Proverbios 22:1
"De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro."
El cristiano debiera afanarse por emplear los mejores instrumentos espirituales para la tarea de la edificación del carácter. El esfuerzo solo es insuficiente. Debe haber tanto conocimiento como celo" 3CBA
Esas moscas..., nada escandaloso, nada pecaminoso, nada extravagante… pero sí lo suficientemente nocivo como para hacer que la fragancia de Jesús se vea opacada.
Hagamos cambios necesarios; al fin y al cabo las moscas que encuentres estarán… muertas.
Mansedumbre es carácter.
Lo que tenemos no debería definir nuestro carácter, nuestro carácter es quien debería definir como usaremos lo que tenemos.
Sembrar, fidelidad, generosidad, perdón y amor es la mejor manera para tener una cosecha de realización y felicidad.
11:2 "Comparte lo que tienes lo mejor que puedas". Sugiere ser bueno, bondadoso y compasivo con tantas personas como sea posible. Esta actitud debe aumentar y no disminuir. Las bendiciones sobre los justos siempre están en aumento y así debe aumentar nuestra generosidad.
Todo lo que haces, hasta lo más pequeño, tiene consecuencias. Tus acciones revelan tu carácter. Sé fiel a tu deber. No todo es justo en esta vida.
“Cuando Cristo vino a este mundo, Satanás dominaba el terreno, y disputó cada centímetro en la senda de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Satanás había acusado a Dios de requerir abnegación de los ángeles cuando él mismo no sabía nada de lo que significaba, ni haría algún sacrificio por otros. Esta fue la acusación de Satanás contra Dios en el cielo. Y después de que el maligno fuera expulsado del cielo, él continuamente acusó al Señor de imponer un servicio exigente que él mismo no estaba dispuesto a prestar. Cristo vino al mundo para hacer frente a esas falsas acusaciones y revelar al Padre” (MS 1:487, 488).
¿Qué nos dice esta cita sobre el carácter de Dios?
"Jesús no vivió para agradarse a sí mismo. Se entregó como un sacrificio vivo y consumidor en favor de los demás… Los que reciben a Cristo abandonarán todo rasgo descortés y áspero, y manifestarán la amabilidad y la bondad que hay en Jesús, porque Cristo mora en el corazón por la fe. Cristo era la Luz que brillaba en la oscuridad, y sus seguidores también deben ser la luz del mundo…
Cristo es nuestro modelo, pero a menos que lo contemplemos, que nos espaciemos en su carácter, no lo reflejaremos en nuestra vida práctica. Fue manso y humilde de corazón. Nunca cometió una acción ruda, nunca pronunció una palabra descortés. El Señor no se complace con nuestra conducta ruda y carente de simpatía manifestada hacia los demás… Debemos estar en el mundo pero no debemos ser del mundo. Debemos ser una representación de Jesucristo. Tal como el Señor de vida y gloria vino a nuestro mundo a fin de representar al Padre, así hemos de ir al mundo para representar a Jesús" (AFC, 305).
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