"¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. !Él es mi Salvador y mi Dios¡ Salmos 42: 5
Este Salmo muestra la situación en que estaba el rey David cuando era perseguido y buscaba refugio en las rocas y en las cuevas del desierto. Su clamor es intenso "Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Oh Dios el alma mía".
Es duro muchas veces cuando somo puestos en modo "Stand By" o modo "Espera" a veces no lo entendemos, sin embargo, "A menudo las misericordias vienen disfrazadas de aflicciones; no podemos saber lo que hubiera ocurrido sin ellas. Cuando Dios en su misteriosa providencia, cambia nuestros planes y torna nuestro gozo en tristeza, debemos inclinarnos en sumisión y decir: "Sea hecha tu voluntad, Señor". debemos mantener una calmada confianza en aquel que nos ama y dio su vida por nosotros. "De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿Por qué te has olvidado de mí?¿por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?...¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? "Espera en Dios; porque aún he de alabarlo, salvación mía y Dios mío" (Hijas de Dios, 223)
Hay un Dios
Tal vez oíste alguna vez la historia del pastor que fue enviado a Siberia por causa de su fe.
La primera noche los presos se reunieron en un círculo y empezaron a hablar del motivo por el cual estaban en ese lugar, cuando le llegó su turno le preguntaron:
-Tú te ves diferente ¿Qué oficio tienes?
-Soy pastor-Respondió
-¿Entonces crees en Dios? preguntaron sus amigos con un tono desafiante
-Si, yo creo que hay un Dios-
-Entonces ¿Por qué no lo llamas para que te saque de esta prisión? increparon maliciosamente
-Dinos ¿DÓNDE ESTA TU DIOS? preguntaban mientras se burlaban de y daban fuertes carcajadas humillándolo.
El pastor sin ánimo de entrar en discusión, se puso de pie mientras alejándose decía:
¡Hay Un Dios!¡Hay Un Dios!¡Hay Un Dios!¡Hay Un Dios!
La burlas y comentarios soeces no paraban, cada encuentro con algún preso era a tono de burla y desprecio hacia el; al punto que en toda la prisión decidieron colocarle como apodo: Hay un Dios.
Así que ya nadie lo conocía por su nombre, sino por su apodo "Hay un Dios"
Cuando lo llamaban o saludaban mencionaban su apodo seguido de risas y grotescas carcajadas. Pero el pastor humildemente siempre con una sonrisa y apuntando al cielo con su dedo indice respondía: "Hay Un Dios"
El tiempo en la prisión era lento y no sabía nada de su familia; su esposa había quedado sola al cuidado de su único hijo pequeño escribía cada semana una carta contando que estaba con vida y procurando una respuesta de su esposa. Sin embargo, nunca recibió ningún mensaje del exterior.
Los años comenzaron a pasar, y mientras más pasaba el tiempo, más sus compañeros en la prisión lo recriminaban con su apodo.
-"Hay un Dios" ya pasó un año, dinos: ¿Dónde está tu Dios?
-"Hay un Dios" ya pasaron 5 años, dinos: ¿Dónde está tu Dios?
-"Hay Un Dios ya pasaron 10 años, dinos: ¿Dónde está tu Dios?
-"Hay un Dios ya pasaron 15 años, dinos: ¿Dónde está tu Dios?
-"Hay Un Dios ya pasaron 20 años, dinos: ¿Dónde está tu Dios?
Pasaron 26 años, cuando un día el carcelero se paró en frente de su celda, le pregunto:
-Dime, después de 26 años como prisionero en la Siberia, ¿Todavía sigues creyendo que hay un Dios?
-Si, hay un Dios. respondió el pastor, ya casi sin voz.
Sorprendido el carcelero abrió la celda y abrazándolo fuertemente y entregándole su orden de libertad le dijo:
-Entonces ¡Yo también quiero creer en tu Dios!
Sin poder creerlo y con lagrímas que salían desde el fondo de su corazón, el pastor cayó de rodillas y empezó a exclamar: ¡Hay un Dios!¡Hay un Dios!¡Hay un Dios! entonces todos los presos comenzaron a golpear los barrotes de sus celdas y empezaron a gritar:
-!Hay un Dios¡
-!Hay un Dios¡
-!Hay un Dios¡
Cuando las puertas de la prisión se abrieron encontró a su esposa y a su hijo, ahora ya todo un hombre. corrió hacia ellos y mientras los abrazaba llorando fuertemente decía:
¡Hay un Dios!
Si confiamos siempre en Dios, Él a su debido tiempo hará que todo salga bien.
En medio de su desesperación, en este Salmo el rey David vislumbra un rayo de esperanza. Dios hará efectivo su amor. Así como Dios controla los poderosos torrentes en la naturaleza, también dominará las aguas de la aflicción y ayudará a su siervo a sobreponerse en ellas.
Querido amigo: Hay una esperanza para tu vida también, porque hay un Dios.
Espera en el Señor!
Oremos juntos
Querido Padre Celestial:
¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
Hay un Dios
En él pondré mi esperanza
y todavía lo alabaré.
Porque Él es mi Padre,
Mi Salvador y mi Dios.
Mi Salvador y mi Dios.
Amén
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