Pesquisar este blog

segunda-feira, 30 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 82

Leamos hoy

Salmos 82

Jueces Injustos

"Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia" Salmos 82:3

El salmo 82 es la acusación que Dios hace contra los injustos jueces que gobernaban a Israel. Se lo compuso probablemente en un momento cuando había mucha injusticia y corrupción en la administración judicial. El salmo se divide en tres partes: (1) Dios como juez supremo (2) Dios condenando a los jueces injustos y el juicio corrupto (3) el salmista implorando a Dios que proceda a juzgar. El salmo contiene lecciones para todos los hijos de Dios en lo que atañe a su trato mutuo. Para un estudio comparativo de este corto pero impresionante salmo, son de gran valor el salmo 58, en el cual se trata el mismo tema desde otro punto de vista e Isaías 3:13-15. También es digno de estudiarse el caso de Josafat.

El caso del niño huérfano iraquí



La madre de este niño fue asesinada y ha hecho este dibujo para demostrarte cuánto necesita de sus cuidados. Pero mira lo que hace ahora: se ha recostado junto a su rostro."

Dios no puede estar de acuerdo con toda la violencia e injusticia que  hay en este mundo; por eso el pedido del salmista es: Levántate, Oh Dios, juzga la tierra; porque tú heredarás todas las naciones!

Sé parte del reino justo de Dios!!!

Dios te bendiga!



segunda-feira, 16 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 132 - 101 razones para plantar una iglesia

Leamos hoy

Salmos 132


101 razones para plantar una iglesia



«No me pondré bajo techo ni me acostaré a descansar, no cerraré los ojos ni dormiré un solo instante, mientras no encuentre casa para el Señor, el Poderoso de Jacob.» Salmos 132: 3-5

Un día una profesora le dijo a un pastor:

-Pastor, yo no sé para qué tantas iglesias!

Entonces el pastor le dijo:

-Yo pienso lo mismo profesora, Yo no sé para qué tantos colegios!-



1. Aclara el plan de Dios para la comunidad y/o pueblo (Mt. 4:16)
2. Rompe las tinieblas espirituales de una comunidad y/o pueblo (Mt. 4:17)
3. Acerca el reino de Dios a las personas (Mt, 4: 17)
4. Es el ambiente señalado para adiestrar discípulos (Mt 4: 19)
5. Es el lugar dónde la familia encuentra su verdadero llamado/ vocación ( Mt 4:21)
6. El una oportunidad para que el evangelio sea enseñado completamente (Mt 4:23)
7. Es un hospital que cura las dolencias y enfermedades del pueblo (Mt 4:23)
8. Sana lo que ningun hospital puede sanar. (Mt. 4:24)
9. Acoge a naciones, tribus, lenguas y pueblos de todo el mundo (Mt. 4:25)
10 Allí comprendemos la perspectiva de Dios (Mt. 5:2)
11. Allí encontramos el plan de Dios para ser feliz (Mt 5:3-11)
12. Conocemos el camino de la fe y el destino de gloria del creyente (Mt. 5: 12)
13. Da el sabor y la sazón al mundo (Mt 5:13)
14. Ilumina y alumbra el hogar y la familia (Mt. 5:14)
15. Enseña el correcto proceder ante la gente (Mt 5:16)
16. Enseña los mandamientos eternos de Dios (Mt. 5:17)
17. Enseña el valor real de justicia verdadera (Mt 5:18)
18. Enseña los principios para un sano relacionamiento (Mt 5: 22)
19. Enseña la pureza de las intenciones (Mt. 5:28)
20. Enseña la fidelidad en el matrimonio (Mt 5: 31)
21. Enseña a pensar antes de hablar (Mt 5: 37)
22. Enseña el principio del amor al prójimo (Mt 5: 44)
23. Allí aprendemos a luchar contra el egoismo (Mt 6:1)
24. Allí se aprende a depender de Dios por medio de la oración (Mt 6: 5)
25. Enseña el valor de la opinion pública (6:16)
26. Enseña el verdadero lugar de la vida privada y la vida pública (Mt 6:18)
27. Enseña el uso adecuado del dinero (Mt. 6:24)
28. Capacita para enfrentar adecudamente el afán y la ansiedad (Mt. 6:25)
29. Enseña acerca del respeto y el juzgar a los demás (Mt.6: 5)
30. Enseña el buen trato a las personas (Mt. 7:12)
31. Es la puerta estrecha que lleva a la salvación (Mt 7:13)
32. Es el filtro de toda enseñanza (Mt 7: 15)
33. Es el semillero de la voluntad pura de Dios (Mt 7:21)
34. Es el cimiento para la edificación de todo discípulo (Mt 7:24)
35. Es el lugar donde es se derrama el Espíritu Santo (Hch 1:8)
36. Es donde se capacita al discípulo para ir hasta los confines de la tierra con el evangelio(Hch. 1:8)
37. Es el mejor lugar para la oración conjunta (Hch.1:14)
38. Desarrolla y fomenta el liderazgo de cada discípulo (Hch 1:24)
39. Es la plataforma donde el evangelio es predicado a todo el mundo (Hch. 2:11)
40. Coopera en Transformar la vida de personas por edades (niños, jóvenes y adultos) (Hch. 2: 17)
41. Allí se invoca el nombre del Señor (Hch. 2: 21)
42. Allí Dios llama y trae a los nuevos discípulos (Hch 2: 41)
43. Rompe los estratos y clases sociales (Hch 2:42)
44. Es la imagen pública de los creyentes (Hch 2:47)
45. Allí Dios hace grandes milagros (Hch 3:9)
46. Allí Dios cumple su pacto de bendecir a su pueblo (Hch 3:25)
47. Es el bastión de los hijos de la promesa (Gn. 3.15)
50. Es el refugio de generaciones (Hch. 3: 13)
51. Es el punto de conversión (Hch 3:19)
52. Es el semillero de bendición para todas las familias de la tierra (Hch. 3:25)
53. Es el punto de inflexión en el destino de la humanidad (Hch 4:19)
54. Es la herencia para los desposeídos (Hch 4: 34)
55. Es una casa de consuelo (Hch 4:36,37)
56. Coloca en orden las prioridades en una familia (Hch. 5: 10,11)
57. Es la encarnación del evangelio (Hch 5.12)
58. Es la herramienta de Dios para exaltar el nombre de Jesús (Hch. 5: 39)
59. Es un centro de predicación permanente (Hch. 5: 42)
60. Es la mejor manera de multiplicar discípulos (Hch. 6:7)
61. Desarrolla la comprensión de la Palabra de Dios (Hch 7)
62. La idolatría debe ser quebrada (Hch 7:42,43)
63. Allí encontramos gracia y oportuno socorro (Hch. 7:46)
64. Invoca la magnificencia de Dios sobre ella (Hch. 7:49)
65. Es el jardín del perdón (Hch 7: 60)
66. Es el lugar donde el perseguidor se torna seguidor (Hch 8, 9)
67. Es el lugar dónde la magia desaparece y aparecen los verdaderos milagros (Hch 8:13)
68. Es el instrumento para alcanzar  a los simples, encumbrados y alejados de Dios (Hch 9:15)
69. Es donde las discípulas se esmeran en hacer buenas obras y ayudar a los pobres (Hch. 9:36)
70. Es la casa de la igualdad (Hch. 9:34)
71. Es la proveedora de recursos para cumplir la misión en lugares lejanos (Hch. 11:30)
72. Es allí que el Espíritu Santo convoca a sus elegidos (Hch.13:2)
73. Rompe las obras tenebrosas del maligno (Hch. 13: 11)
74. Es el camino de los perseverantes (Hch 13:43)
75. Es la luz que alumbra los confines de la tierra (Hch. 13: 47)
76. Es la mejor manera de organizar el avance de la predicación (Hch. 15)
77. Restaura y reedifica la relación con Dios (Hch. 15:16,17)
78. Nos recuerda que podemos entrar en el reposo de Dios, su sábado (Hch. 15:21)
79. Muchas personas claman por una (Hch. 16:9)
80. Es una casa llena de hospitalidad (Hch. 16:15)
81. Libera la adoración y la alabanza (Hch 16:25)
82. Es el punto de vertice para la salvación de muchas personas (Hch. 16:30,31)
83. Es el método más rápido y sencillo de trastornar el mundo (Hch. 17:6)
84. Es dónde se profundiza el estudio de las Escrituras (Hch. 17:11)
85. Es donde el mundo entero conoce las buenas nuevas de Jesús y la resurrección (Hch. 17: 18)
86. Rompe la religión del miedo (Hch. 18: 9, 10)
87. Es dónde los dicípulos son preparados para compartir la gracia de Dios (Hch. 18:23-28)
88. Allí los dicípulos reciben el bautismo del Espíritu Santo (Hch. 19: 1-5)
89. Es el camino de Dios (Hch 19:23)
90. Es donde los discípulos pasan de muerte a vida (Hch 20:10)
91. Es la tarea que Dios encomendó (Hch 20: 24)
92. Costó la vida del hijo de Dios (Hch. 20:28)
93. Es el mejor método para cuidar el rebaño de los lobos rapaces (Hch. 20:29)
94. Es la casa de la dadivosidad (Hch. 20:35)
95. Es el apoyo más cierto en horas inciertas (Hch. 21:13)
96. Es donde está el fuego del amor cristiano (Hch. 21.:17)
97. Es vista para los ciegos  y escucha para los sordos (Hch. 28:27)
98. Dios camina en medio de ella (Apoc. 1: 20)
99. Es el equipo al que Dios ofrece la victoria (Apoc 3: 5)
100. Es la Novia de Cristo (Apoc. 21: 2)
101. Es la casa donde Dios habita con los hombres (Apoc. 21:3)


Que Dios nos ayude a plantar más iglesias en este mundo para la pronta cosecha final y el establecimiento de su reino!!!

Dios te bendiga!











Leamos hoy Salmos 131 - El estrado de la Humildad

Leamos hoy

Salmos 131

El estrado de la humildad

"Señor, mi corazón no es orgulloso, ni son altivos mis ojos; no busco grandezas desmedidas, ni proezas que excedan a mis fuerzas" Salmos 131:1

"El salmo 131 es un cántico que expresa confianza infantil y una humilde resignación. El salmista había cultivado la autodisciplina hasta el punto de no luchar por el puesto más elevado...En la escuela de la experiencia, el salmista tuvo que renunciar al orgullo y al egoísmo, y ello lo volvió humilde y manso. los individuos grandes a la vista de Dios son profundamente humildes. Cristo afirmó que entre los nacidos de mujer no había otro mayor que Juan el Bautista (Mateo 11:11); Sin embargo, el fue uno de los más humildes. Juan alcanzó la cima de la abnegación (Juan 3:30). Solo es verdaderamente grande el que es de verdad humilde.

"Lo que está más cerca del trono es el estrado de la humildad" 

...El salmista se había desprendido de las ambiciones y los deseos del mundo, y ahora gozaba seguridad y contentamiento en Dios...Después de relatar su propio caso, el salmista pasó a rogar por todo Israel. Habiéndose desprendido de sus deseos egoístas, pudo orar en favor de su pueblo Israel. Vivía para el Señor y animaba a todos sus amigos y compatriotas que siguieran su ejemplo. La victoria personal se transformó en un ejemplo que todo Israel podía seguir.

Es fácil criticar a las personas que están en el poder o quedarse obsesionado con el pensamiento de que: "solo ellos quieren gobernar" o "son un bloque que nunca nos sacaremos de encima"

Pero la historia muestra que nada es para siempre!

La ambición de poder y reconocimiento son ilusiones que al final ¡nos llevan a beber amargos tragos!

El salmista había visto a la gente hacer de todo y usar toda clase de mecanismos para conseguirlos, y hasta incluso él mismo estuvo a punto de caer en ese remolino también; hasta que ¡decidió poner su esperanza en el Señor!

Ciertamente la ambición de poder y reconocimiento no esta lejos de los discípulos de Cristo:

"En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: Quién es el más importante en el reino de los cielos? Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos." (Mateo 18: 1-5)

Lo triste es que mientras ellos se movían en dirección al poder; el cielo entero se movía en dirección a la consumación del ministerio de Cristo.

Cuando Cristo murió y sus ambiciones egoístas fueron quebradas, fue entonces y solo entonces cuando el Espíritu santo fue derramado sobre ellos y predicaron con el poder del cielo; entonces el evangelio fue predicado al mundo entero.

Este mensaje a Jeremías es propicio para nosotros hoy:

"¿Buscas grandes cosas para ti? No las pidas, porque voy a provocar una desgracia sobre toda la gente, pero a ti te concederé la posibilidad de conservar la vida dondequiera que vayas- afirma  el Señor- ese será tu botín" (Jeremías 45:5)

"Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene, porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida contentémonos con eso" (1 Timoteo 6:6-8)

Seamos humildes y cumplamos con fidelidad la misión que Cristo nos dio


¡¡¡Dios te bendiga!!!


Leamos hoy Salmos 130 - El libro de la esperanza

Leamos hoy


Salmos 130

"Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza" (Salmos 130:5)



Culpables

Pascal decía que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

Tal vez sea verdad; tal vez, no. Sin embargo, el ser humano muchas veces se deja envolver fácilmente por los impulsos insensatos de la pasión. De otro modo, sería difícil explicar lo que sucedió en la mañana triste de aquel mes de julio.

El tren había llegado al final del trayecto, y los pasajeros salían como una jauría enloquecida. Entre la multitud, un hombre, musculoso, de comportamiento extraño, escondía el rostro detrás de gruesos lentes
oscuros y una gorra. A pesar del aire misterioso, nadie podía sospechar que, debajo del abrigo, aquel ciudadano ocultaba un revólver calibre 38. El hombre no era ni anciano ni joven. Aparentaba tener cerca de 50 años y caminaba con pasos ligeros, mirando hacia adelante, atento para no perder de vista a la bella morena de pantalones vaqueros y blusa negra que andaba apresuradamente entre la multitud.

La mujer, de 35 años, miraba constantemente hacia atrás, aprensiva, presintiendo que estaba siendo seguida. Repitió aquel ritual tres o cuatro veces y, antes de entrar en el túnel para atravesar la avenida, se agachó fingiendo atarse los cordones, intentando descubrir si alguien la seguía.

El reloj de la iglesia de al lado indicaba las 8:15 de la mañana. La ciudad, en aquella hora, estaba llena de gente. Personas de todos los tipos, corriendo detrás de sus sueños, sin importarle el drama de los personajes de nuestra historia.

Lucía salió del otro lado de la avenida e ingresó en un parque. No quería ir, pero lo hacía. Ella no era una mujer vulgar. Su apariencia hermosa atraía con facilidad la atención de los hombres, pero no era una
persona sin escrúpulos. Tenía honra y dignidad; detestaba la mentira.

Por eso, aquella mañana, su corazón se agitaba angustiado. Todo había comenzado casi sin que ella se diera cuenta y, poco a poco, fue prendiéndose en una telaraña de circunstancias de la que estaba determinada a librarse aquella mañana. Como en una película, comenzaron a desfilar los recuerdos de las últimas peleas con su marido.

Escenas terribles de celos, agresiones en medio de la calle, noches de discusiones sin fin y, finalmente, la traición, como válvula de escape.

¿Justificación? Tal vez. ¿Disculpa? Quién sabe. Lo cierto es que ella estaba ahí, en el lugar del encuentro, en el escenario de la tragedia.

Entre árboles centenarios y vegetación descuidada, sentado en un banco viejo, un hombre rubio, relativamente joven, leía un diario mientras fumaba displicentemente. Lucía se aproximó. Él se levantó y corrió a su encuentro con los brazos abiertos.

Evaldo, el marido celoso, se ocultó detrás de un viejo anacardo y desde allí observó aquella escena. Parecía indeciso y sudaba a pesar del frío de julio; exhalaba dolor y odio, con el revólver en la mano. El resto
de la historia es simple de imaginar. El rubio se llevó cuatro tiros y cayó muerto a la hora. Lucía quedó agonizante, con dos tiros en el pecho.

Evaldo intentó dispararse el último tiro en la propia cabeza, pero ya no le quedaban balas. Entonces, se arrodilló frente al cuerpo de la amada; desesperado, tomó el cuerpo ensangrentado de la bella morena y lloró, gritando mucho:

–¿Por qué tenía que terminar de esta manera?

Existen cosas que simplemente no tienen explicación. Actitudes locas que dejan el amargo sabor del remordimiento. Tú intentas entender el porqué, pero no encuentras respuestas. El martillo de la culpa te
crucifica en la cruz de tu propia conciencia.

Condenado a varios años de prisión, Evaldo fue deshilachándose como un trapo viejo y siendo consumido por el dolor. Él amaba a Lucía. La había conocido en la estación del tren, en el carnaval de 1990. En esa época, él era un jugador de 35 años, en el final de su carrera. Ella, 15 años más joven, era la bella bailarina de una escuela de samba. Se amaron con intensidad desde el principio y juntos fueron construyendo sus sueños. Vivían en un apartamento amarillo y tenían un par de hijos que les alegraban la vida. Pero, todo eso era cosa del pasado. Evaldo cumplía la pena y Lucía, que había sobrevivido al atentado, no quería saber nada respecto de su ex marido.

–Por mí, que se pudra en la cárcel –les decía a sus amigas.

Pero, por la noche, acostada sola luego de mirar a sus hijos dormir, lloraba en silencio, sin saber la razón. En la fábrica de ropa en la que trabajaba como costurera, un día, a la hora del almuerzo, una compañera de labores se aproximó y le dijo:

–Yo creo que tú no eres feliz.

–¿Feliz? ¿Cómo así… feliz?

–Feliz. Tú ¿eres feliz?

–Yo qué sé. ¿Alguien es feliz en esta vida?

–Mucha gente. Pero, para eso, necesitas conocer cuál es el plan de Dios para ti.

–¿Qué plan? ¿De qué estás hablando?

–Nadie vino a este mundo para sufrir. Dios tiene un plan maravilloso para cada persona, y la felicidad consiste en descubrirlo.

–¿Eres cristiana?

–Sí, lo soy.

–Mira, yo no tengo ni el más mínimo interés en esas las cosas de la religión.

Disculpa, pero es mejor que paremos ahora.

–No estoy hablando de religión. Estoy hablando de la vida, de tu vida. Tú ¿eres feliz de esa manera?

Así, comenzó todo. Conversaron un poco hoy, un poco otro día. Un día terminó y llegó otro. Transcurrieron semanas y meses, y la amistad de ambas se fue estrechando. Pero Roberta, la nueva amiga, no volvió a hablar de asuntos espirituales.

Cierto día de octubre, en la hora del almuerzo, Lucía buscó a Roberta. 

–No sé qué hacer. Mi vida es un completo caos.

–¿Qué pasó?

–Mi hija, de apenas trece años, está embarazada. ¿Qué hice para merecer esto? Yo me mato trabajando para poder sustentar a mis dos hijos; el padre de ellos está preso. Estoy sola, ¡no sé qué más hacer!

–Tú no estás sola.

–¿Cómo que no?

–¿Por qué no le das una oportunidad a Jesús?

–Otra vez vienes con ese asunto de la religión.

–¿Sabes, Lucía? Todo ser humano tiene problemas. La diferencia es la actitud con la que los encaramos. Y esa actitud depende de la certeza de saber que jamás estamos solos.

–Pero, yo estoy sola. Mis familiares están lejos, y no sé nada de ellos hace muchos años.

–No, mi amiga, tú no estás sola. Yo estoy aquí.

–Muchas gracias.

–Solo que yo no estoy hablando solamente de mi amistad; me refiero a alguien que realmente puede ayudarte. Te estoy hablando de Jesús.

Mira, no digas nada, solo escucha este versículo de la Biblia.

Roberta fue hasta su mesa de trabajo, sacó una Biblia del cajón y leyó:

–“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!” (Isaías 49:15).

Los ojos de Lucía reflejaron emoción.

–Eso ¿está en la Biblia?

–Velo con tus propios ojos.

–Pero ¿por qué tú crees que ese libro es la Palabra de Dios?

–Existen varias razones. La primera es que los escritores bíblicos afirman que ellos escribieron por mandato divino. Por ejemplo, el apóstol Pablo dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para reprender, para corregir y para instruir en la justicia” (2 Timoteo 3:16). Hay dos pensamientos en ese texto: el primero es que toda la Sagrada Escritura fue inspirada por Dios, y el segundo es que Dios nos dejó su Palabra para que sirva como instrucción, enseñanza y reprensión.

Es inútil intentar ser feliz sin el conocimiento de la Palabra de Dios.

–No sé, amiga. Me gusta ver la confianza que tú tienes en ese libro, pero cualquier persona podría haber escrito eso y después afirmar que fue inspirada por Dios.

–Es verdad. Pero existen otras razones para creer que este libro es inspirado por Dios. Por ejemplo, la unidad de pensamiento. La Biblia fue escrita en un período de mil quinientos años. Moisés, que fue el primer autor, vivió quince siglos antes que San Juan, el último de los escritores. Muchos de los cuarenta escritores no se conocieron entre ellos; sin embargo, si tú lees la Biblia, vas a ver que existe una unidad de pensamiento asombrosa. Es como si un día los cuarenta escritores se hubieran reunido y hubiesen combinado qué parte le correspondería escribir a cada uno. Lucía parecía desconcertada. Por primera vez, mostraba algún interés en asuntos espirituales. Hasta aquel día, daba la impresión de haber vivido simplemente por vivir, sin nunca haberse preguntado cuál era la razón de su existencia. Miró el reloj; todavía faltaban quince minutos para volver al trabajo. 

–Tú sabes que para mí es difícil creer en esas cosas de la religión. Las personas más apegadas a la Biblia que conocí fueron las que más me decepcionaron.

–Tal vez porque solamente conocían la teoría; quizá porque ellas nunca conocieron al Autor personalmente.

–Pero ¿eso es posible?

–Escucha lo que dice aquí: “Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!” (S. Juan 5:39). Quien dice eso es
el propio Jesús. Él desea que tú lo conozcas y descubras que puedes confiar en él y en sus promesas.

–Hummm…

–Hay más. Escucha: “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (S. Juan 8:32).

–¿Me va a liberar de qué?

–De todo eso que estás sintiendo. Del miedo, de la aflicción, de la desesperación, de la soledad. Jesús dice: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan
en abundancia” (S. Juan 10:10). ¿Te das cuenta? Él desea que tengas una vida abundante. Pero, para eso, necesitas confiar en la Biblia.

A esa altura, la sirena de la fábrica indicaba la hora de reiniciar las actividades.

Las dos se dirigieron a sus puestos de trabajo, y Lucía decidió:

–Tenemos que seguir hablando sobre este asunto.

Roberta se sonrió.

Las horas de la tarde pasaron con rapidez. A la salida, Lucía esperaba a Roberta.

–Quiero saber más de lo que estábamos hablando, pero necesito correr a casa; les prometí a mis hijos que hoy llegaría temprano.

–Te acompaño. Podemos conversar en el viaje.

–¿No va a ser tarde para ti?

–Un poco… pero no hay problema.

En el ómnibus, mientras viajaban, Roberta le habló de las profecías, como una prueba más de la inspiración de la Biblia.

–Mira lo que el profeta Isaías escribió más de dos mil setecientos años atrás: “Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas. Él extiende los cielos como un toldo, y los despliega como carpa para ser habitada” (Isaías 40:22). ¿Sabes? Durante siglos, la ciencia afirmaba que la Tierra era plana; sin embargo, la Biblia ya decía que era redonda. Cristóbal Colón probó la veracidad de la Biblia al llegar a América el 12 de octubre de 1492.

–Eso es asombroso. No lo sabía.

–Existen muchas cosas que las personas ignoran. Por ejemplo: la manera extraordinaria en que la Biblia describe proféticamente la historia del mundo, desde los tiempos del Imperio Babilónico hasta nuestros días.

–¿Dónde está eso?

–Aquí, en el capítulo 2 de Daniel. Podemos leer al llegar a tu casa.

En esa profecía, la Biblia presenta el desfile de los imperios que dominaron al mundo desde los tiempos de un rey llamado Nabucodonosor, pasando por el imperio de los medopersas, el Imperio Griego bajo el comando de Alejandro Magno, y después por el Imperio Romano. Se menciona también la caída de Roma, y el intento siempre fallido de muchas naciones para dominar el mundo. La Biblia dice que, después de la división del Imperio Romano entre las diez tribus bárbaras que vivían en las áreas próximas a sus márgenes, nunca más se levantaría un imperio con aquel alcance y poderío. En nuestros días, el señor
Jesús regresará a este mundo para colocar un punto final a la historia del pecado. –¿En nuestros días? Tú estás jugando conmigo…

–No. No estoy jugando. Mira lo que dice aquí: “En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos” (Daniel 2:44).

–¿Qué reyes son esos?

–Se refiere a nuestros días; los días en los que ya no existe más un reino que domine el mundo. En esos días, Dios establecerá su Reino para siempre, y eso sucederá con el regreso de Jesús a la Tierra.

Ya en casa, mientras Lucía preparaba la cena, las dos amigas continuaron conversando.

–¿Sabes, Roberta? Cuando tú hablas, todo parece fácil, pero yo siempre pensé que la Biblia era un libro difícil de entender.

–Al comienzo, mi amiga, es necesaria la ayuda de alguien que conozca más. Pero, con el tiempo, tú verás que el mismo Espíritu que inspiró al escritor bíblico iluminará tu entendimiento, para comprender el mensaje. En la Biblia hay una historia que muestra cómo una ayuda, al inicio, es importante.

–¿Qué historia?

–Voy a leértela. “Un ángel del Señor le dijo a Felipe: ‘Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja de Jerusalén a Gaza’.

Felipe emprendió el viaje, y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la Candace, reina de los etíopes. Este había ido a Jerusalén para adorar y, en el viaje de regreso a su país, iba sentado en su carro, leyendo el libro del profeta Isaías. El Espíritu le dijo a Felipe: ‘Acércate y júntate a ese carro’. Felipe se acercó de prisa al carro y, al oír que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó:

“–¿Acaso entiende usted lo que está leyendo?

“ –¿Y cómo voy a entenderlo –contestó– si nadie me lo explica?

“Así que invitó a Felipe a subir y sentarse con él” (Hechos 8:26-31).

–¿Quieres decir que yo soy como aquel eunuco y tú eres como Felipe?

–Más o menos eso…

Ambas se rieron. Lucía se sorprendió riendo, porque desde que se había enterado del embarazo de la hija solamente había llorado.

–Te agradezco de todo corazón lo que estás haciendo por mí. Empleando tu tiempo, teniendo paciencia todos estos meses con una “cabeza dura” como yo que, por preconcepto o no sé por qué razón, no quería oír. Pero, dime, ¿cómo hago para continuar estudiando la Biblia sola?

–Cada vez que quieras estudiar un determinado asunto, necesitas buscar en la Biblia los versículos y los capítulos que hablan de ese asunto.

Jamás se puede afirmar que la Biblia dice esto o aquello por haber leído un solo texto. Es necesario tener una idea completa del asunto, leyendo varios versículos. ¿Entiendes?

–Es muy interesante.

–¡Ah! Existe una advertencia muy seria: “A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto: Si alguno le añade algo, Dios le añadirá a él las plagas descritas en este libro. Y si
alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro” (Apocalipsis 22:18, 19).

–¿Quieres decir que no se puede cambiar nada de lo que está escrito?

–Exactamente, querida. La Palabra de Dios es eterna. Isaías declara: “La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” (Isaías 40:8). Dios es eterno. Su amor por el ser humano también es eterno. Y, como consecuencia, su Palabra también es eterna. Por eso, él se entristece cuando el hombre deja de lado las enseñanzas de la Biblia.

–¿En serio?

–En los tiempos de Israel, los líderes del pueblo se habían olvidado de la Palabra de Dios, y enseñaban doctrinas y tradiciones humanas. Por eso, el Señor Jesús dice: “ ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas’ ” (S. Mateo 15:8, 9).

–¿Quiere decir que si yo adoro a Dios pero no valoro su Palabra él no acepta mi adoración?

–¡Exactamente! Pero, no tengas miedo, pues Dios te ama incondicionalmente. El único propósito de su Palabra es ayudarte para que seas feliz. Mira: “Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca” (Apocalipsis 1:3). La palabra “dichoso” podríamos cambiarla por “feliz”. Aunque este versículo se refiera, primordialmente, a la profecía del propio libro de Apocalipsis, puede ser perfectamente aplicado a toda la Biblia. Feliz es la persona que no solamente lee, sino también guarda la Palabra de Dios en el corazón.

Ya era tarde en la noche cuando Roberta tomó el ómnibus hacia su casa. Su corazón rebosaba de alegría, porque no existe nada mejor que compartir el mensaje transformador del evangelio.

En casa, Lucía entró en el dormitorio de la hija, que estaba embarazada. Trece años es la edad en la que una niña se abre a la vida como una linda flor. Aquella pequeña, sin embargo, tendría que cargar con las consecuencias de haber jugado con el sexo. ¿Qué hacer ahora? ¿Cómo ayudar a su hija en ese estado? Se sentó en la cama, mientras la chica dormía (o fingía dormir); la cubrió con la sábana y lloró contemplando el rostro de su niña, que antes de tiempo se transformaba en una adulta.

Besó el rostro de su hija, y salió.

Acostada en su cama, sin poder dormir, Lucía pensó en cómo habría sido su vida si hubiera conocido la Palabra de Dios cuando era joven. Tal vez su historia habría sido diferente. La sabiduría de la Biblia, quizá, la habría ayudado a ser una mejor esposa y madre. Se acordó del último versículo que Roberta le había leído: “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). Pero, no todo estaba perdido.

Todavía estaba viva y tenía la oportunidad de corregir el rumbo de su vida. Al día siguiente recibió una Biblia de regalo. Venía autografiada por Roberta y decía: “Con la seguridad de que este libro santo te ayudará a encontrar el camino de la felicidad”. Lucía se emocionó con aquellas palabras.

A partir de aquel momento, no salía de su casa sin leer la Palabra de Dios y no se iba a dormir sin pasar un buen tiempo leyendo las Sagradas Escrituras. En su vida comenzó a surgir el brillo de un día soleado. Las nubes que antes parecían asfixiarla continuaban allí, pero ella ya no era la misma persona hundida en el pesimismo. Las promesas bíblicas iluminaban su camino, y le gustaba repetir constantemente:

“Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero” (Salmo 119:105).

Un domingo, varias semanas después, Lucía se despertó temprano y les preguntó a sus hijos:

–¿Quieren visitar a su padre?

Fueron los tres, por primera vez en tres años. El encuentro fue tenso. El ambiente deprimente no ayudaba para nada. Él demoró en aparecer.

Les dijeron que estaba en un grupo que estudiaba la Biblia. Finalmente, Evaldo llegó. Parecía más viejo.

Sandro, el hijo más pequeño, de once años, tomó la iniciativa y corrió para abrazar al padre. Ambos lloraron. Después se aproximó la hija.

Lucía contemplaba la escena, enternecida. Todavía lo amaba. El corazón latía fuerte, las lágrimas caían. “Si hubiese conocido la Palabra de Dios antes”, pensaba, “todo podría haber sido diferente”.

–¡Perdón! ¡Perdóname! –rogó él.

–Soy yo quien debe pedir perdón.

Y los cuatro se unieron en un solo abrazo.

–¿Tú crees que todavía hay una esperanza para nosotros? –le preguntó él, tímido.

Había, sí. Dos años después, él salió en libertad condicional. Hoy, toda la familia descubrió la única esperanza.


Si tú Señor, tomaras en cuenta los pecados, quién, Señor, sería declarado inocente? Salmos 130:3



Oramos juntos:

A tí, Señor, Elevo mi clamor
desde las profundidades del abismo.
Escucha, Señor, mi voz
Estén atentos tus oídos 
a mi voz suplicante
Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados
Quién sería declarado inocente?
Pero en ti se halla perdón,
y por eso debes de ser temido.
Espero al Señor, lo espero con toda el alma;
en su palabra he puesto mi esperanza.
Espero al Señor, con toda el alma;
más que los centinelas de la mañana.
Como esperan los centinelas de la mañana,
Así espero a Cristo
Porque en él hay amor inagotable.
Porque solo tú
Pedes redimirme
de todos mis pecados

sábado, 14 de dezembro de 2013

Leamos Hoy salmos 129 - No te confundas

Leamos hoy

Salmos 129


No te confundas


"Por muchas angustias he pasado desde mi juventud, pero no han podido conmigo." (Salmos 129:2)


Como jóvenes nuestra vida muchas esta está enfocado en el triunfo y en la derrota, en el fracaso o la victoria; pero podemos quedar confundidos y la victoria de hoy podría ser el fracaso de mañana; por eso hoy quiero compartir con ustedes una hermosa historia de una joven que sufrió mucho, Dios la bendijo pero se confundió en el camino y tuvo que aprender durísimas lecciones pues aunque había salido victoriosa en muchas pruebas y ni el dolor ni el sufrimiento habían podido derrumbarla; no se dio cuenta que en el camino poco a poco se iba cargando de algo que no era bueno para ella.


El engaño de las riquezas

Querida Hna. M,
Cuando el Señor me mostró su caso, se me hizo recordar lo que pasó hace muchos años, cuando usted creía en la próxima venida de Cristo. Usted esperaba y amaba su aparición. – {2TI 242.2}
Su esposo era por naturaleza un hombre afectuoso y noble; pero confiaba en su propia fuerza, que era debilidad. No sentía la necesidad de hacer de Dios su fortaleza. Las bebidas intoxicantes entorpecieron su cerebro, y finalmente paralizaron las facultades superiores de la mente. Su humanidad, creada a la semejanza de Dios, fue sacrificada a su sed por las bebidas fuertes. – {2TI 242.3}

Usted sufrió oposición y malos tratos, pero Dios fue la fuente de su fortaleza. Mientras confió en él, la sostuvo. En todas sus puebas no se permitió que fuera abrumada. ¡Cuán a menudo la fortalecieron los ángeles celestiales cuando se estaba desanimando, impresionando vívidamente su corazón con pasajes de las Escrituras que expresan el amor inagotable de Dios, y dándole evidencias de que su misericordia nunca cambia! Su alma confiaba en el Señor. Su comida y su bebida era hacer la voluntad de su Padre celestial. A veces confiaba fielmente en las promesas de Dios, y de nuevo su fe era probada hasta lo sumo. Los caminos de Dios parecían misteriosos, pero la mayor parte del tiempo usted tenía evidencias de que él la cuidaba en medio de sus aflicciones, y que no iba a permitir que sus cargas fueran más pesadas de lo que podía soportar. – {2TI 242.4}
El Maestro vio que usted necesitaba prepararse para su reino celestial. No la puso en el horno para que el fuego de la aflicción la consumiera. Como un refinador y purificador de plata, mantuvo sus ojos fijos en usted, para vigilar el proceso de purificación, hasta percibir su imagen reflejada en usted. Aunque a menudo sintió que la llama de la aflicción se encendía sobre usted, y a ratos pensó que la iba a consumir, la misericordia de Dios era tan grande en esos momentos, como cuando se sentía libre espiritualmente y triunfante en él. El horno era para purificar y refinar; no para consumir y destruir. – {2TI 243.1}
La vi luchar con la pobreza, para sostenerse a sí misma y a sus hijos. Muchas veces usted no sabía qué hacer, y el porvenir parecía oscuro e incierto. En su angustia, clamaba al Señor y él la consolaba y ayudaba, y en derredor suyo brillaban rayos de esperanza y luz. ¡Cuánto apreciaba a Dios en esas ocasiones! ¡Cuán dulce era su amor consolador! Le parecía que tenía un precioso tesoro depositado en el Cielo. Y al considerar la recompensa de los afligidos hijos de Dios, ¡cuánto la consolaba poder llamarle Padre! – {2TI 243.2}
Su caso en realidad era peor que si hubiera sido viuda. Su corazón agonizaba por causa de la conducta malvada de su esposo. Pero sus persecuciones, sus amenazas y su violencia no la indujeron a confiar en su propia sabiduría y a olvidarse de Dios. Muy lejos de ello; gracias a su sensatez era consciente de su debilidad, y de que era incapaz de llevar ese peso, y en su consciente debilidad recibió alivio al llevar sus pesadas preocupaciones a Jesús, el gran Portador de cargas. ¡Cómo apreciaba usted cada rayo de luz de su presencia! ¡Y cuán fuerte se sintió a veces en su fortaleza! Cuando la tormenta de persecución y crueldad se desataba inesperadamente sobre usted, el Señor no permitió que fuera abrumada; al contrario, en esos momentos de prueba obtenía fuerza, calma y paz, que le resultaban maravillosas. – {2TI 243.3}
Cuando las acusaciones ultrajantes y las burlas, más crueles que lanzas y flechas, caían sobre usted, la influencia del Espíritu de Dios en su corazón la indujo a hablar con calma, desapasionadamente. No era natural para usted hacer esto. Era el fruto de la obra del Espíritu de Dios. La gracia del Señor fortalecía su fe en medio del descorazonamiento producido por la esperanza postergada. La gracia la fortaleció para la lucha y las dificultades, y la sacó adelante, vencedora. Dios le enseñó a orar, a amar y a confiar, a pesar del ambiente desfavorable que la rodeaba. Al verificar una y otra vez que sus oraciones recibían respuesta de una manera especial, usted no llegó a la conclusión de que ello sucedía por causa de algún mérito suyo, sino por su gran necesidad. Esta necesidad era la oportunidad de Dios. Y la manifestación de su liberación especial en los momentos más difíciles era como un oasis en el desierto para el viajero desfalleciente y fatigado. – {2TI 243.4}
El Señor no permitió que pereciera. A menudo indujo a algunos amigos a que la ayudaran cuando usted menos lo esperaba. Los ángeles de Dios la sirvieron, a medida que usted recorría paso a paso la escarpada senda. Se sintió apremiada por la pobreza, pero ésa fue la menor de las dificultades que tuvo que enfrentar. Cuando N usaba su autoridad para maltratarla y perjudicarla, usted creía que la copa que tenía que beber era ciertamente amarga; y cuando se degradaba para obrar inicuamente, y la ofendía y la insultaba en su propia casa, creó un abismo entre él y usted que jamás se pudo trasponer. Pero en medio de sus tremendas dificultades y perplejidades el Señor le daba amigos. No la dejó sola; por lo contrario, le impartió su fortaleza, de manera que usted pudo decir: “El Señor es mi Ayudador”. – {2TI 244.1}
En medio de todas sus pruebas, que nunca fueron plenamente reveladas a los demás, usted contó con un Amigo que nunca le falló, que le había dicho: “Estoy contigo siempre, hasta el fin del mundo”. Cuando estuvo en la tierra, siempre se sintió conmovido por el dolor humano. Pero aunque ahora se encuentra junto a su Padre, y lo adoran los ángeles que obedecen prestamente sus mandatos, su corazón, que amó, se compadeció y simpatizó, no ha cambiado. Sigue siendo un corazón cuya ternura es inmutable. Ese mismo Jesús conoce todas sus pruebas, y no la ha dejado sola para que luche contra las tentaciones, combata el mal y sea finalmente aplastada por las cargas y los pesares. Por medio de sus ángeles susurró a su oído: “No temas; estoy contigo”. “Yo soy... el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 1:17-18. “Conozco tus pesares; los he soportado. Conozco tus luchas; las he experimentado. Conozco tus tentaciones; las he tenido que enfrentar. He visto tus lágrimas; yo también he llorado. Tus esperanzas terrenales están destruidas, pero levanta la vista por la fe, entra detrás del velo, y ancla allí tus esperanzas. Tendrás la eterna seguridad de que puedes contar con un Amigo más íntimo que un hermano”. – {2TI 244.2}
¡Oh, mi querida hermana! Si usted pudiera ver, como yo, los caminos y las obras de Dios manifestados a lo largo de sus perplejidades y pruebas en la primera parte de su experiencia, cuando la mano de la pobreza la oprimía, nunca lo podría olvidar; por lo contrario, su amor aumentaría, y su celo por promover su gloria sería incansable. – {2TI 245.1}
Como resultado de sus aflicciones y del carácter peculiar de sus pruebas, su salud se resintió. Los amigos de la causa de Dios eran pocos y muchos de ellos eran pobres; usted veía pocas esperanzas tanto a la derecha como a la izquierda. Miraba a sus hijos y al considerar su condición desamparada, su corazón casi desmayaba. En ese entonces, como resultado de la influencia de algunos adventistas que se habían unido con los shakers [*], y en quienes usted tenía confianza porque habían sido sus amigos en momentos de necesidad, fue inducida a unirse a esta secta por un tiempo; pero los ángeles de Dios no la abandonaron. La sirvieron, y fueron como un muro de fuego a su alrededor. Los santos ángeles la protegieron especialmente de las influencias engañosas que prevalecían entre esa gente. Los shakers creían que usted iba a unir sus intereses con los de ellos; y que si podían inducirla a formar parte de su grupo, usted sería de gran ayuda para su causa; porque podría llegar a ser una ardorosa miembro de su sociedad. Le habrían dado un puesto importante entre ellos. Algunos de los shakers habían recibido manifestaciones espirituales, en el sentido de que usted había sido designada por Dios para ser un miembro prominente en su sociedad; pero que no deberían presionarla; esa forma de tratarla podría ejercer una poderosa influencia sobre usted, en circunstancias que la fuerza o la presión podrían provocar el fracaso de sus esperanzas. – {2TI 245.2}
El magnetismo [*] se practicaba bastante entre ellos. Se ufanaban de que gracias a este poder usted llegaría a ver las cosas tal como ellos. Usted no estaba al tanto de todas las artimañas y sutilezas que se emplearon para cumplir sus propósitos. El Señor la preservó. Parecía que había un círculo de luz alrededor suyo, que procedía de los ángeles ministradores, de manera que las tinieblas que la rodeaban no podían penetrar ese círculo de luz. El Señor abrió el camino para que pudiera salir incólume de esa comunidad de gente engañada, con los principios de su fe tan puros como cuando entró. – {2TI 246.1}
Su brazo enfermo fue una gran aflicción para usted. Se volvió a derecha y a izquierda en procura de ayuda. Permitió que una mujer probara su pretendida habilidad en usted. Esa mujer era un instrumento especial de Satanás. Como resultado de sus experimentos usted casi perdió la vida. El veneno introducido en su organismo era suficiente para matar a una persona bien robusta. En este caso también Dios se interpuso; si no hubiera sido así, su vida habría sido sacrificada. – {2TI 246.2}
Fallaron todos los medios a los cuales recurrió para recuperar la salud. No sólo su brazo, sino todo su organismo estaba enfermo. Sus pulmones estaban afectados, y usted se encaminaba rápidamente hacia la muerte. En ese momento usted creyó que sólo Dios podía librarla. Algo más podría hacer: seguir la indicación del apóstol que encontramos en el capítulo 5 de Santiago. En ese momento hizo un pacto con Dios, que si le concedía la vida para poder seguir atendiendo las necesidades de sus hijos, sería del Señor y a él únicamente serviría; iba a dedicar su vida a su gloria; emplearía sus fuerzas para promover su causa, y practicaría el bien en la tierra. Los ángeles registraron la promesa que usted le hizo en ese momento a Dios. – {2TI 246.3}
Acudimos a usted en medio de su gran aflicción, y reclamamos el cumplimiento de las promesas de Dios en su favor. No nos atrevíamos a considerar las apariencias; porque si lo hubiéramos hecho habríamos sido como Pedro, a quien el Señor invitó a acercarse a él caminando sobre el agua. Debió mantener los ojos fijos en Jesús; pero miró hacia abajo, hacia las aguas turbulentas, y su fe falló. Con calma y firmemente nos aferramos sólo de las promesas de Dios, sin tomar en cuenta las apariencias, y por fe reclamamos su bendición. Se me mostró que Dios obró especialmente y de manera maravillosa, y su vida fue preservada por un milagro de la misericordia, para ser un monumento viviente de su poder sanador y para dar testimonio de sus maravillosas obras en favor de los hijos de los hombres. – {2TI 246.4}
Cuando se produjo en usted ese cambio tan notable, terminó su cautiverio, y el gozo y la alegría llenaron su corazón en lugar de la duda y el pesar. La alabanza a Dios brotaba de su corazón y de sus labios. “¡Oh, lo que ha hecho Dios!” era el sentimiento de su alma. El Señor oyó las oraciones de sus siervos, y la levantó para que siguiera viviendo y soportando pruebas, para velar y esperar su aparición, y para glorificar su nombre. La pobreza y los cuidados la presionaban muchísimo. Cuando a veces las nubes oscuras la envolvían, no podía evitar el hacer esta pregunta: “Oh, Dios, ¿me has olvidado?” Pero no había sido desamparada, aunque no podía ver un camino abierto delante de usted. El Señor quería que confiara en su amor y su misericordia tanto en medio de las nubes y las tinieblas como a la luz del sol. A veces las nubes desaparecían, y rayos de luz resplandecían sobre usted para fortalecer su desanimado corazón y aumentar su vacilante confianza, y de nuevo ponía su temblorosa fe en las seguras promesas de su Padre celestial. Entonces, sin querer clamaba: “¡Oh, Dios! Creeré en ti; confiaré en ti. Hasta aquí has sido mi ayudador, y no me vas a abandonar ahora”. – {2TI 247.1}
Cuando ganó la victoria, y de nuevo la luz resplandeció sobre usted, no podía encontrar las palabras para expresar su sincera gratitud a su bondadoso Padre celestial; y pensó que nunca más dudaría de su amor ni desconfiaría de su cuidado. No procuró la comodidad. No consideró que el trabajo pesado fuera una carga con tal de que se abriera el camino para que usted pudiera cuidar de sus hijos y protegerlos de la iniquidad que prevalece en esta etapa de la historia del mundo. La preocupación de su corazón era verlos volverse al Señor. Suplicó delante del Señor con clamores y lágrimas. Tanto deseaba su conversión. A veces su corazón se desanimaba y desmayaba, por temor de que sus oraciones no fueran respondidas; pero de nuevo consagraba a Dios sus hijos, y su fiel corazón los volvía a colocar sobre el altar. – {2TI 247.2}
Cuando ingresaron al ejército, sus oraciones los siguieron. Fueron maravillosamente preservados de todo daño. Ellos dijeron que era buena suerte; pero las oraciones de una madre, procedentes de un alma anhelante y preocupada, al darse cuenta del peligro que corrían sus hijos de perecer en su juventud sin esperanza en Dios, tuvieron mucho que ver en su preservación. ¡Cuántas oraciones fueron registradas en el Cielo para que esos hijos fueran preservados con el fin de obedecer a Dios y dedicar sus vidas a su gloria! En la ansiedad que experimentaba por sus hijos, usted le rogaba a Dios que se los trajera de vuelta, para procurar con más fervor conducirlos por la senda de la santidad. Decidió que trabajaría más fielmente que nunca. – {2TI 248.1}
El Señor permitió que usted fuera entrenada en la adversidad y la aflicción para que pudiera obtener una experiencia que podría ser valiosa para usted misma y para los demás. En los días de su pobreza y de su prueba amaba al Señor y sus privilegios religiosos. La cercanía del regreso de Cristo era su consuelo. Era su esperanza viviente el hecho de encontrar pronto descanso para sus labores y fin para sus pruebas; cuando podría llegar a la conclusión de que no había trabajado ni sufrido demasiado; porque el apóstol Pablo declara: “Esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:17. – {2TI 248.2}
Relacionarse con el pueblo de Dios le parecía casi como si hubiera estado visitando el Cielo. Los obstáculos no la desanimaban. Podía padecer cansancio y hambre por falta de alimento temporal, pero no podía privarse del alimento espiritual. Buscó fervientemente la gracia de Dios, y no lo hizo en vano. Su comunión con el pueblo de Dios era la bendición más rica de que podía disfrutar. – {2TI 248.3}
Como resultado de su experiencia cristiana, usted aborrecía la vanidad, el orgullo y la ostentación extravagante. Cuando observó los gastos que hacían los profesos cristianos por pura ostentación y para fomentar el orgullo, su corazón y sus labios dijeron: “¡Oh, si yo hubiera dispuesto de los medios que se encuentran en las manos de estos mayordomos infieles, habría considerado uno de los más grandes privilegios ayudar a los necesitados y colaborar en el progreso de la causa de Dios!” – {2TI 248.4}
A menudo sentía la presencia de Dios al tratar de iluminar humildemente a los demás con respecto a la verdad para estos últimos días. Había experimentado la verdad por sí misma. Sabía que lo que había visto y oído y experimentado, y acerca de lo cual había dado testimonio, no era ficción. Se deleitaba en presentar ante los demás, en conversación privada, la forma maravillosa como Dios había conducido a su pueblo. Se refería a su trato con tanta seguridad como para convencer los corazones de los que la escuchaban. Hablaba como si conociera las cosas que estaba afirmando. Cuando hablaba con los demás con respecto a la verdad presente, anhelaba disponer de oportunidades mayores y de una influencia más amplia, para dar a conocer a muchos que moran en tinieblas la luz que había iluminado su senda. A veces consideraba su pobreza, su influencia limitada, y sus mejores esfuerzos -a menudo mal interpretados por los profesos amigos de la causa de la verdad-, y se sentía casi desanimada. – {2TI 249.1}
A veces, mientras se hallaba confundida, se equivocaba en su juicio, y no faltaban algunos que deberían haber poseído ese amor que no piensa el mal, que observaban, sospechaban el mal, y trataban de sacar el mayor partido posible de los errores que creían ver en usted. Pero el amor y la tierna piedad de Jesús no se apartaban de usted; eran su apoyo en medio de las pruebas y persecuciones de su vida. El reino de los cielos y la justicia de Cristo ocupaban el primer lugar en usted. Su vida adolecía de imperfecciones, porque errar es humano; pero de acuerdo con lo que el Señor ha tenido a bien mostrarme con respecto al ambiente desanimador de los días de su pobreza y su prueba, sé que nadie podría haber tenido una conducta más libre de errores que usted, si se hubiera encontrado como usted en medio de la pobreza y de pruebas dificilísimas. Es fácil para los que evitan las pruebas por las que tienen que pasar otros, observar e interrogarse, sospechar el mal y encontrar faltas. Algunos están más dispuestos a censurar a los demás por proseguir una cierta conducta, que a asumir la responsabilidad de decir lo que se debería hacer o señalar un camino más correcto. – {2TI 249.2}
Usted se confundió. No sabía en quién confiar. Había sólo unos pocos observadores del sábado en _____ y sus alrededores, capaces de ejercer una influencia salvadora. Algunos que profesaban la fe no eran motivo de honra para la causa de la verdad presente. No reunían con Cristo; por lo contrario, esparcían. Podían hablar en voz alta y por mucho tiempo, pero sus corazones no estaban en la obra. No habían sido santificados por la verdad que profesaban creer. Estos, al no tener raíces, abandonaron la fe. Si lo hubieran hecho antes, habría sido mejor para la causa de la verdad. Por causa de estas cosas, Satanás se aprovechó de usted, y preparó el camino para su apostasía. – {2TI 250.1}
Mi atención fue dirigida a sus deseos de poseer recursos. El sentimiento de su corazón era: “¡Oh, si tan sólo tuviese medios, no los despilfarraría! Daría un ejemplo a los avaros y mezquinos. Les mostraría la gran bendición que se recibe al hacer bien”. Su alma aborrecía la codicia. Al ver que quienes poseían abundantes riquezas cerraban su corazón al clamor de los menesterosos, usted decía: “Dios los visitará y los recompensará según sus obras”. Y cuando veía a los ricos enorgullecidos, que rodeaban su corazón de egoísmo, como con ligaduras de hierro, comprendía que ellos eran más pobres que usted misma, aun cuando pasaba necesidades y sufrimientos. Cuando veía que estos hombres, orgullosos de sus riquezas, obraban con altanería, porque el dinero tiene poder, se compadecía de ellos y nada la habría inducido a cambiar de lugar con ellos. Sin embargo, usted deseaba recursos a fin de usarlos de una manera que reprendiese a los codiciosos. – {2TI 250.2}
Dios dijo al ángel que la había atendido hasta entonces: “La he probado en la pobreza y la aflicción, y ella no se ha separado de mí ni se ha rebelado contra mí. Ahora la probaré con la prosperidad. Le revelaré un aspecto del corazón humano con el cual ella no está familiarizada. Le mostraré que el dinero es el enemigo más peligroso que haya encontrado. Le revelaré el engaño de las riquezas; le demostraré que son una trampa, aun para aquellos que se sienten seguros contra el egoísmo, contra la exaltación, la extravagancia, el orgullo y el amor a las alabanzas humanas. – {2TI 250.3}
Me fue mostrado que ante usted se abrió el camino para que mejorasen sus condiciones de vida, y pudiese al fin obtener los recursos que pensaba usar con sabiduría para gloria de Dios. ¡Cuán ansiosamente miraba su ángel ministrador esa nueva prueba, para ver cómo la resistiría! Cuando llegaron los recursos a sus manos, vi cómo, gradual y casi imperceptiblemente, usted se separaba de Dios. Gastaba para su propia conveniencia los recursos que se le habían confiado, y se rodeaba de las comodidades de esta vida. Vi que los ángeles la miraban con anhelante tristeza, con el rostro medio desviado, pesarosos de abandonarla. Sin embargo, usted no advertía la presencia de ellos, y seguía su conducta sin acordarse de su ángel guardián. – {2TI 250.4}
Los negocios y los cuidados de su nueva situación reclamaban su tiempo y su atención, de modo que no consideró su deber hacia Dios. Jesús la había adquirido por su propia sangre; no era su propia dueña. Su tiempo, sus fuerzas y los medios de que disponía, todo le pertenecía a su Redentor. Había sido su Amigo constante, su fuerza y su sostén cuando los otros amigos habían sido como caña cascada. Retribuyó el amor y la generosidad de Dios con ingratitud y olvido. – {2TI 251.1}
Su única seguridad consistía en confiar sin reservas en Cristo, su Salvador. No había seguridad para usted fuera de la cruz. ¡Cuán débil parecía la fortaleza humana en esas circunstancias! ¡Oh, cuán evidente era que no existe verdadera fortaleza fuera de la que Dios imparte a los que confían en él! Una petición ofrecida a Dios con fe tiene más poder que toda la riqueza del intelecto humano. – {2TI 251.2}
En medio de la prosperidad, usted no llevó a cabo las resoluciones que había hecho en la adversidad. El engaño de las riquezas la separó de sus propósitos. Aumentaron sus preocupaciones y se extendió su influencia. Los afligidos, al recibir alivio de sus padecimientos, la glorificaban, y usted aprendió a amar las alabanzas de los pobres labios mortales. Vivía en una ciudad populosa, y pensó que para el éxito de sus negocios y para conservar su influencia era necesario que cuanto la rodeaba estuviese de acuerdo con los mismos. Pero llevó las cosas al extremo. Se dejó guiar demasiado por opiniones y juicios ajenos. Gastó recursos inútilmente tan sólo para satisfacer la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida. Se olvidó de que estaba manejando el dinero de su Señor. Cuando gastaba dinero sólo para estimular la vanidad, no consideraba que el ángel registrador anotaba acciones cuyo recuerdo la avergonzaría. El ángel dijo, señalándola: “Te glorificaste a ti misma, pero no me magnificaste”. Hasta se jactaba usted porque podía comprar esas cosas que hasta entonces habían estado fuera de su alcance. – {2TI 251.3}
Una gran suma se gastó en cosas innecesarias que sólo podían servir para la ostentación, fomentar la vanidad y el orgullo, y que finalmente le producirían remordimiento y vergüenza. Si hubiera recordado los derechos del Cielo sobre usted, y hubiera hecho una distribución adecuada de los medios confiados a su cuidado para ayudar al necesitado y colaborar en el progreso de la causa de la verdad presente, habría estado depositando un tesoro en el Cielo, y habría sido rica en Dios. Considere cuánto dinero ha invertido en algo que realmente no ha beneficiado a nadie, no ha alimentado ni vestido a nadie, ni le ha ayudado a nadie a ver el error de su camino para que pudiera volverse a Cristo y vivir. – {2TI 252.1}
Ha hecho grandes inversiones en empresas inciertas. Satanás cegó sus ojos para que no viera que esas empresas no le darían ganancias. La empresa de obtener la vida eterna no despertaba su interés. Allí podría haber invertido su dinero sin correr riesgos, sin tener que hacer frente a desilusiones, para recibir al final inmensas ganancias. Allí podría haber invertido en el banco del Cielo, que nunca falla. Allí podría haber depositado sus tesoros, donde los ladrones no minan ni el orín corrompe. Esta empresa es eterna y es mucho más noble que cualquier empresa terrenal, como los cielos son más altos que la tierra. – {2TI 252.2}
Sus hijos no eran discípulos de Cristo. Mantenían amistad con el mundo y sus corazones naturales deseaban ser como los mundanos. La concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida los dominaban, y en cierta medida ejercieron influencia sobre usted también. Ha tratado con más interés de agradar y complacer a sus hijos que de agradar y glorificar a Dios. Se olvidó de los derechos que Dios tiene sobre usted y de las necesidades de su causa. El egoísmo la indujo a gastar dinero en adornos para su satisfacción y la de sus hijos. No pensó que ese dinero no era suyo; que sólo le había sido prestado para probarla, para ver si iba a evitar los males que había notado en los demás. Dios hizo de usted su mayordoma, y cuando él venga para ajustar cuentas con sus siervos, ¿qué cuenta va a rendir usted de su mayordomía? – {2TI 252.3}
Su fe y sencilla confianza en Dios empezaron a desvanecerse tan pronto como los recursos comenzaron a afluir. No se apartó usted de Dios en seguida. Su apostasía fue gradual. Renunció a los cultos matutino y vespertino porque no eran siempre convenientes. Su nuera le planteaba problemas difíciles y penosos, que tuvieron mucho que ver para disuadirla de continuar observando las devociones familiares. En su casa ya no se oraba. Sus negocios se convirtieron en el asunto primordial, y el Señor y su verdad quedaron relegados a segundo término. Recuerde los días del comienzo de su experiencia; ¿la habrían apartado esas pruebas entonces de la oración en familia? – {2TI 253.1}
Por este descuido de la oración de viva voz, usted dejó de ejercer una influencia que debió conservar. Era su deber reconocer a Dios en su familia, sin tener en cuenta las consecuencias. Debiera haber presentado sus peticiones ante Dios mañana y noche. Usted debiera haber sido como un sacerdote en la casa, y debiera haber confesado sus pecados y los de sus hijos. Si hubiese sido fiel, Dios, que había sido su guía, no la habría abandonado a su propia sabiduría. – {2TI 253.2}
En su casa se gastaban recursos inútilmente por pura ostentación. Usted se había afligido hondamente al ver este pecado en otros. Mientras usaba así sus recursos, estaba robando a Dios. Entonces el Señor dijo: “Yo dispersaré. Por un tiempo le permitiré andar en el camino que ha elegido; cegaré su juicio y le quitaré la sabiduría. Le mostraré que su fuerza es debilidad, y su sabiduría insensatez. La humillaré y le abriré sus ojos para que vea cuánto se ha apartado de mí. Si no quiere volverse a mí de todo corazón, y reconocerme en todos sus caminos, mi mano dispersará, y el orgullo de la madre y de los hijos será abatido y la pobreza volverá a ser su suerte. Mi nombre será ensalzado. La soberbia del hombre será abatida, y su orgullo, humillado”. – {2TI 253.3}
Lo que he escrito anteriormente se me dio el 25 de diciembre de 1865 en la ciudad de Róchester, Nueva York. En junio pasado se me mostró que el Señor la estaba tratando con amor, y que la estaba invitando a volver a él para que pudiera vivir. Se me mostró que por años usted ha tenido la impresión de encontrarse en condición de apóstata. Si se hubiera consagrado a Dios podría haber hecho una obra grande y buena al permitir que su luz resplandeciera sobre los demás. A cada cual se le da una obra que hacer por el Maestro. A cada uno de sus siervos les confía dones y talentos especiales. “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad”. Mateo 25:15. Cada siervo tiene un cometido por el cual es responsable; y los diversos cometidos están en relación con las distintas capacidades. Al otorgar, sus talentos, Dios no ha obrado con parcialidad. Ha repartido los talentos de acuerdo con las posibilidades conocidas de sus siervos, y espera los réditos correspondientes. – {2TI 253.4}
En la primera parte de su vida, el Señor le impartió los talentos de la influencia, pero no le dio recursos, y por lo tanto, no esperaba que usted, en su pobreza, impartiese lo que no tenía. Como la viuda, usted dio lo que podía, aunque si hubiese considerado sus circunstancias, se habría sentido eximida de hacer tanto como hizo. En su enfermedad, Dios no le pedía que le dedicase la energía activa que la enfermedad le había quitado. Aunque se veía restringida en su influencia y sus recursos, Dios aceptaba sus esfuerzos para hacer bien y contribuir al progreso de su causa según lo que poseía, y no según lo que no tenía. El Señor no desprecia la ofrenda más humilde hecha voluntaria y sinceramente. – {2TI 254.1}
Usted posee un temperamento fogoso. El fervor por una causa buena es digno de alabanza. En sus anteriores pruebas y perplejidades obtuvo una experiencia que había de reportar ventajas a otros. Era celosa en el servicio de Dios. Se deleitaba en presentar las evidencias de nuestra fe a los que no creían en la verdad presente. Podía hablar con seguridad; porque estas cosas eran una realidad para usted. La verdad era parte de su ser; los que escuchaban sus fervientes llamados no podían dudar de su sinceridad, y quedaban convencidos de que las cosas eran así. – {2TI 254.2}
En la providencia de Dios, su influencia se extendió; además de esto, Dios creyó propio probarla dándole talentos y recursos. Por lo tanto, le fue impuesta una doble responsabilidad. Cuando comenzó a mejorar su condición, usted dijo: “Tan pronto como pueda conseguirme una casa, daré para la casa de Dios”. Pero cuando tuvo la casa, vio que había que hacer tantos arreglos para que todo fuese conveniente y agradable en derredor, que se olvidó del Señor y de sus derechos sobre usted, y se sintió menos inclinada a ayudar a la causa de Dios que en los días de su pobreza y aflicción. – {2TI 254.3}
Buscó la amistad con el mundo, y se apartó más y más de Dios. Se olvidó de la exhortación de Cristo: “Mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”. “Así que el que piensa estar firme, mire no caiga” Lucas 21:34; 1 Corintios 10:12. – {2TI 255.1}
Hay tres consignas en la vida cristiana que deben ser observadas si deseamos evitar que Satanás nos gane la delantera; a saber: Velar, orar y trabajar. Es necesario velar y orar para progresar en la vida divina. Nunca hubo en su caso un tiempo más importante que el actual. Su única seguridad consiste en vivir una vida vigilante. Vele y ore siempre. ¡Oh, cuán grande preventivo es esto contra la tentación y el peligro de caer en las trampas del mundo! ¡Cuán fervientemente debiera usted haberse dedicado al trabajo durante los últimos años cuando su influencia era extensa! – {2TI 255.2}
Amada hermana, la alabanza de los hombres y la adulación corriente en el mundo han ejercido en usted una influencia mayor de lo que cree. No ha aprovechado sus talentos, dándolos a los banqueros. Usted es por naturaleza afectuosa y generosa. Ha ejercido estos rasgos de carácter hasta cierto punto, pero no tanto como Dios requiere. La mera posesión de estos dones excelentes, no es suficiente; Dios exige que se los mantenga en constante ejercicio, porque, valiéndose de ellos, él bendice a los que necesitan ayuda y lleva a cabo su obra en favor de la salvación del hombre. – {2TI 255.3}
El Señor no depende de las almas mezquinas para cuidar a los pobres que merecen ayuda, ni para sostener su causa. Los tales son demasiado estrechos de mente; le mezquinarían la más pequeña limosna a los necesitados en sus tribulaciones. También quisieran que la causa se empequeñeciera para que estuviera de acuerdo con sus ideas limitadas. Economizar dinero sería la idea predominante entre ellos. Parece que su dinero es de más valor para ellos que las preciosas almas por las cuales Cristo murió. Las vidas de los tales, en lo que concierne a Dios y al Cielo, son peores que si no existieran. Dios no les va a confiar una obra tan importante. – {2TI 255.4}
“Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron al socorro de Jehová, el socorro de Jehová contra los fuertes”. Jueces 5:23. ¿Qué hizo Meroz? Nada. Ese fue su pecado. La maldición de Dios recayó sobre ellos por lo que no hicieron. El hombre de mente egoísta y estrecha es responsable por su mezquindad; pero los que tienen sentimientos bondadosos y generosos impulsos, y amor por las almas, tienen una tremenda responsabilidad; porque si permiten que esos talentos queden sin usar y se desperdicien, serán considerados siervos infieles. La mera posesión de estos dones no basta. Los que los poseen deben darse cuenta de que sus obligaciones y responsabilidades son mayores. – {2TI 256.1}
El Maestro requerirá de cada uno de sus mayordomos que rinda cuenta de su mayordomía, para ver lo que ha ganado con los talentos que les confió. Los que reciban recompensas no se adjudicarán el mérito por haber negociado con diligencia; le darán toda la gloria a Dios. Hablan de lo que se les entregó como de “tu dinero”, no el propio. Cuando se refieren a la ganancia tienen cuidado de declarar de dónde procedió. El capital fue adelantado por el Maestro. Negociaron con él de manera que tuvieron éxito, y le devolvieron al Dador el capital y los intereses. El recompensa sus esfuerzos como si el mérito les correspondiera, cuando lo deben todo a la gracia y la misericordia del generoso Dador. Sus palabras de aprobación inmerecida resuenan en sus oídos: “Bien, buen siervo fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”. Mateo 25:21. – {2TI 256.2}
A usted, hermana mía, se le ha confiado dinero y la capacidad de ejercer influencia; por lo tanto, su responsabilidad es grande. Debe obrar con cautela, y en el temor de Dios. Su sabiduría es debilidad, pero la sabiduría de lo alto es fuerte. El Señor quiere iluminar sus tinieblas y volver a darle una vislumbre del tesoro celestial, para que pueda apreciar el valor comparativo de ambos mundos. Le permite así elegir entre este mundo o la herencia eterna. Vi que tenía todavía oportunidad de volver al aprisco. Jesús la ha redimido por su propia sangre, y le pide que emplee sus talentos en su servicio. Usted no se ha endurecido a la influencia del Espíritu Santo. Cuando se le presenta la verdad de Dios, halla respuesta en su corazón. – {2TI 256.3}
Vi que usted debería examinar cada una de sus decisiones. No debería hacer nada apresuradamente. Permita que Dios sea su consejero. El ama a sus hijos, y es correcto que usted los ame; pero no es correcto que les dé en sus afectos el lugar que el Señor reclama. Tienen impulsos amables y propósitos generosos. Poseen nobles rasgos de carácter. Si vieran solamente su necesidad del Salvador, y se inclinaran al pie de la cruz, podrían ejercer influencia para el bien. Ahora son más amadores de los placeres que de Dios. Actualmente se encuentran en las filas del enemigo, bajo la bandera negra de Satanás. Jesús los invita a acudir a él, a abandonar las filas del enemigo y a ubicarse bajo la bandera manchada de sangre de la cruz de Cristo. – {2TI 257.1}
Les parecerá que es algo que no pueden hacer, porque requerirá mucha abnegación. No tienen una noción experimental del asunto. Los que han librado las batallas de su patria, y han estado sometidos a las dificultades, los trabajos y los peligros de la vida del soldado, deberían ser los últimos en vacilar y en manifestar cobardía en esta gran contienda por la vida eterna. En este caso estarán combatiendo por una corona de vida y una herencia inmortal. Su salario será seguro, y cuando la guerra haya terminado su ganancia será la vida eterna, una felicidad sin mezcla, y un eterno peso de gloria. – {2TI 257.2}
Satanás se va a oponer a todo esfuerzo que puedan hacer. Les presentará el mundo en sus aspectos más atractivos, como lo hizo con el Salvador del mundo cuando lo tentó por cuarenta días en el desierto. Cristo venció todas las tentaciones de Satanás, y lo mismo pueden hacer sus hijos. Están sirviendo a un amo duro. La paga del pecado es muerte. No pueden permitirse pecar. Van a descubrir que es algo sumamente caro. Y al final se van a encontrar con una pérdida eterna. Perderán las mansiones que Jesús fue a preparar a los que lo aman, y perderán también esa vida que se mide con la vida de Dios. Y esto no es todo. Tendrán que sufrir la ira de un Dios ofendido por haberle escatimado su servicio y haber brindado sus esfuerzos a su peor enemigo. Sus hijos no han recibido tadavía la plenitud de la luz, y la condenación sólo viene después del rechazamiento de esa luz. – {2TI 257.3}
Si los profesos cristianos estuvieran libres de error y fueran fervientes en sus esfuerzos por promover la gloria de Dios, ¡qué agitación se produciría en las filas del enemigo! Satanás es diligente y sincero en su obra. No quiere que las almas se salven. No quiere que se quebrante el poder que ejerce sobre ellos. No solamente pretende hacer las cosas; las hace en serio. Observa a Cristo cuando invita a las almas a acudir a él para que tengan vida, y es diligente y celoso en sus esfuerzos para impedir que acepten la invitación. No dejará medio sin usar para impedir que dejen sus filas y se pasen a las de Cristo. ¿Por qué los profesos seguidores de Jesús no pueden hacer tanto por él como sus enemigos hacen en contra de él? ¿Por qué no hacen todo lo que pueden? Satanás hace todo lo que puede para impedir que las almas acudan a Cristo. El fue una vez un ángel muy honrado en el Cielo, y aunque ha perdido su santidad, no ha perdido su poder. Ejerce ese poder con terribles efectos. No espera que su presa acuda a él. Va en pos de ella. Anda de aquí para allá por toda la tierra como león rugiente buscando a quien devorar. No siempre ostenta el feroz aspecto de león, pero cuando quiere lograr los mejores resultados se transforma en ángel de luz. Con toda facilidad puede transformar el rugido del león en los argumentos más convincentes o en el más suave susurro. Tiene legiones de ángeles que le ayudan en su obra. A menudo esconde sus trampas y atrae mediante engaños placenteros. Encanta y seduce a muchos adulando su vanidad. Presenta mediante sus instrumentos los placeres del mundo en su aspecto más atractivo, y adorna el sendero que conduce al infierno con flores tentadoras, y de ese modo las almas resultan encantadas y van a la ruina. Después de cada paso que se da en la senda descendente, Satanás tiene alguna otra tentación especial para conducirlas aún más lejos por el camino equivocado. – {2TI 258.1}
Si sus hijos estuvieran dirigidos por principios religiosos, serían fortificados contra el vicio y la corrupción que los rodean en esta era degenerada. Dios sería para ellos como el torreón de una fortaleza si quisieran depositar su confianza en él. “¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo”. Isaías 27:5. El Señor será su Conductor en los días de su juventud, si están dispuestos a creer y confiar en él. – {2TI 258.2}
Amada hermana mía, el Señor ha sido muy misericordioso con usted y su familia. Tiene ante su Padre celestial la obligación de alabar y glorificar su santo nombre en la tierra. A fin de continuar en su amor, debe trabajar constantemente para obtener la humildad de espíritu, y ese ánimo manso, sereno, que es de gran valor a los ojos de Dios. Su fuerza en Dios aumentará al consagrarlo todo a él, de manera que pueda decir con confianza: “¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o cuchillo?” Romanos 8:35. “Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. vers. 38-39. – {2TI 259.1}

No te confundas

Esta atento para aprender la lección completa de Dios para tu vida.

Vive para Cristo con alegría y no guardes en tu corazón secretas ambiciones.

Ama a Dios y no apartes tu mirada de él!


Dios te bendiga!!!

sexta-feira, 13 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 128 - Un jardín en el hogar

Leamos hoy


Salmos 128




"Comerás del fruto de tu trabajo,serás feliz y te irá bien" (Salmos 128:2)




El salmo 128 es un cuadro idílico de felicidad y piedad domésticas.

Dios quiere la felicidad real y genuina de adentro para afuera para todo hijo suyo que tiene un amor ferviente y una profunda reverencia por él.

Hoy encontramos una de las más hermosas figuras familiares de la palabra de Dios:

1. Un Jardín

"Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de su casa; tus hijos como plantas de olivo" (Salmos 128:3)

Un jardín representado por la vid como la esposa
y los olivos como los hijos

La verdad es que un jardín bien cultivado es una de las cosas más hermosas que hay.

Y ese es plan de Dios para nuestras vidas, que no solo haya bienestar sino un hermoso y bello hogar.


2. Alrededor de tu mesa

Ciertamente el mejor momento con la familia es alrededor de la mesa!

Todos juntos reunidos, compartiendo las bendiciones que Dios ha provisto.

¡Qué momento inolvidable!

¡¡Cuánto para agradecer a Dios por sus bondades y maravillas!

Es inolvidable cuando toda la familia se junta para alguna fecha especial, como: aniversarios, navidad, año nuevo; son momentos que marcan profundamente las vidas de cada miembro de la familia.

Compartimos sueños, esperanzas, ilusiones y encontramos las fuerzas para seguir el camino.

Sí, es allí donde orientamos el rumbo de nuestra felicidad!

Y es ahí, donde Dios quiere bendecirnos, Solo pide que lo respetemos, reverenciemos, le demos el mayor y el mejor lugar en nuestras vidas.

¿Quisieras darle hoy el primer y el mejor lugar en tu en tu vida?

"He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová" (Salmos 128:4)

Que Dios te bendiga
y veas el bien todos los días de tu vida
Y veas a los a los hijos de tus hijos
La Paz sea sobre ti

Amén








quinta-feira, 12 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 127 - Cómo se edifica una casa

Leamos hoy


Salmos 127



Como se edifica una casa

"Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los constructores; si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas." (Salmos 127:1)

El salmo 127 es un cántico gradual, era un canto que entonaban los peregrinos que subían a Jerusalén.

Este salmo bien puede resumir, la esencia  de alguien que es peregrino, extranjero o emigrante. Toda persona puede identificarse con este salmo porque trata de nuestra vida en este mundo; que, aunque efímera y pasajera nos convoca a buscar un futuro, un sentido y un propósito.

El factor principal

En la vida hay cosas que son imprescindibles e insustituibles. Es que no se puede vivir sin ellas: El aire, el alimento, etc. Pero en este salmo Dios nos llama a construir un hogar a lado de él. Él es el factor principal del éxito y la prosperidad en todas las cosas; Nosotros dependemos de él para vivir. Jesús nos lo recordaría en el Nuevo testamento: "Porque separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5)

Y Cómo podríamos pretender tener éxito en una empresa tan grande e importante, como lo es, construir un matrimonio, una familia, un hogar? Sin Dios es imposible!

Mucha gente parte del pensamiento de que el dinero lo puede todo.

Tal vez recuerdas el nombre de Bernard Madoff el rey de Wall Street

"Fue arrestado el 11 de diciembre de 2008 por engañar a miles de inversionistas por miles de millones de dólares. Se declaró culpable tres meses después de las acusaciones de fraude y fue sentenciado a 150 años en prisión federal.

Actualmente se encuentra cumpliendo su condena en la prisión de seguridad media Complejo Correcional Federal en Carolina del Norte y según está programado, será puesto en libertad el 14 de noviembre de 2139.

En una entrevista con CNN Money en mayo, el autor del fraude, de 75 años de edad, dijo que tenía un trabajo en el que ganaba 40 dólares al mes limpiando teléfonos y computadoras por "unas cuantas horas al día". Cree que sus compañeros en prisión lo respetan y que pasa gran parte de su tiempo leyendo periódicos y novelas.

Se despierta temprano, a las 4:30 a.m, no porque tenga que hacerlo, sino porque no puede dormir. Lo persigue, dijo, el recuerdo del suicidio de su hijo mayor, Mark, quien se ahorcó el 11 de diciembre de 2010,  para el segundo aniversario del arresto de su padre.

"Soy el responsable de la muerte de mi hijo Mark, y eso es muy, muy difícil", afirmó. "Yo vivo con eso"." (CNN)
Y es que 

"Ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar"

Sacar a Dios fuera del esquema de nuestras vidas, no solo es triste...es trágico. Es una vida que no solo acaba en la nada; sino que acaba destruyéndose y destruyendo las vidas de los que están a su alrededor.

¿Más cómo puedo colocar a Dios en el centro?

La receta es sencilla:

"Padres, si queréis educar a vuestros hijos para que sirvan a Dios y hagan bien en el mundo, haced de la Biblia vuestro libro de texto. Ella expone los engaños de Satanás. Es el gran elevador de la raza humana, el agente que corrige y reprocha los males morales, el detector que nos capacita para distinguir entre lo verdadero y lo falso. No importa que otra cosa se enseñe en el hogar o en la escuela, La Biblia, como el gran educador, debiera estar primero. Si se le da este lugar, Dios es honrado, y obrará para vosotros en la conversión de vuestro hijos. hay una rica mina de verdad y belleza en el santo Libro y los padres tienen de qué acusarse si no lo hacen intensamente interesante para sus hijos." (5 TI, 322)

A partir de allí, este salmo muestra 4 razones por las que Dios debe ser el centro de todo hogar y familia


1. Seguridad

"Si el Señor, no protege la ciudad, en vano velan los centinelas"

En mundo violento e inseguro, todo padre se preocupa por la seguridad de su familia, Mas Dios promete su protección completa que es superior a la de guardias y demás custodios.

Usted puede comprar la un seguro, pero no la certeza, la tranquilidad y la paz que solo provienen de Cristo.

2. Sustento

"De nada sirve trabajar de sol a sol y comer un pan ganado con dolor, cuando Dios lo da a sus amigos mientras duermen." (Salmos 127:2)

Todos los días enfrentamos presión por resultados, cuentas por pagar, estrés, insomnio, tráfico pesado y como dice la canción:

"Me preguntaron cómo vivía cómo: Sobreviviendo dije, sobreviviendo"

Dios dice que no necesitamos vivir de esa manera; es él quien da y provee para todos sus hijos y quiere darnos la victoria sobre toda ansiedad para disfrutar al lado de nuestra familia.

Estas dos primeras razones, podríamos decir son intangibles, mas sumamente necesarias para la salud mental y espiritual de un hogar.

A continuación las "tangibles"

3. Hijos 

"Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. Los hijos que nos nacen en la juventud
son como flechas en manos de un guerrero." (Salmos 127:3, 4)


El salmo 127 nos enseña acerca de la educación de los hijos, cuando usa el ejemplo de la flecha que vuela hacia delante y tiene una dirección a seguir. La responsabilidad por la dirección de la flecha es del guerrero. Así como la dirección y los objetivos de un niño, de un adolescente y de un joven son responsabilidad de los padres.

Lo que se requiere de cada padre o madre es una crianza sabia y cristiana. Solamente cuando padres e hijos aceptan, enseñan y siguen los caminos y las orientaciones del señor es que disfrutarán la bendición plena del Señor

Debemos cuidar esta bendición de Dios para que no se torne una maldición.

Nuestro hijos deben ser el mayor y el mejor legado que podamos dejar a este mundo hambriento y desesperado por la falta de Dios

Ellos deben ser las flechas certeras que den en el blanco que Dios desea.

Por eso para tener la precisión y la fortaleza necesarias debemos buscar la dirección divina.



4. Futuro y Vejez

La Biblia dice que:

"¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como ésas! No será avergonzado por sus enemigos
cuando se defienda de ellos ante los jueces."

Los hijos educados en los principios de la palabra de Dios se tornarán defensores de sus padres, cuando a estos les falten fuerzas.

Frente a problemas o litigios serán un fuerte escudo.

Mucha gente se niega y rechaza criar a sus hijos hoy; a futuro, su destino será una vejez triste, solitaria y acabada porque todo el mundo pasa encima de ellos; nadie los respeta ni los defiende. rechazaron el único escudo y defensa que Dios les proveyó con grande amor. ¡No abandone a sus hijos!

¡¡¡La promesa es que usted será la persona más feliz del mundo!!!

Aproveche hoy y disfrute la más grande bendición que hay sobre la tierra: Su hogar


Dele gracias a Dios e invite a Jesús como el centro de su vida, de su matrimonio, de su hogar y de toda su familia y caminemos día a día con Jesús

http://www.youtube.com/watch?v=jY0qgFnlJVI&list=PLbNLml4HjvslIdCqyKCEDwpJZBXgwL5cA













terça-feira, 10 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 125

Leamos Hoy



Salmos 125

Inconmovibles

"Los que confían en el Señor son inconmovibles;igual que el monte Sión, permanecen para siempre." (Salmos 125:1)

"En el Salmo 125 se desarrolla el tema de la seguridad que pueden tener los justos de que el Señor los guarda constantemente" (3CBA, 923)

En la vida del creyente hay un sin fin de tempestades, tormentas y terremotos no poruqe Dios lo quiera, sino porque vive en este mundo; por eso Una de las preguntas más importantes de Jesús fue Cuando el hijo del hombre venga, hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8)


Edificios antisismicos

Hoy en todo el mundo se procura construir y levantar edificios a prueba de terremotos. Gracias al cambio climatico, que produce terremotos cada vez más fuertes, esto se ha convertido en una tarea muy difícil: Producir edificios inconmovibles.

La Palabra de Dios nos muestra que aquellos que confían en el Señor son inconmovibles.
Cuando nos promete: "pues mil caerán a tu izquierda y diez mil a tu derecha, pero a ti nada te pasará." Salmos 91:7

Es la fe la que marca la diferencia en las crisis.

Entonces cómo desarrollar un "Fe inconmovible"


1. Cuida el Fundamento
En Mateo 7:24-27 Jesús lo ilustró diciendo:

"Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!"

Tu fe no se puede quedar en palabras, tu se debe ponerse en práctica. Debmos practicar lo que Jesús nos dice sino acabaremos en un gran desastre!

2. Alimenta tu fe cada día
Antes de Jesús preguntar:
Cuando el Hijo del Hombre venga, hallará fe en la tierra?
él estaba hablando acerca de la oración.
La oración es el combustible de nuestra fe.
Debemos orar y orar bastante. Comunicarnos con Dios de verdad.

Los estudiosos dicen que hay tres niveles de comunicación:
1. Boca a Boca. Es cuando se intercambian saludos Hola, que tal, todo bien?
Lo interesante es que cuando tu preguntas a cualquier persona:
- cómo estás? siempre responde: BIEN! 
-Qué hiciste hoy? - Nada-
-y qué piensas hacer? - No sé-
Este tipo de comunicación son preguntas y respuestas cortas. Es monosilábica. Es un nivel superficial de comunicación.Es ideal entre desconocidos

2. Cabeza a cabeza. Es cuando se intercambian conceptos y opiniones
Y que piensas sobre esto?
Qué te pareció el partido de ayer?
Qué piensas sobre el presidente?
Qué vas a cocinar hoy?
Crees que llueva hoy?
Las respuestas ya son un poco más largas, entre dos personas que procuran conocerse.

3. Corazón a Corazón. Este es el nivel más profundo en la comunicación. Dónde la persona abre totalmente su corazón para compartir alegrías, frustraciones, sentimientos, planes, anhelos, etc. por lo general siempre comienza con la pregunta:

Cómo te sientes?

Y tú, en que nivel de comunicación estás con Dios?
 Qué reflejan tus oraciones?
Están tus oraciones alimentando tu fe?
Cuando el hijo del hombre venga, hallará fe en tu corazón?

Entonces es necesario orar bastante, obedecer lo que Jesús nos manda y aunque el universo entero sea sacudido mantenernos fieles a Dios

"La mayor necesidad del mundo es la de:
Hombres que no se vendan ni se compren.
Hombres que sean honrados y sinceros en
lo más íntimo de sus almas.
Hombres que no teman dar al pecado el
nombre que les corresponde.
Hombres cuya conciencia sea tan leal al
deber como la brújula al polo.
Hombres que se mantengan de parte de la
justicia aunque se desplomen los cielos". Elena de White

"Los que confían en el Señor son inconmovibles;igual que el monte Sión, permanecen para siempre." (Salmos 125:1)

Que Dios te haga como el Monte de Sión!
Una hermosa invitación

segunda-feira, 9 de dezembro de 2013

Leamos hoy Salmos 124 - Gratitud Por la respuesta de Socorro

Leamos hoy


Salmos 124


Gratitud por la respuesta de Socorro 

"De no haber estado Jehová con nosotros cuando se levantaron contra nosotros los hombres, vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros. Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente; hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas. Bendito sea Jehová que no nos dio por presa a los dientes de ellos" Salmos 124:1-6

El Salmo 124 es un himno de acción de gracias a Dios por su grandiosa liberación en momentos de crisis nacional. No se determina la ocasión específica de tal rescate. Los enemigos que rodeaban a Israel eran una amenaza constante. Muchas veces parecía que el pueblo escogido sería aniquilado; sin embargo, el Señor proporcionaba una vía de escape... (3CBA, 922)


Como tu bien sabes en el mundo hoy existen dos señales de socorro y auxilio mundialmente conocidas.

Mayday

Es un código de emergencia utilizado internacionalmente como llamada de auxilio, derivado del francés m'aider (que se traduce como "ayúdenme"). Es utilizada como llamada de socorro en muchos ámbitos, tales como la marina mercante, las fuerzas policiales, la aviación, las brigadas y las organizaciones de transporte. La llamada hecha tres veces (Mayday, Mayday, Mayday) significa peligro inminente, por ejemplo, riesgo de perder la vida.

La situación en que se utiliza "mayday" es cuando una embarcación, un avión o un vehículo se encuentra en peligro grave e inminente, y requiere ayuda inmediata. Las situaciones de «peligro grave e inminente» en los cuáles sería apropiada una llamada de mayday pueden ser fuego, explosión, o hundimiento. También se utiliza en aeronáutica, cuando la aeronave está en grave riesgo de accidente, ya sea por fallos en los sistema de navegabilidad, condiciones climáticamente adversas, secuestro o amenaza terrorista, etc.

La llamada de mayday fue ideada en 1923 por Frederick Stanley Morbock (1897-1962). Mockford, un oficial de radio del aeropuerto de Croydon en Londres, recibió el encargo de encontrar una palabra que indicara señal de socorro y fuera entendida fácilmente por todos los pilotos y personal de tierra en una emergencia. Debido a que gran parte del tráfico estaba en ese entonces entre Croydon y el aeropuerto de Le Bourget en París, Mockford propuso la palabra «mayday», proveniente del m'aidez francés.


SOS

Es la señal de socorro más utilizada internacionalmente. Se comenzó a utilizar a principios del siglo XX. Fue aprobada durante una conferencia internacional en Berlín en 1906 para reemplazar la utilizada hasta entonces “CQD” en las transmisiones telegráficas en Código Morse.

Se eligió esta representación debido a que podía ser radiada fácilmente usando el código Morse, con una sucesión de tres pulsos cortos, tres largos y otros tres cortos (), también debido a la simpleza de la misma es menos probable que se pierda o malinterprete por interferencias. En realidad, ni siquiera se trata de tres letras separadas (que se deben transmitir como tres pulsos cortos - pausa - tres largos - pausa - tres cortos) sino de un único código continuo.


Posteriormente se le asociaron significados para facilitar su memorización.

En inglés:
Save Our Souls: salven nuestras almas
Save Our Ship: salven nuestro barco
Save or Succumb: sálvenos o morimos

En latín:
Si Opus Sit: si fuera necesario

En español:

Sálvenos O Socórranos
Socorro, Oh Socorro
Socorro O Sucumbo
Sálvenos O Sepúltenos
Sálvenos O Sufriremos
Sobrevivir O Subsistir
Solicito Oportuno Socorro
Salvamento O Socorrismo.
Sálvanos Oh Señor.

Es cierto que el accidente del Titanic contribuyó enormemente a su popularización e hizo que pasara a sustituir casi por completo al anterior código de socorro, el CQD (que significa: Copy Quality -Calidad de Copia-, y Distress -Problema-).(wikipedia)

Es cierto que nuestros pedidos de auxilio a Dios son innumerables; pero el salmo de hoy no se queda solamente en el pedido de socorro

"Un sincero reconocimiento del origen de la liberación. Demasiadas veces se olvida la fuente de la bendición una vez que Dios ha contestado el pedido y ha pasado la crisis. Una afirmación notable de recordarse vez tras vez: Si Dios, aliado de Israel, estaba de su parte, este no tenía por qué temer a enemigo alguno." (3CBA, 922)

Ciertamente no debemos dejar de agradecer a Dios por sus bondades y misericordias

Y tu ya agradeciste a Dios por lo que él hizo hoy por ti?


que tal si oramos juntos:


Querido Dios:

Qué sería de mí 
si no me hubieras alcanzado
donde estaría yo
si no me hubieras perdonado
tendría un vacío en mi corazón
vagaría sin rumbo, sin dirección
Gracias Señor por tu gracia y por tu amor 

Amén