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domingo, 29 de setembro de 2013

Leamos Salmos 53

Leamos hoy
Salmos 53

No seas necio, sino creyente

"Dice el necio en su corazón: No hay Dios. se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga el bien" Salmos 53:1



Un hombre de Dios, fue a cortarse el cabello y recortarse la barba; como es usual en estos lugares se habló sobre muchas cosas; el creyente habló de Dios, y el barbero dijo: Yo no creo que Dios exista.

¿Porque dice usted eso? pregunto el creyente.

Pues es muy fácil, dijo el barbero, basta con salir a la calle para darse cuenta de ello, o dígame, acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, tanto niños abandonados, si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Y agregó: Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.

El creyente se quedó pensando, pero no quiso responder para evitar una discusión.Una vez terminado el trabajo y el creyente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacia mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces volvió a donde el barbero y le dijo:

¿Sabe una cosa? los barberos no existen? ¿Cómo que no existen? Replicó el barbero, Si aquí estoy yo y soy barbero.

¡No! Dijo el creyente, no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.

El barbero, con aire de autosuficiencia, exclamó:

Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no nos buscan, no vienen a mí para yo arreglarles el cabello.

Entonces el creyente agregó: Ese es el punto, Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria.

Es verdad que existen aquellas personas que niegan abiertamente la existencia de Dios. Pero creo que en el fondo no es Dios el problema. Sino el terror que tienen dentro de reconocer la debilidad y la fragilidad humana. Reconocer su impotencia ante el pecado, la maldad y la muerte y reconocer que necesitamos con urgencia depender de Dios en esta vida.  Lo cierto es que se trata de tapar aquello con dinero, con poder, con fama, con frases, libros y declaraciones desafiantes contra Dios, su palabra y la gente que es creyente.

Tal vez recuerdas que una de las frases ateas más famosas de la historia fue la del filósofo Nietzsche, que dijo:

"Dios ha muerto. Firmado Nietzsche"

de quien, cuando murió, irónicamente escribieron en un graffiti de una escuela:

"Nietzsche ha muerto. Firmado Dios"

Entonces que podemos hacer para vencer eso que tenemos dentro

Mas querido amigo: La solución es sencilla: Tener fe en Dios

Son tan útiles como antaño, las palabras de Jesús a Tomas: no seas incrédulo sino, creyente. Lo más interesante es que cuando Jesús dijo estas palabras se lo dijo a un "creyente"; y es que no se necesita negar abiertamente y publicar comentarios soeces en el internet para que la gente me reconozca como ateo; también podemos estar al lado de Jesús y aún ser tan necios (o ateos) de reconocerlo.
Y es que tal vez hay mas ateos en la iglesia de lo que nos imaginamos.

Que al caso de nuestro capítulo que estamos estudiando hoy, cambiaríamos un poco las palabras y diríamos:

-No seas necio (ateo), sino creyente


Por lo general cuando enfrentamos desafíos gigantes en nuestra vida, salen a relucir la fe o la incredulidad. La fe afirma que sí, hay un Dios y que está de nuestro lado. Por otro lado la incredulidad muestra que Dios no es quien dice ser: el Todopoderoso y eso conduce al desánimo y al escepticismo.


CALEB

Caleb fue un gigante de la fe. 

Cuando todo el pueblo sacó finalmente a la luz toda la incredulidad que había en su corazón, este hombre se afirmó más en el Señor. Por su incredulidad el pueblo pasó cuarenta años en el desierto; ninguno de los incrédulos pudo entrar en la tierra prometida.  Tú no puede negar a Dios y pensar que tendrás una vida normal y un final feliz. Porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 1:6)

No se trata de juntar todos los argumentos que puedas en contra de Dios y después postearlos en el internet descargando toda nuestra rabia contra Dios, la iglesia y los creyentes; porque Dios y el evangelio es más que meros argumentos. Es poder, poder para todo el que cree, al judío y también al griego. Con fe si puedes vivir una vida real, Tener logros reales y felicidad real. Con fe no necesitas sobrevivir, porque ahora tienes vida, vida en abundancia, vida eterna.

Mi abuela decía que: "La rabia es una tristeza muy grande", pero tú no necesitas guardar una gran tristeza en tu corazón.

Y si la incredulidad te tiene cabizbajo y desalentado recuerda:
"Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el trabajo. la fe y la actividad impartirán una seguridad y una satisfacción que aumentará de día en día. Estáis tentados a ceder a los presentimientos ansiosos o al abatimiento absoluto? en los días más sombríos, cuando en apariencia hay más peligro, no temáis. Tened fe en Dios. El conoce vuestra necesidad. Tiene toda potestad. Su compasión y amor infinitos son incansables. No temáis que deje de cumplir su promesa. El es la verdad eterna. Nunca cambiará el pacto con los que le aman. Y otorgará a sus fieles siervos la medida de eficiencia que su necesidad exige. El apóstol Pablo atestiguo: " Me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la debilidad se perfecciona...por lo cual me gozo en flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecusiones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco (y dependo de Dios) entonces soy poderoso. 2 Corintios 12:9,10. (Profetas y Reyes, 121)

Querido amigo:

La fe es algo tan pequeño, que hace una diferencia tan grande en nuestras vidas, es solamente decir: Sí, Señor, te necesito...Entonces se cumplirá la promesa de Dios:

...Se Gozará Jacob, y se alegrará Israel

Oremos:


Querido Dios:
Pon en mi corazón la semilla de la fe
No me dejes ser necio, hazme creyente real
Enséñame a depender de ti día a día
y que esa fe se traduzca en ánimo y valor
Pues sé que contigo un hombre nuevo seré
Porque tú estas a mi lado Señor.

Amén











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