Leamos hoy
Salmo 50 y 51
El último Pacto
“Juntadme mis santos,
los que hicieron pacto conmigo con sacrificio” Salmos 50:3
Este Salmo es una magnífica
descripción de un juicio que bien podría aplicarse al juicio final, sirve de
motivo para que este salmo desarrolle su mensaje de reprensión contra el
adorador que cumple las ceremonias religiosas pero que ni es sincero ni tiene
buena conducta.
La pregunta es: Si Dios vendrá…
(v.3) a juzgar a su pueblo (v.4) sobre qué lo juzgará?
La respuesta es: sobre su pacto
Qué es un pacto?
“Hablando en general, en las
escrituras se usa este término para los convenios entre uno o más hombres y
Dios. Los pactos antiguos eran de dos clases: los que se hacían entre iguales,
y los que involucraban un señor y un vasallo. En un pacto entre iguales había
un acuerdo mutuo acerca de las condiciones, los privilegios y las
responsabilidades (Gn. 21:32; 26:28; etc.) En un pacto entre un señor y un
vasallo, un conquistador y los conquistados, entre un superior y un inferior,
el señor o conquistador especificaba las condiciones, los privilegios y las
responsabilidades que competían a ambos pactantes, y el vasallo o la nación
subyugada se sometía a las condiciones que les eran impuestas…sin embargo, a
través de las escrituras el término “pacto” describe más comúnmente la relación
que existía entre Dios por una parte, e
Israel como el pueblo escogido, por otra. Obviamente, este no era un pacto
entre iguales, sino entre el Dios infinito y el hombre finito. El Señor mismo
determinó las provisiones del pacto, las dio a conocer a su pueblo y les dio la posibilidad de aceptarlo o de
rechazarlo. En suma abarca todo lo necesario para que el plan de salvación fuera
totalmente efectivo” (DBA,
879)
Algunos quedan confundidos cuando
se habla de viejo pacto y nuevo pacto, sin embargo, “el autor de Hebreos se
refiere al pacto con el antiguo Israel como el “primer” pacto, o antiguo pacto,
y al que hizo con los cristianos como el “segundo” o “nuevo” pacto (Hebreos
8:7, 13). Esencialmente, las provisiones y objetivos de los dos pactos son
idénticos. La principal diferencia es que el “antiguo” fue hecho con Israel
como nación, mientras que el “nuevo” se hace con los creyentes en Cristo en
forma individual. Este también es llamado el “eterno” (Génesis 17:13; Ezequiel
16:60; Hebreos 13:20). Se puso en operación en el Edén, cuando el hombre pecó,
pero no fue ratificado hasta que la sangre de Cristo fue derramada en la cruz
(Hebreos 13:20).” (DBA, 879)
“En la biblia aparecen dos
pactos: uno “antiguo” y otro “nuevo”, en realidad no hay más que un pacto: el plan
de salvación que es un “pacto eterno”. El que se hable de un pacto “antiguo”-
el que fue ratificado en el Sinaí – y un
pacto “nuevo”- que fue ratificado en el Calvario- podría prestarse para
alguna confusión. El pacto eterno es sencillamente lo que Dios ha dispuesto
para la salvación de la raza humana. (CBA 4, 662)
En la palabra de Dios aparecen seis
pactos universales que Dios hizo y un séptimo que todavía hará:
1. Pacto
con Adán en ocasión de la caída (Génesis 3:15)
2. Pacto
con Noé (Génesis 9:12, 15, 16)
3. Pacto
con Abraham (Génesis 12: 1-3)
4. Pacto
con Israel en el Sinaí (Éxodo 19:5-8; 24:3-8)
5. Pacto
con Israel al retorno del cautiverio (Jeremías 11:1-16; Ezequiel 16)
6. Pacto
con el Israel espiritual: La iglesia cristiana (Mateo 21:43; Gálatas 3:29; 1 Pedro
7. Pacto
con los redimidos por la eternidad (Apocalipsis 21:3,4)
En su esencia el “pacto eterno” es sinónimo del plan de redención. Este
pacto fue concertado con Adán en el Edén y más tarde fue renovado con Abraham. Representaba
la puesta en marcha de un plan mediante el cual el hombre pudiera ser restablecido
a la posición que había perdido…el carácter del hombre necesitaba ser puesto de
nuevo en armonía con la imagen divina.” (CBA 4, 662)
Y en cada pacto salía a relucir
la bondad y la fidelidad de Dios y el verdadero rostro del pecado que busca
destruir al hombre alejándolo de Dios, tornándolo infiel al pacto, conduciéndolo
así a la muerte.
“Este pacto o convenio para la
salvación fue concertado con Adán, pero se aplica igualmente a los hombres de
todas las edades. En el Nuevo testamento, este mismo pacto se denominó “nuevo
pacto” sencillamente porque su validación mediante el sacrificio de Cristo
ocurrió después de la validación del antiguo pacto realizado en Sinaí…
…Por qué fue necesario que se
hiciera este otro pacto?
El pacto antiguo nunca tuvo el
propósito de ocupar el lugar del pacto eterno. Tampoco debía servir como otra
manera de alcanzar la salvación. Si se estudia el marco histórico de este
pacto, se comprenderá con mayor claridad su propósito. Mientras habían sido
esclavos en Egipto, los israelitas en buena medida habían perdido el
conocimiento de Dios y de os requerimientos divinos. Se necesitaría algún tiempo para lograr su reeducación. La verdad espiritual solo puede comprenderse
en forma gradual. Solo cuando se ha aprendido una verdad puede aprenderse otra
más. Dios comenzó su instrucción en el Sinaí diciéndole al pueblo que
el propósito de su plan era el de hacer armonizar la vida de ellos con el
carácter divino…en ese momento los israelitas poco entendían lo que eso
implicaba…en forma gradual a medida, a medida que pudieran comprenderlos, Dios
se proponía enseñarles todos los detalles del pacto eterno…desgraciadamente el
pueblo nunca pudo progresar más allá de la primera lección en su instrucción
espiritual. Captó la idea que era necesario obedecer. Esta filosofía la había
aprendido en Egipto. Por lo tanto procuró el favor de Dios esforzándose en
rendir una obediencia externa a los requerimientos divinos. Fueron rechazados
todos los intentos divinos de mostrar que era necesario tener un corazón nuevo,
y que era indispensable la gracia divina para que la obediencia fuera posible.
(CBA 4, 662, 663)
En el monte Sinaí el Señor
escribió sus leyes en tablas de piedra (Deuteronomio 4:13) y en un libro
(Deuteronomio 31:24, 26) Dios tenía el propósito de que esas leyes también
estuvieran en el corazón del pueblo (CBA 7, 461)
“Este es el pacto que después de
aquel tiempo haré con el pueblo de Israel- afirma el Señor: Pondré mi ley en su
mente y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”
Jeremías 34:33
“Oye, pueblo mío, y hablaré….Yo soy tu Dios,
el Dios tuyo” Salmos 50:7
Este es propósito de todos los
pactos divinos. Dios desea ocupar su lugar debido, y la gente anhelará reconocerlo
como a su Dios
Entonces en este nuevo pacto qué
cambió?
“Cuando Jeremías escribió estas
palabras al aproximarse el cautiverio, fueron una promesa de lo que Dios estaba
dispuesto a hacer por su pueblo extraviado si se volvía a él. Para los
cristianos son una promesa de pleno y gratuito perdón mediante la sangre de
Jesús, sin derramamiento de sangre de animales como era en el tiempo del
sistema levítico”. (CBA 7, 461)
Ahora el nuevo pacto quedó
sellado no por la sangre de un cordero, sino por la sangre de Jesús, por eso “al
decir: nuevo pacto ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se
envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8: 13)
En efecto, iría envejeciendo, es
decir, perdiéndose poco a poco “Es cierto que el sistema ceremonial caducó
cuando Cristo murió en la cruz; sin embargo, aún para los cristianos piadosos
fue gradual la transición del sistema antiguo al nuevo.” (CBA 7, 461).
Hasta aquí los “pactos” que ya
fueron realizados, pero aún nos queda el último
Entonces qué pasará en el séptimo
pacto?
“Vi un cielo nuevo y una tierra
nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no
existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del
cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una
gran voz del cielo que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y
él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos
como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá
muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor porque las primeras cosas
pasaron”. (Apocalipsis 21:1-4)
Entonces el Señor dirá:
“Juntadme mis santos, los que
hicieron pacto conmigo con sacrificio” Salmos 50: 6
Apreciado amigo: Jesús buscará a
los que hicieron un pacto con él,
Pero qué significa hacer un pacto con Dios?
Elena White hablando sobre el término “pacto”, aplica reiteradamente (créeme lo usa muchas veces) de manera práctica el término “pacto” a 7 aspectos muy importantes:
.
La ley de Dios con un gran énfasis en El sábado
“ Cuando el Señor liberó a su pueblo Israel de Egipto le confió su ley, le enseñó que por la observancia del sábado debía distinguirse de los idólatras. Así se crearía una distinción entre los que reconocían la soberanía de Dios y los que se negaban a aceptarle como su Creador y Rey. “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel”, dijo el Señor. “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo”. Éxodo 31:17, 16. Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, así también es la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en el reposo celestial. El sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que éste honra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales y los transgresores. (Consejos Para la Iglesia, 472)
2. El bautismo
“Los votos que asumimos con el bautismo abarcan mucho. En el
nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, somos sepultados como en la
muerte de Cristo, y levantados a semejanza de su resurrección, y hemos de vivir
una vida nueva. Nuestra vida debe quedar ligada con la vida de Cristo. Desde
entonces en adelante el creyente debe tener presente que está dedicado a Dios,
a Cristo y al Espíritu Santo. Debe subordinar a esta nueva
relación todas las consideraciones mundanales. Ha declarado públicamente que ya
no vive en el orgullo y complacencia propia. Ya no ha de vivir en forma
descuidada e indiferente. Ha hecho un pacto con Dios. Ha muerto al mundo y debe
vivir para Dios y dedicarle toda la capacidad que le confió, sin perder jamás
de vista el hecho de que lleva la firma de Dios; es un súbdito del reino de
Cristo, participante de la naturaleza divina. Debe entregar a Dios todo lo que
es y todo lo que tiene, empleando sus dones para gloria de su nombre.” (Consejos
Para la Iglesia, 536)
3. El matrimonio
“Todos deben cultivar la paciencia practicándola. Al ser uno
bondadoso y tolerante, puede mantener ardiente el amor en el corazón, y se
desarrollarán en él cualidades que el Cielo aprobará. Satanás está siempre
listo para obtener ventajas cuando se presenta cualquier divergencia, y al
influir sobre los rasgos de carácter censurables hereditarios que haya en el
esposo o la esposa, procurará enajenar a quienes unieron sus intereses en un pacto solemne delante
de Dios. Por sus votos matrimoniales prometieron ser como uno solo, al convenir
la esposa en amar y obedecer a su esposo, y éste en amarla a ella y protegerla.
Si ambos obedecen a la ley de Dios, el demonio de la disensión se mantendrá
alejado de la familia, y no habrá división de intereses, ni se permitirá
enajenamiento alguno de los afectos.” (Consejos Para la Iglesia, 233)
4. Los diezmos y las ofrendas
“En la gran obra de amonestar al mundo, los que poseen la
verdad en el corazón y han sido santificados por la verdad cumplirán con la
parte que se les ha asignado. Serán fieles en el pago de diezmos y ofrendas.
Cada miembro de iglesia está comprometido por el pacto hecho con Dios a negarse
todo lo que implique un gasto extravagante de recursos. No permitamos que la
falta de economía en nuestra vida de hogar, nos incapacite para
desempeñar nuestra parte en el fortalecimiento de la obra que ya está
establecida y nos impida entrar en nuevos territorios.” (Consejos sobre Mayordomía
Cristiana, 79)
5. La predicación del evangelio
“Tengamos confianza y seamos valientes. El desaliento en el
servicio de Dios es pecaminoso e irrazonable. Dios conoce todas nuestras
necesidades. A la omnipotencia del Rey de reyes, Dios, que guarda el pacto con
nosotros, añade la dulzura y el solícito cuidado del tierno pastor. Su poder es
absoluto, y es garantía del seguro cumplimiento de sus promesas para todos los
que en él confían. Tiene medios de apartar toda dificultad, para que sean
confortados lo que le sirven y respetan los medios que él emplea. Su amor
supera todo otro amor, como el cielo excede en altura a la Tierra. Vela por sus
hijos con un amor inconmensurable y eterno.” (El Colportor evangélico, 198)
6. La reforma pro salud
“Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros
del consumo de carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos,
y quieran hacer un pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo
sus apetitos con alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos
sean purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra
debe ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo
perfecto. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 455)
7. La cena del Señor
“Al participar con sus discípulos del pan y del vino,
Cristo se comprometió como su Redentor. Les confió el nuevo pacto, por medio
del cual todos los que le reciben llegan a ser hijos de Dios, coherederos con
Cristo. Por este pacto, venía a ser suya toda bendición que el cielo podía
conceder para esta vida y la venidera. Este pacto había de ser ratificado por
la sangre de Cristo. La administración del sacramento había de recordar a los
discípulos el sacrificio infinito hecho por cada uno de ellos como parte del
gran conjunto de la humanidad caída.” (Consejos Para la Iglesia, 542)
No podemos hablar del nuestro pacto con Dios en
relación a estos aspectos sin hacernos algunas preguntas:
- Cómo
está mi compromiso en relación a los mandamientos de Dios y guardar su día de
reposo?
- Ya
tomé mi decisión en cuanto al compromiso con Dios, a través del bautismo?
- Estoy llevando en alto el compromiso que asumí en la
fidelidad a mi pareja y el cuidado de mi hogar?
- Estoy siendo fiel en devolver mis diezmos y ofrendas como un
fiel mayordomo de Dios?
- Estoy involucrado en la testificación y los planes
misioneros de mi iglesia?
- La reforma pro salud es una realidad en mi vida?
- Cuando fue la última vez que participé de la cena del Señor?
- Estoy honrando en mi vida el pacto de fe o compromiso que
hice con Dios?
Si estamos siendo descuidados y fraudulentos en estas cosas El salmo 50 nos
advierte:
“Estas cosas descuidaste, y yo he callado; pensabas que de
cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Entended
ahora esto los que os olvidáis de Dios” Salmos 50: 21, 22ª
Apreciado amigo: Dios entiende que nuestro cambio en estos
aspectos será gradual, pero no debemos permitirnos un día más, sin que tomemos
decisiones acerca a nuestro compromiso en relación con Dios y su voluntad.
La Biblia nos dice acerca de Dios que "si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo" (2 Timoteo 2:13) Cristo es fiel aun cuando nosotros no lo somos. En Él podemos encontrar un seguro y fiel Salvador, Uno que no falla, que no engaña, que no desilusiona y que no fracasa. Él es el Salvador que todos necesitamos en estos tiempos de cruda infidelidad. Él nos
dice: Oye pueblo mío:
“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tome
sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora pues si diereis oído a mi
voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los
pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes, y gente santa (Exodo 19:3,4)
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que
os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no
erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais
alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” 1 Pedro
2:9,10
“Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al altísimo”
Salmos 50: 14
“El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su
camino, le mostraré la salvación de Dios” Salmos 50: 23
Apreciado amigo: "Vendrá nuestro Dios..." Salmo 50:3 Ya es hora, Estamos a las puertas del último pacto que Jesús hará con el hombre; en este pacto se comprobará su bondad, amor y fidelidad aún frente al pecado. El pecado no tendrá ya como ocultar su verdadero rostro de destrucción, maldad y muerte; esta muerte la cual conocemos tan bien y tememos tanto, será destruida; entonces oiremos las palabras "sorbida es la muerte en victoria." (1 Cor 15:54) La diferencia con los demás pactos es que este será sellado por la eternidad, será el cumplimiento del pacto eterno:
"Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo, conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades" (Hebreos 8:11,12)
No habrá nada con el estigma de la maldición.
Será un "nuevo" Cielo, una "nueva" tierra: la "Nueva Jerusalén"
Allí, Dios morará personalmente con su pueblo:
"y oí una gran voz que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios" (Apocalipsis 21: 3)
Por eso:
"Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones" (Deuteronomio 7:9)
Hoy tenemos que hacer un pacto real y verdadero, un compromiso sincero y profundo con Dios; abrir, por completo, nuestra vida y nuestro corazón al poder y la influencia del Espíritu Santo. En ese gran día Jesús solo llamará a aquellos que se comprometieron con él y con su prójimo, desinteresadamente.
“Entonces el Rey
dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre,
y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me
recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de
beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te
cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y
vinimos a ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en
cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo
hicisteis.” Mateo 24:34-40
Sin duda alguna, quien hoy acepte, de todo corazón la voluntad de Dios en su vida y se comprometa a escuchar su voz y obedecerla fielmente; escuchará en ese gran día de los labios de Jesús:
"...Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor." Mateo 25:21
John Andrews
Tal vez oíste hablar de este hombre de Dios. A sus quince años ya hablaba hebreo, Griego y Latín. Fue ordenado como pastor a sus 21 años, fue un gran predicador y prolífico escritor. Sabía de memoria el Nuevo testamento y casi todo el antiguo testamento. Perdió a su esposa por un derrame cerebral, pero no perdió su fe. Viudo y con dos hijos fue el primer misionero que fue enviado para compartir el evangelio eterno en Europa. se estableció en Basilea, donde comenzó una casa de publicaciones. Vivía muy atareado e invirtiendo todo lo que tenía en la obra de publicaciones. Fue un teólogo destacado aportando en gran manera con su interpretación de la bestia de Apocalipsis 13 como Estados Unidos, Su libro sobre la historia del sábado, y el plan de benevolencia sistemática. Este siervo de Dios quedó agotado hasta lo sumo. Perdió uno por uno a sus hijos en Europa y finalmente el murió joven, a los 54 años, como resultado de su intensa labor, dejando 600 suscripciones para la revista que publicaban mensualmente. En reconocimiento a sus pasión por el evangelio la Universidad John Andrews lleva su nombre.
Así como él todos los que decidieron ser fieles hasta la muerte, Todos aquellos que decidieron ser fieles a su pacto con Dios hasta el fin; recibirán la corona de vida eterna.
Cristo viene para sellar el último pacto de amor con sus hijos, Cristo viene para sellar su pacto eterno de salvación contigo. Cristo viene pronto y daremos cuenta de nuestro pacto con él de nuestra mayordomía y el servicio para él.
Quieres hoy hacer un pacto de fe y comprometerte con el Señor con todo tu corazón?
Si tu deseo es un nuevo corazón, un corazón comprometido sincera, profunda y verdaderamente con Dios, un corazón entregado totalmente a él, entonces es
tiempo de hablar a corazón abierto con Dios.
Oremos:
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi
salvación;
Cantará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.
Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
Que pueda ser hallado fiel
en cumplir mi pacto contigo Señor
Que cuando tu vengas
Pueda oír las palabras de tu boca:
Bien, buen siervo fiel; sobre poco has sido fiel
sobre mucho te pondré
entra en el gozo de tu Señor.
Guíame a hacer tu voluntad
Porque Grande Señor es tu fidelidad
Sea yo purificado y capacitado para toda buena obra
Por la gracia y la sangre de tu hijo Jesucristo
Amén
Cristo Viene pronto...Compártelo!!!