Leamos hoy 22 de Septiembre
Salmos 46
Fe en el gran conflicto
“Estad quietos y conoced
que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”
Salmos 46:10
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad
de orar siempre y no desmayar” Lucas 18:1. A tanta insistencia el juez atendió
el caso de aquella viuda. Entonces Jesús hablando sobre el juez dice: “Os digo
que pronto les hará justicia. y pregunta:
Pero cuando venga el hijo del hombre. Hallará fe
en la tierra? Lucas 18:8
El salmos 46 se refiere a la gente que quedará en pie en el
día final, el día en que la tierra será removida y los montes se traspasen al
corazón del mar.
Se refiere aquellos que hicieron de Dios su amparo y fortaleza
su pronto auxilio en las tribulaciones, “cuando los que honran la ley de Dios
hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios
países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el
tiempo señalado en el decreto. El pueblo conspirará para extirpar la secta
aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá
completamente al silencio la voz disidente y reprensora” (Conflicto de los
siglos, 619)
El pueblo de Dios- algunos en las celdas de las cárceles,
otros en ignorados escondrijos de bosques y montañas- invocan aún la protección
divina, mientras que por todas partes compañías de hombres armados, instigados
por las legiones de ángeles malos, se disponen a emprender la obra de la
muerte. Pero Dios estará con su pueblo, con su iglesia. pues “Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana (Salmos
46:5)
Y acaso no hará
justicia a sus escogidos, que claman a él de día y noche? Se tardará en
responderles? Lucas 18: 7
Mira la respuesta de Dios. Entonces “El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria
del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una
caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se esparcen por todos lados.
Se oye un estruendo como cercana tempestad. El mar es azotado con furor. Se oye
el silbido del huracán, como voz de demonios en misión de destrucción. Toda la
tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos
fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los
puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados
por las enfurecidas olas. “La grande babilonia vino en memoria delante de Dios,
para darle el cáliz del vino del furor de su ira” Apocalipsis 16:19. Pedrisco
grande, cada piedra, “como del peso de un talento” ver. 21, hace su obra de
destrucción. Las más soberbias ciudades de la tierra son arrasadas. Los palacios
suntuosos en que los magnates han malgastado sus riquezas en provecho de su
gloria personal, caen en ruinas ante su vista. Los muros de las cárceles se
parten de arriba abajo y son libertados los hijos de Dios que habían sido
apresados por su fe. (Conflicto de los siglos, 621)“Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio el su voz y se derritió la tierra” Salmos 46:6
“Por un desgarrón de las nubes una estrella arroja rayos de
luz cuyo brillo queda cuadriplicado por el contraste con la oscuridad. Significa
esperanza y júbilo para los fieles…sus voces se elevan en canto triunfal...
Y sabes que himno cantaremos en ese momento cuando Cristo vuelva y libere a su pueblo?
“Dios es nuestro refugio y fortaleza; socorro muy bien
experimentado en las angustias. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea
conmovida, y aunque las montañas se trasladen al centro de los mares; aunque
bramen y se turben sus aguas, aunque tiemblen las montañas a causa de su
bravura” salmos 46:1-3 (VM)” (Conflicto de los siglos, 622)
Cuando Martín Lutero se sentía al borde de la desesperación
se preguntaba: Por qué te abates alma mía? Y luego decía a Felipe Melachton, su
amigo: ven Felipe Cantemos el Salmo 46 (CBA 3, 744)
Sí, mi querido amigo los fieles hijos de Dios siempre han
entonado y entonaremos a viva voz y con todas nuestra fe el Salmos 46 el día de
nuestra liberación, ese día diremos: “venid ved las obras de Jehová, que ha
hecho portentos en la tierra” Salmos 46:8 y quedaremos de pie porque “Jehová de
los ejércitos está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob!
Oremos
Querido Padre celestial:
Tú eres mi amparo y fortaleza
Yo quiero estar a tu lado y conocerte
Permíteme hoy escuchar tu voz y obedecerte
Que tu nombre sea enaltecido en mi vida
Pues así, en todo cuanto pueda suceder
Sé que, contigo, no hay nada que temer.
Amén
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