Proverbios 11:23
"El deseo de los justos es solamente el bien; mas la esperanza de los impíos es el enojo"
Proverbios 13:12
"La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido".
Proverbios 14:26
"En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos".
Proverbios 14:32
"Por su maldad será lanzado el impío; mas el justo en su muerte tiene esperanza".
Proverbios 19:18
"Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo."
Proverbios 23:17, 18
"No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada."
Proverbios 24:13, 14
"Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar. Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; si la hallares tendrás recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada."
"¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él."
Proverbios 29:20
"¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él."
La vida, pero la vida real, va mucho más allá de la mera existencia física.
"No hay definición aceptada de manera general de lo que es la vida" Enciclopedia Británica
"Cuanto mayor es el conocimiento de la humanidad, más difícil es definir un concepto de lo que es la vida" Enciclopedia Americana, 17.
Podemos encontrar muchas definiciones de lo que es la vida, pero hay un hecho que es indiscutible, y es que toda la vida que conocemos en el planeta tierra termina en muerte.
Jesucristo es el punto focal de la salvación.
Hay varios tipos de esperanzas: Esperanzas nacionales, esperanzas políticas, esperanzas filosóficas, esperanzas económicas, esperanzas teológicas. estas esperanzas comparten el factor común o fórmula perfecta de: Un deseo + Una Expectativa.
¿Hay algún tipo de esperanza que esté libre de ilusión?
Por lo general, la esperanza que no se basa en promesas bíblicas se revela como una mera proyección de los deseos humanos y terrenales. Pinta cuadros basados en los propios deseos de la humanidad. Algunos de ellos prometen una utopía terrenal; pero esta clase de sueños de una sociedad política perfecta terminan siendo espejismos. Los esquemas que apuntan a la perfección fracasan debido a la imperfección innata de los que los crean. Los sueños de riqueza o fama nunca se materializan. Esta clase de esperanzas y expectativas generalmente terminan en fracaso y decepción porque se basan únicamente en la capacidad y determinación humanas.
La Biblia revela claramente la existencia de una esperanza que se basa en la realidad y no en la ilusión: "Un ancla firma y confiable para el alma" Hebreos 6:10 NTV. esta esperanza, fundada en las promesas trascendentales y seguras de Dios, se basa en la revelación de Dios y se revela por medio de su pacto. Este tipo de esperanza es una esperanza sin ilusión y una esperanza sin miedo al fracaso.
La verdadera esperanza, la esperanza bíblica, la esperanza que no se basa en ilusión, tiene a Dios como fuente y autor. El salmista confiesa en Salmos 71:5: "Tú eres mi esperanza, oh Señor" EL profeta Jeremías describe dos veces a Dios como la Esperanza de Israel (Jeremías 14:8; 17:13) El pueblo del pacto basa su esperanza en el Señor de la esperanza. Pablo retoma este tema al llamar a Dios "el Dios de la esperanza" (Romanos 15:13)
Dios es el autor y la fuente de la esperanza para el creyente. Él también es el dador de esperanza. La esperanza que él nos da se extiende hacia el futuro y nunca decepciona. Con la esperanza que Dios provee, los deseos y las expectativas se basan en él y nada más. Dios mismo garantiza que esta esperanza no se basa en ilusiones.
Un aspecto principal de la verdadera esperanza es su promesa de vida eterna. El discípulo de Jesús, el que sigue a Cristo en una relación diaria y dinámica de entrega absoluta, experimenta la vida eterna hasta cierto punto incluso ahora y nunca perecerá eternamente (Juan 10:28) En este sentido, la vida eterna, que incluye la resurrección, es claramente un acontecimiento y una experiencia futuros.
EL "YA" Y EL "TODAVÍA NO"
El 'YA" de la salvación es una realidad presente para el creyente. Pero queda un "TODAVÍA NO" de la salvación que debe ocurrir. La esperanza del AT fijaba su mirada en la venida del Mesías. El "YA" de la salvación se aseguró así por medio de la muerte, resurrección y ascención de Jesucristo; pero el "TODAVÍA NO" de la esperanza de la salvación permanece sin cumplirse.
El objetivo de toda esperanza es el acercamiento del "día" (Hebreos 10:25).
El objetivo de la bendita esperanza del advenimiento es estar eternamente con el Señor después de la segunda venida. Esto tiene varias implicaciones en la vida del creyente.
1. La respuesta del creyente. "Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1 Juan 3:2, 3) Aquí el apóstol hace una declaración sobre nuestra purificación ahora en virtud de lo que esperamos ser en el futuro.
La esperanza del creyente se basa en el pacto de Dios y recibe significado del pacto de Dios. desde la perspectiva del Pacto, al menos dos aspectos se hacen evidentes:
A. La esperanza es una parte intrínseca del patrón de la acción divina y de la respuesta humana. El creyente como miembros de la comunidad del pacto, responde al Dios de la esperanza con palabras y hechos apropiados que reflejan su compromiso con el Señor del Pacto.
B. la comunidad del pacto está formada por dos partes, ambas caracterizadas por la esperanza. Por un lado está el "Dios de la esperanza" y por otro lado, el creyente, un ser de esperanza que ha recibido la esperanza del Dios de la esperanza. Por lo tanto, la comunidad del pacto es una comunidad de esperanza; una comunidad de esperanza por intermedio de Dios. La esperanza de la comunidad del pacto es una esperanza sin ilusión porque se basa en el Dios de la esperanza y descansa en la confiabilidad de Dios. Por ello, debe constituirse en una comunidad misionera.
Los creyentes están tranquilos y despreocupados, pero no inactivos, porque viven una actitud de espera paciente, perseverancia duradera y lealtad inquebrantable. Nuestra esperanza en Dios es la fuente de lealtad inquebrantable a Dios. Nosotros hemos nacido de nuevo para una esperanza viva (1 Pedro 1:3), para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable viviremos una vida de sobria obediencia y santidad divina que puede dar los frutos de la vida nueva. En consecuencia la vida del creyente es una vida para Cristo y un Dios en el que podemos confiar. La maravillosa promesa del pacto de la presencia constante de Cristo constituye la promesa cumbre de su seguridad, la cual transforma la realidad presente, haciendo del próximo encuentro cara a cara con el Señor en ocasión de su segunda venida una certeza de fe que trasciende todas las demás certezas.
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