Pesquisar este blog

domingo, 18 de outubro de 2020

Qué poquito te alcanza la vida (Tío)

¡Qué poquito te alcanza la vida!

Parece que fue ayer
Cuando rompiendo en llanto pude nacer
Y con ansias de crecimiento
Cuál río que corre al océano,
Para este robusto ébano,
Nunca hubo detenimiento.

Y así florido y bien despierto
Avanzaba aquel joven inexperto
Más al caer en sí, se vio maduro
Y rápidamente se hizo adulto, noble y seguro.

Fuiste un cobijo para tus menores
Feliz viste crecer tus tres grandes ramas
Las niñas de tus ojos, por las que te desvives y amas
Por las que diste tus años mejores.

Pero ya en el ocaso
De tu seno fueron arrancadas
La raíz y la copa
En las cuales tanto te regocijabas

Te recordaremos siempre afectuoso.
Con la alegría y el completo gozo
Pues reconocemos en el día de tu Partida
Qué triste ¡Qué poquito te alcanza la vida!

La Realidad

La realidad

No todo hombre es un animal
No toda mujer es una dama
No todo padre es "sin alma"
No toda madre tiene corazón
No todo hombre es un verdugo
No toda mujer es una víctima
No todo hombre es un diablo
No toda mujer es una santa
No todo hombre es un perro
No toda mujer es una gata

Si en este cuadro reconoce su triste fantasía; no se desanime, acaba de dar el primer paso para mudar su realidad. 


Mí hora ha llegado (De Predicar)


Mi hora ha llegado

Que no sea el frenesí Señor,
Sino que sea tu gracia y tu amor
Que no sea nuestro apresuramiento
Y que también no seamos presas del arrobamiento

Líbranos del apuro
Como de la lentitud
Haznos libres y puros
Para vivir en plenitud

Tu mi Dios
Lo haz hecho todo perfecto
Escucha mi voz
Que te agradece tan tierno y enorme afecto.

Tu noble bondad
Será insuperable
Porque tu mano de verdad
Nos colmó de bendiciones inmensurables

Me entrego para servirte
Por predicar quiero desvivirme
Con amor y sin demora
Pues, hoy más que nunca, sé que ha llegado mi hora

A ti toda gloria
A ti toda honra
A ti toda gratitud
A ti para siempre toda mi fidelidad
Amén

Paciencia - Hebreos

Tenga la paciencia su obra completa en ti.
Que las pruebas y circunstancias no te alejen de mí.
Acércate, yo te quiero sanar,
No te voy a dejar, ni desamparar.
Porque yo estoy contigo hasta el final.

Delante del trono de gracia intercedo por ti
Si estás cansado y turbado acude a mi
Alegría y descanso yo te quiero dar
Una firme esperanza que tu vida guiará.
Paz verdadera y eterna en mi hallarás

Mi vida en la cruz del Calvario entregue por ti
Venciendo el pecado y la muerte el camino te abrí.
Mi ley en tu corazón Yo pondré
Pues Yo soy el autor, consumador de tu fe
No desistas ya pronto, por ti volveré.

El Blanco

El blanco

Ese blanco alzau
Ya me tenía desquiciau
Y mi Iglesia preta
No había cuando llegue a su meta

Depresivo, devoraba todo lo que a mi paso se hallaba
Impotente, carcomía mi alma, pues salida no encontraba
Y así, perdido entre la perorata y la realidad
Finalmente, lo entendí todo. Me había atascado en la antigüedad.

Porque siete que vuelan en la vanguardia tecnológica
Eran capaces de hacer huir los ejércitos de miles atrincherados en una arcaica retórica analógica.

Que sin sacrificios ni heroísmos
Desde los confines de la tierra mismos
Se podía dirigir un ataque que estremeciera
A aquel que vociferaba prepotente como una fiera.

Cuán paradójica es esta situación!
Pues se diluye hoy la esperanza de mi corazón
Porque por años martillé en aquello que fui enseñado
Pero en el mundo, casi absolutamente todo, había cambiado.

Oh mi Dios, perdóname mi infinita negligencia
Pues, por indolente, no quise actualizar mi inteligencia.
¡He aquí perecemos hoy por falta de conocimiento!
¡Sálvanos oh Padre y llenamos de tu entendimiento!

Pues poco tiempo nos queda 
Y grandes pasos debemos dar
¡Levántanos por tu gracia
Porque ya es tiempo de despertar!