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domingo, 22 de setembro de 2013

Leamos hoy salmos 46

Leamos hoy 22 de Septiembre
Salmos 46

Fe en el gran conflicto

“Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra” Salmos 46:10

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” Lucas 18:1. A tanta insistencia el juez atendió el caso de aquella viuda. Entonces Jesús hablando sobre el juez dice: “Os digo que pronto les hará justicia. y pregunta:

Pero cuando venga el hijo del hombre. Hallará fe en la tierra? Lucas 18:8

El salmos 46 se refiere a la gente que quedará en pie en el día final, el día en que la tierra será removida y los montes se traspasen al corazón del mar.
Se refiere aquellos que hicieron de Dios su amparo y fortaleza su pronto auxilio en las tribulaciones, “cuando los que honran la ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el tiempo señalado en el decreto. El pueblo conspirará para extirpar la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora” (Conflicto de los siglos, 619)

El pueblo de Dios- algunos en las celdas de las cárceles, otros en ignorados escondrijos de bosques y montañas- invocan aún la protección divina, mientras que por todas partes compañías de hombres armados, instigados por las legiones de ángeles malos, se disponen a emprender la obra de la muerte. Pero Dios estará con su pueblo, con su iglesia. pues “Dios está en medio de ella; no será conmovida.  Dios la ayudará al clarear la mañana (Salmos 46:5)

Y acaso no hará justicia a sus escogidos, que claman a él de día y noche? Se tardará en responderles? Lucas 18: 7

Mira la respuesta de Dios. Entonces “El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se esparcen por todos lados. Se oye un estruendo como cercana tempestad. El mar es azotado con furor. Se oye el silbido del huracán, como voz de demonios en misión de destrucción. Toda la tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas. “La grande babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira” Apocalipsis 16:19. Pedrisco grande, cada piedra, “como del peso de un talento” ver. 21, hace su obra de destrucción. Las más soberbias ciudades de la tierra son arrasadas. Los palacios suntuosos en que los magnates han malgastado sus riquezas en provecho de su gloria personal, caen en ruinas ante su vista. Los muros de las cárceles se parten de arriba abajo y son libertados los hijos de Dios que habían sido apresados por su fe. (Conflicto de los siglos, 621)“Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio el su voz y se derritió la tierra” Salmos 46:6
“Por un desgarrón de las nubes una estrella arroja rayos de luz cuyo brillo queda cuadriplicado por el contraste con la oscuridad. Significa esperanza y júbilo para los fieles…sus voces se elevan en canto triunfal...


Y sabes que himno cantaremos en ese momento cuando Cristo vuelva y libere a su pueblo?

“Dios es nuestro refugio y fortaleza; socorro muy bien experimentado en las angustias. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea conmovida, y aunque las montañas se trasladen al centro de los mares; aunque bramen y se turben sus aguas, aunque tiemblen las montañas a causa de su bravura” salmos 46:1-3 (VM)” (Conflicto de los siglos, 622)

Cuando Martín Lutero se sentía al borde de la desesperación se preguntaba: Por qué te abates alma mía? Y luego decía a Felipe Melachton, su amigo: ven Felipe Cantemos el Salmo 46 (CBA 3, 744)
Sí, mi querido amigo los fieles hijos de Dios siempre han entonado y entonaremos a viva voz y con todas nuestra fe el Salmos 46 el día de nuestra liberación, ese día diremos: “venid ved las obras de Jehová, que ha hecho portentos en la tierra” Salmos 46:8 y quedaremos de pie porque “Jehová de los ejércitos está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob!

Oremos

Querido Padre celestial:
Tú eres mi amparo y fortaleza
Yo quiero estar a tu lado y conocerte
Permíteme hoy escuchar tu voz y obedecerte
Que tu nombre sea enaltecido en mi vida
Pues así, en todo cuanto pueda suceder
Sé que, contigo, no hay nada que temer.

Amén

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