de él, armado con flecha y arco. Era su papá. Había estado ahí toda la noche. Y si el joven lo hubiera sabido, no hubiera experimentado temor.
David, conocía por
experiencia propia esa sensación de protección y de confianza en su padre; el dijo:
“Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos, me has librado de
la muerte, para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida”
Salmos 56:13
Podemos tener la misma seguridad y decir con el salmista:
“Cuando yo te pida ayuda huirán mis enemigos. Una cosa sé:
Dios está de mi parte” Salmos 56:9
Ante los temores y los enemigos recuerda:
"Si
buscamos a Dios y nos convertimos cada día; si voluntariamente escogemos ser
libres y felices en Dios; si con alegría en el corazón respondemos a su
llamamiento y llevamos el yugo de Cristo—que es yugo de obediencia y de
servicio—, todas nuestras murmuraciones serán acalladas, todas las dificultades
se alejarán, y quedarán resueltos todos los problemas complejos que ahora os
acongojan." (El Discurso Maestro de Jesucristo, 86)
Si Dios por nosotros, quién contra nosotros!
Oremos:
Ten
compasión de mí oh Dios
Pues hay
gente que me persigue
Cuando
siento miedo,
Pongo en ti
mi confianza
Confío en
Dios y alabo su palabra
Confío en el
Señor y alabo su palabra
Confío en
Dios y no siento miedo.
Qué puede
hacerme un simple mortal
Hoy no temeré mal alguno
porque se que tú estarás conmigo
Gracias
Señor por estar a mi lado!
Amén
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