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terça-feira, 17 de fevereiro de 2015

El Rey del camuflaje


El Rey del Camuflaje

A cada uno Dios le concede los dones por los cuales garantiza su sobrevivencia y acrecenta su Reino.

Ciertamente la flexibilidad y la versatilidad frente a las circunstancias que la vida presenta son características nada despreciables en un mundo saturado de problemas y conflictos.

El don de Camaleón

Vista de 360 grados

Golpe Certero

Mosquita muerta no es camuflaje

Flexibilidad vs Hipocresía

El Punto Ciego

Bueno para reproducir, malo para convivir

Poco Cazador

Un león en tierra



Creciendo en Cristo


Creciendo en Cristo


"Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor." 2 Pe 1:5-7

Crecer implica muchos cambios. Nunca más seremos los mismos; perderemos muchas cosas y ganaremos otras tantas.

Los niños no tienen miedo de crecer; por el contrario, es lo que más sueñan y anhelan. No tienen temor de evaluarse y medirse codo a codo con los demás, porque saben que van hacia arriba!

El deseo de nuestro Padre Celestial es que tengamos esa misma pasión!

Que crezcamos a la altura y plenitud de Cristo Jesús


FE

Cuando perdemos la fe...

En los días de Samuel los israelitas se alejaron de Dios. Estaban sufriendo las consecuencias del pecado, pues habían perdido su fe en Dios, el discernimiento de su poder y de su sabiduría para gobernar a la nación, y no confiaban en la capacidad del Señor para defender y vindicar su causa. Se apartaron del gran Gobernante del universo, y desearon ser gobernados como las naciones que los rodeaban. Antes de encontrar paz hicieron esta confesión explícita: “Porque a todos nuestros pecados hemos añadido esta maldad de pedir para nosotros un rey.” [5] Tenían que confesar el preciso pecado del cual se habían hecho culpables. Su ingratitud oprimía sus almas y los separaba de Dios. – {CC 39.1}

Rendirse a Dios es vivir la vida de la fe...
Desear ser bondadosos y santos es rectísimo; pero si no pasáis de esto, de nada os valdrá. Muchos se perderán esperando y deseando ser cristianos. No llegan al punto de dar su voluntad a Dios. No deciden ser cristianos ahora. – {CC 48.1}
Por medio del debido ejercicio de la voluntad, puede obrarse un cambio completo en vuestra vida. Al dar vuestra voluntad a Cristo, os unís con el poder que está sobre todo principado y potestad. Tendréis fuerza de lo alto para sosteneros firmes, y rindiéndoos así constantemente a Dios seréis fortalecidos para vivir una vida nueva, es a saber, la vida de la fe. – {CC 48.2}

Creer porque Él lo ha prometido...
Habéis confesado vuestros pecados y en vuestro corazón los habéis desechado. Habéis resuelto entregaros a Dios. Id pues a El, y pedidle que os limpie de vuestros pecados, y os dé un corazón nuevo. Creed que lo hará porque lo ha prometido. Esta es la lección que el Señor Jesús enseñó mientras estuvo en la tierra. Debemos creer que recibimos el don que Dios nos promete, y lo poseemos. El Señor Jesús sanaba a los enfermos cuando tenían fe en su poder; les ayudaba con las cosas que podían ver; así les inspiraba confianza en El tocante a las cosas que no podían ver y los inducía a creer en su poder de perdonar los pecados. Esto se ve claramente en el caso del paralítico: “Mas para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados (dijo entonces al paralítico): ¡Levántate, toma tu cama y vete a tu casa!” [4] Así también Juan el evangelista, al hablar de los milagros de Cristo, dice: “Estas [señales] empero han sido escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.” [5] – {CC 49.3}

La Fe reforma nuestro forma de ser y nuestro estilo de vida...
Los que llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús producen los frutos de su Espíritu: “amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza.” [3] Ya no se conforman con las concupiscencias anteriores, sino que por la fe siguen las pisadas del Hijo de Dios, reflejan su carácter y se purifican a sí mismos como El es puro. Aman ahora las cosas que en un tiempo aborrecían, y aborrecen las cosas que en otro tiempo amaban. El que era orgulloso y dominador es ahora manso y humilde de corazón. El que antes era vano y altanero, es ahora serio y discreto. El que antes era borracho, es ahora sobrio y el que era libertino, puro. Han dejado las costumbres y modas vanas del mundo. Los cristianos no buscan “el adorno exterior,” sino que “sea adornado el hombre interior del corazón, con la ropa imperecedera de un espíritu manso y sosegado.” [4] – {CC 58.3}

Fe no es lo mismo que presunción...
La así llamada fe en Cristo que, según se sostiene, exime a los hombres de la obligación de obedecer a Dios, no es fe, sino presunción. “Por gracia sois salvos, por medio de la fe.” Mas “la fe, si no tuviere obras, es de suyo muerta.” [10]Efesios 2:8; Santiago 2:17. El Señor Jesús dijo de sí mismo antes de venir al mundo: “Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón.” [11]Salmos 40:8. Y cuando estaba por ascender de nuevo al cielo, dijo: “Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” [12]Juan 15:10. La Escritura afirma: “Y en esto sabemos que le conocemos a él: si guardamos sus mandamientos. ... El que dice que mora en él, debe también él mismo andar así como él anduvo.” [13] “Pues que Cristo también sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo, para que sigáis en sus pisadas.” [14] – {CC 61.2}

Fe es la suma de creer más la entrega de la voluntad...
Cuando hablamos de la fe debemos tener siempre presente una distinción. Hay una clase de creencia enteramente distinta de la fe. La existencia y el poder de Dios, la verdad de su Palabra, son hechos que aun Satanás y sus huestes no pueden negar en lo íntimo de su corazón. La Escritura dice que “los demonios lo creen, y tiemblan,” [17] pero esto no es fe. Donde no sólo existe una creencia en la Palabra de Dios, sino que la voluntad se somete a El; donde se le entrega el corazón y los afectos se aferran a El, allí hay fe, una fe que obra por el amor y purifica el alma. Mediante esa fe el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios. Y el corazón que en su estado inconverso no se sujetaba a la ley de Dios ni tampoco podía, se deleita después en sus santos preceptos y exclama con el salmista: “¡Oh cuánto amo tu ley! todo el día es ella mi meditación.” [18]Salmos 119:97. Entonces la justicia de la ley se cumple en nosotros, los que no andamos “conforme a la carne, mas conforme al espíritu.” [19]Romanos 8:1 (V. Valera). – {CC 63.3}

La fe es la esencia del Crecimiento en Cristo...

Muchos tienen la idea de que deben hacer alguna parte de la obra solos. Confiaron en Cristo para obtener el perdón de sus pecados, pero ahora procuran vivir rectamente por sus propios esfuerzos. Mas todo esfuerzo tal fracasará. El Señor Jesús dice: “Porque separados de mí nada podéis hacer.” Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo. Sólo estando en comunión con El diariamente y permaneciendo en El cada hora es como hemos de crecer en la gracia. El no es solamente el autor de nuestra fe sino también su consumador. Ocupa el primer lugar, el último y todo otro lugar. Estará con nosotros, no sólo al principio y al fin de nuestra carrera, sino en cada paso del camino. David dice: “A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque estando él a mi diestra, no resbalaré.” [11] – {CC 69.1}
Preguntaréis tal vez: “¿Cómo permaneceremos en Cristo?” Pues, del mismo modo en que le recibisteis al principio. “De la manera, pues, que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en él.” “El justo... vivirá por la fe.” [12]Colosenses 2:6; Hebreos 10:38. Os entregasteis a Dios para ser completamente suyos, para servirle y obedecerle, y aceptasteis a Cristo como vuestro Salvador. No podíais por vosotros mismos expiar vuestros pecados o cambiar vuestro corazón; pero habiéndoos entregado a Dios, creísteis que por causa de Cristo el Señor hizo todo aquello por vosotros. Por la fe llegasteis a ser de Cristo, y por la fe tenéis que crecer en El, dando y recibiendo. Tenéis que darle todo: el corazón, la voluntad, la vida, daros a El para obedecerle en todo lo que os pida; y debéis recibirlo todo: a Cristo, la plenitud de toda bendición, para que more en vuestro corazón, sea vuestra fuerza, vuestra justicia, vuestro eterno Auxiliador, y os dé poder para obedecer. – {CC 69.2}

El trabajo misionero robustece la fe...
Si trabajáis como Cristo quiere que sus discípulos trabajen y ganen almas para El, sentiréis la necesidad de una experiencia más profunda y de un conocimiento más amplio de las cosas divinas, y tendréis hambre y sed de justicia. Intercederéis con Dios y vuestra fe se robustecerá; vuestra alma beberá en abundancia de la fuente de salvación. El encontrar oposición y pruebas os llevará a leer la Escritura y a orar. Creceréis en la gracia y en el conocimiento de Cristo y adquiriréis una rica experiencia. – {CC 80.1}

El trabajo desinteresado por otros da al carácter profundidad, firmeza y una amabilidad como la de Cristo; trae paz y felicidad al que posea tal carácter. Las aspiraciones se elevan. No hay lugar para la pereza ni el egoísmo. Los que de esta manera ejerciten las gracias cristianas crecerán y se harán fuertes para trabajar por Dios. Tendrán claras percepciones espirituales, una fe firme y creciente y aumentará su poder en la oración. El Espíritu de Dios, que mueve el espíritu de ellos, pone en juego las sagradas armonías del alma, en respuesta al toque divino. Los que así se consagran a un esfuerzo desinteresado por el bien ajeno están obrando ciertamente su propia salvación. – {CC 80.2}

Pongamos los ojos en Jesús...
Debemos espaciarnos en el carácter de nuestro querido Redentor e Intercesor. Debemos meditar en la misión de Aquel que vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Cuando contemplemos así los asuntos celestiales, nuestra fe y amor serán más fuertes y nuestras oraciones más aceptables a Dios, porque se elevarán acompañadas de más fe y amor. Serán inteligentes y fervorosas. Habrá una confianza constante en Jesús y una experiencia viva y diaria en su poder de salvar completamente a todos los que van a Dios por medio de El. – {CC 89.1}

El mejor alimento para nuestra fe es la oración...
Nuestro Padre celestial está esperando para derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es privilegio nuestro beber abundantemente en la fuente del amor infinito. ¡Cuán extraño es que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración de sus hijos, y no obstante hay de nuestra parte mucha vacilación para presentar nuestras necesidades delante de Dios. ¿Qué pueden los ángeles del cielo pensar de unos seres humanos pobres y sin fuerza, sujetos a la tentación, y que sin embargo oran tan poco y tienen tan poca fe, cuando el gran Dios lleno de infinito amor se compadece de ellos y está pronto para darles más de lo que pueden pedir o pensar? Los ángeles se deleitan en postrarse delante de Dios y en estar cerca de El. Es su mayor delicia estar en comunión con Dios; y con todo, los hijos de los hombres, que tanto necesitan la ayuda que sólo Dios puede dar, parecen satisfechos con andar privados de la luz de su Espíritu y de la compañía de su presencia. – {CC 94.1}

La oración es la llave en manos de la fe...
Las tinieblas del malo cercan a aquellos que descuidan la oración. Las tentaciones secretas del enemigo los incitan al pecado; y todo porque ellos no se valen del privilegio de orar que Dios les ha concedido. ¿Por qué los hijos e hijas de Dios han de ser tan remisos para orar, cuando la oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia? Sin oración incesante y vigilancia diligente corremos el riesgo de volvernos indiferentes y de desviarnos del sendero recto. Nuestro adversario procura constantemente obstruir el camino al propiciatorio, para que no obtengamos, mediante fervientes súplicas y fe, gracia y poder para resistir la tentación. – {CC 95.1}

Oración y fe son inseparables...
Nuestros propios méritos no nos recomiendan a la gracia de Dios. Es el mérito del Señor Jesús lo que nos salva y su sangre lo que nos limpia; sin embargo nosotros tenemos una obra que hacer para cumplir las condiciones de la aceptación. La oración eficaz tiene otro elemento: la fe. “Porque es preciso que el que viene a Dios, crea que existe, y que se ha constituido remunerador de los que le buscan.” [4]Hebreos 11:6. El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibisteis ya; y lo tendréis.” [5]Marcos 11:24. ¿Creéis al pie de la letra todo lo que nos dice? – {CC 95.

Fe es más que un sentimiento...
Si consultamos nuestras dudas y temores, o antes de tener fe procuramos resolver todo lo que no veamos claramente, las perplejidades no harán sino acrecentarse y ahondarse. Pero si nos allegamos a Dios sintiéndonos desamparados y necesitados, como realmente somos, y con fe humilde y confiada presentamos nuestras necesidades a Aquel cuyo conocimiento es infinito y que ve toda la creación y todo lo gobierna por su voluntad y palabra, El puede y quiere atender a nuestro clamor, y hará resplandecer la luz en nuestro corazón. Por la oración sincera nos ponemos en comunicación con la mente del Infinito. Quizás no tengamos al instante alguna prueba notable de que el rostro de nuestro Redentor se inclina hacia nosotros con compasión y amor; y sin embargo es así. Tal vez no sintamos su toque manifiesto, mas su mano se extiende sobre nosotros con-amor y piadosa ternura. – {CC 97.1}

VIRTUD

CONOCIMIENTO

DOMINIO PROPIO

PACIENCIA

PIEDAD

AFECTO FRATERNAL

AMOR

Amor Supremo


Amor Supremo


 "Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin." Jn 13:1

Amor eterno, infinito, inmensurable. Cristo nunca dejó de amarlos. Nada se lo impediría, no habría condición alguna que lo límite; su potente amor iría hasta el fin.

Hay dulzura en un amor que permanece, hay alegría sin par en un amor que es capaz de soportarlo todo, hay seguridad en un amor que nunca dejar de ser fiel; sin embargo no hay palabras en las cuales pueda caber la magnitud del amor que Dios tiene y siente por la humanidad, por los suyos y por mí.

El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio infinito que hizo nuestro Padre Celestial al entregar a su Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un concepto elevado de lo que podemos llegar a ser por intermedio de Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan la “altura,” la “profundidad” y la “anchura” del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje adecuado con que expresar la grandeza y ternura de ese amor, exhorta al mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” [18] ¡Cuán valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos de los hombres son hechos súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo, los hijos de Adán pueden llegar a ser hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Al vincularse con Cristo, los hombres caídos son colocados donde pueden llegar a ser en verdad dignos del título de “hijos de Dios.” – {CC 15.1}

Tal amor es incomparable. ¡Que podamos ser hijos del Rey celestial! ¡Promesa preciosa! ¡Tema digno de la más profunda meditación! ¡Incomparable amor de Dios para con un mundo que no le amaba! Este pensamiento ejerce un poder subyugador que somete el entendimiento a la voluntad de Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, mejor vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos las pruebas innumerables de un amor infinito y de una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo extraviado. – {CC 15.2}
“Romperse puede todo lazo humano, 
Separarse el hermano del hermano, 
Olvidarse la madre de sus hijos, 
Variar los astros sus senderos fijos; 
Mas ciertamente nunca cambiará 
El amor providente de Jehová.” – {CC 16.1}

Liderazgo Supremo

Autoridad Suprema

Principios Supremos

Cuando el principio del amor es implantado en el corazón, cuando el hombre es renovado a la imagen del que lo creó, se cumple en él la promesa del nuevo pacto: “Pondré mis leyes en su corazón, y también en su mente las escribiré.” [6]Hebreos 10:16. Y si la ley está escrita en el corazón, ¿no modelará la vida? La obediencia, es decir el servicio y la lealtad que se rinden por amor, es la verdadera prueba del discipulado. Por esto dice la Escritura: “Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos.” “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y no hay verdad en él.” [7]1 Juan 5:3; 2:4. En vez de eximir al hombre de la obediencia, la fe, y sólo ella, nos hace participantes de la gracia de Cristo, y nos capacita para obedecer. – {CC 60.3}

Motivación Suprema

Lealtad Suprema

Entrega Suprema

Historia Suprema







quinta-feira, 16 de outubro de 2014

Caminata de Gloria

Preguntas Mayordomía 

Somos peregrinos y extranjeros en el mundo. No gastemos nuestros medios gratificando deseos que Dios quiere que reprimamos. Representemos adecuadamente nuestra fe restringiendo nuestras necesidades. Que los miembros de nuestras iglesias se levanten como un solo hombre y trabajen fervorosamente como quienes andan en la plena luz de la verdad para estos últimos días... – {CMC 42.1}

¿Cómo está su salud?
¿Cómo está su trabajo?
¿Cómo está su família?
¿Cómo está su vida espiritual?
¿Cómo están las cosas entre usted y Dios?

¿Cómo está su vida con Cristo?
¿Cómo está su andar con Jesús?
¿Qué nos trajo aquí?
¿Porqué estamos corriendo?
¿Hacia dónde estás yendo con tu estilo de vida?
¿Hay alguna área de su vida en la que Dios lo está llamando para un cambio?
Si Jesús viniese esta noche ¿Usted sería salvo?
¿Está nuestra Fe basada en Cristo?
¿Creo en Jesús por los motivos correctos?
¿Valoro y respondo a las oportunidades que Dios me está dando?
¿Es mi obediencia una respuesta al amor de Dios?
¿Hasta qué punto podría llegar por amor a Jesús?
¿Doy más importancia al interior que al Exterior?
¿Doy más importancia a lo urgente que a lo importante?
¿Si mi vida fuese arrasada hoy, como la de Job, sobreviviría mi fe?

Lo urgente eran sus necesidades, lo importante era su educación espiritual
Lo urgente eran los milagros, lo importante era la obediencia.
Lo urgente era su liberación. Lo importante era vivir una vida justa.
Lo urgente eran las cosas de este mundo. Lo importante era poner a Dios en primer lugar.
"Enseñarles a nuestros hijos a contar, no es más importante que, enseñarles lo que de verdad cuenta"
¿Su vida está direccionada por lo urgente o por lo importante?


Cristo 

¿Es éste el lenguaje de vuestro corazón? “Soy tuyo por completo, mi Salvador; tú pagaste el rescate por mi alma, y todo lo que soy o lo que seré te pertenece. Ayúdame a adquirir recursos, no para gastarlos neciamente, no para complacer mi orgullo, sino para usarlos para gloria de tu nombre”. – {CMC 50.1}
En todo lo que hagáis, que vuestra preocupación sea: ¿Es éste el camino del Señor? ¿Agradará esto a mi Salvador? El dio su vida por mí: ¿Qué puedo dar yo por Dios? Puedo decir tan sólo: “De lo recibido de tu mano te damos”. 1 Crónicas 29:14. A menos que el nombre de Dios esté escrito en vuestras frentes—escrito allí porque Dios es el centro de vuestros pensamientos—no se os hallará en luz para que recibáis la herencia. Vuestro Creador ha derramado sobre vosotros todo el cielo en un solo don maravilloso: su Hijo unigénito... – {CMC 50.2}



¿Podremos encontrar una guía más segura que el Señor Jesús?
¿Podría Dios habernos dado prueba mayor de su amor que al dar así a su  Hijo para que pasase por estas escenas de sufrimiento?

Este Puede ser el último año de vida de los que leen esto. ¿Hay, entre los jóvenes que leen esta súplica, quienes prefer an los placeres de este mundo a la paz que Cristo da a quien busca fervientemente su voluntad y la hace alegremente?
Dice
Tu me dices que soy importante para ti; podrías decirme: 
¿Por qué me necesitas?
Tú me dices que crees en mí, podrías decirme:
¿Por qué me necesitas?

¿En qué estabas pensando?

El objetivo de nuestra vida deber ser  aprender a caminar con Dios y así reproducir el caracter de Cristo

Intimidad profunda es Amar es Adorar

Cómo adorar 4 t
Talentos

. Un talento convenientemente utilizado producirá dos para Dios. Se espera que el interés sea proporcional al capital confiado. Dios acepta de acuerdo con lo que un hombre tiene, en proporción con lo que no tiene. – {CMC 52.4}

Todo creyente debe ser sincero en su unión con la iglesia. La prosperidad de ella debe ser su primer interés, y a menos que sienta la obligación sagrada de lograr que su relación con la iglesia sea un beneficio para ella con preferencia a sí mismo, la iglesia lo pasará mucho mejor sin él. Está al alcance de todos hacer algo para la causa de Dios. Hay quienes gastan grandes sumas en lujos innecesarios. Complacen sus apetitos, pero creen que es una carga pesada contribuir con recursos para sostener la iglesia. Están dispuestos a recibir todo el beneficio de sus privilegios, pero prefieren dejar a otros pagar las cuentas. – {CMC 46.1}


Tiempo

La obra no debe detenerse por falta de recursos. Hay que invertir más dinero en ella. Hermanos de América, ¡en el nombre del Maestro os ruego que os despertéis! Vosotros que estáis ocultando vuestros talentos en la tierra, que estáis edificando casas y añadiendo más tierra a la que ya poseéis, Dios os dice: “Vended lo que tenéis y haced donativos”. Está por llegar el tiempo cuando los que guardan los mandamientos no podrán comprar ni vender. Apresuraos a desenterrar vuestros talentos ocultos. Si Dios os ha confiado dinero, sed fieles a ese legado; abrid vuestros cofres y enviad vuestros talentos a los banqueros para que cuando Cristo venga pueda recibir lo suyo con interés. – {CMC 44.2}
Los últimos años del tiempo de prueba están pasando a la eternidad. El gran día del Señor está sobre nosotros. Toda energía que poseemos deberíamos emplearla ahora para estimular a los que están muertos en sus transgresiones y pecados... – {CMC 39.1}


Tesoros

El dinero podrá, en gran medida ser un instrumento de salvación o e perdición
Muchas personas dejarán de entrar en el reino de Dios por causa de la riqueza, mientras que, otros por medio de esta posibilitarán la predicación del evangelio, y así miles entrarán al reino de Dios.
Mucho más de lo que fuera en el pasado, ese asunto es crucial ahora. En la fase final del gran conflicto, cada parte involucrada está influenciando directamente a sus aliados para el uso de la riqueza y del dinero para el bien o para el mal.

¿Por qué el uso de las riquezas

Dios pide lo que le debéis en diezmos y ofrendas. Pide consagración en cada ramo de su obra. Desempeñad fielmente vuestra parte en el puesto del deber que se os ha asignado. Trabajad fervorosamente recordando que Cristo está a vuestro lado planeando, proyectando y construyendo para vosotros. “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. 2 Corintios 9:8

La persona adinerada que somete a Dios los bienes que le han sido confiados será reconocida como un mayordomo fiel, y podrá demostrar ante otros que cada peso que posee lleva la marca y el sello de Dios.—The Review and Herald, 19 de septiembre de 1893. – {CMC 32

Si tenéis hábitos dispendiosos, eliminadlos inmediatamente de vuestra vida. A menos que lo hagáis entraréis en bancarrota por toda la eternidad. Los hábitos de economía, trabajo y sobriedad constituyen para vuestros hijos una mejor parte que una rica dote. – {CMC 41.3}

Dios extiende su mano sobre los diezmos tanto como sobre los donativos y las ofrendas, y dice: “Esto me pertenece. Cuando os confié mis bienes especifiqué que una parte debía ser vuestra, para suplir vuestras necesidades, y otra porción debía devolvérseme”. – {CMC 50.3}


Este creciente apego por la obtención de dinero, el egoísmo engendrado por el deseo de ganancias, es lo que amortece la espiritualidad de la iglesia y aleja de ella el favor de Dios. Cuando la cabeza y las manos están ocupadas constantemente en planear y trabajar para acumular riquezas, los derechos de Dios y la humanidad quedan olvidados. – {CMC 22.3}

Si Dios nos ha bendecido con prosperidad, esto no quiere decir que debemos apartar de él nuestro tiempo y atención para dirigirlos a las cosas que él nos ha prestado. El Dador es más grande que el don. Hemos sido comprados por un precio y por lo tanto no nos pertenecemos a nosotros mismos. ¿Hemos olvidado cuál fue el precio infinito pagado por nuestra redención? ¿Ha muerto la gratitud en el corazón? ¿La vida de Cristo no es un reproche para una vida de comodidad egoísta y complacencia?... Estamos cosechando los frutos de este sacrificio de abnegación infinita; y sin embargo, cuando hay que trabajar, cuando se necesita que nuestro dinero ayude a la obra del Redentor en la salvación de las almas, nos apartamos de nuestro deber y oramos para que se nos excuse. Pereza innoble, descuidada indiferencia, y egoísmo malvado sellan nuestros sentidos para que no veamos los derechos de Dios. – {CMC 23.1}

¡Oh! ¿Debe Cristo, la Majestad del cielo, el Rey de gloria, cargar con la pesada cruz, llevar la corona de espinas y beber la amarga copa, mientras nosotros descansamos cómodamente, nos glorificamos a nosotros mismos y nos olvidamos de las almas por las que murió para redimirlas mediante su sangre preciosa? No; demos mientras podamos hacerlo. Hagámoslo mientras tenemos fuerzas para hacerlo. Trabajemos mientras dura el día. Dediquemos nuestro tiempo y nuestros medios al servicio de Dios a fin de recibir su aprobación y su recompensa.—The Review and Herald, 17 de octubre de 1882. – {CMC 23.2}

Si alguna vez hubo un tiempo cuando ha sido necesario hacer sacrificios, es ahora. Hermanos y hermanas, practicad la economía en vuestros hogares. Desechad los ídolos que habéis colocado delante de Dios. Abandonad vuestros placeres egoístas. Os ruego que no gastéis dinero en embellecer vuestras casas, porque vuestros recursos pertenecen a Dios y a él tendréis que dar cuenta por su uso. No utilicéis el dinero de Dios para gratificar los caprichos de vuestros hijos. Enseñadles que Dios tiene derecho sobre todo lo que poseen y que nada podrá cancelar ese derecho. – {CMC 41.1}

Dios pide que su pueblo despierte a sus responsabilidades. De su palabra fluye abundancia de luz, y debe producirse un cumplimiento de las obligaciones descuidadas. Cuando se lleva a cabo esto dando al Señor lo que le pertenece en diezmos y ofrendas, se abrirá el camino para que el mundo escuche el mensaje que el Señor se propone que éste oiga. Si nuestro pueblo poseyera el amor de Dios en el corazón, si cada miembro de iglesia estuviera imbuido por el espíritu de abnegación, no habría falta de fondos para las misiones nacionales y extranjeras; nuestros recursos se multiplicarían; se abrirían mil puertas de utilidad, y se nos invitaría a entrar por ellas. Si se hubiera cumplido el propósito de Dios de presentar el mensaje de misericordia al mundo, Cristo habría venido y los santos habrían recibido la bienvenida a la ciudad de Dios. – {CMC 40.3}
Es tiempo de prestar atención a la Palabra de Dios. Todos sus requerimientos han sido dados para nuestro bien. El pide que los que están bajo el estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel den evidencia de que comprenden su dependencia de Dios y su responsabilidad frente a él al devolverle una parte de lo que él les ha confiado. Este dinero debe utilizarse para promover la obra que debe hacerse a fin de cumplir la comisión dada por Cristo a sus discípulos... – {CMC 39.2}

En el universo hay tan sólo dos lugares donde podemos colocar nuestros tesoros: en la tesorería de Dios o en la de Satanás; y todo lo que no se dedica al servicio de Dios se pone en el lado de Satanás, y va a fortalecer su causa. El Señor se propone que los medios confiados a nosotros se empleen en la edificación de su reino. Sus bienes nos han sido confiados en nuestra calidad de mayordomos suyos para que los manejemos cuidadosamente y le llevemos los intereses en términos de almas salvadas. Estas almas a su turno se convertirán en mayordomos confiables que colaborarán con Cristo para estimular los intereses de la causa de Dios. – {CMC 39.4}

¿Y si alguno se empobrece por invertir sus recursos en la obra? Cristo se hizo pobre por amor a nosotros, pero nosotros estamos asegurándonos riquezas eternas, un tesoro en el cielo que no fallará. Nuestro caudal está mucho más seguro depositado allá que en un banco o invertido en casas y terrenos. Es colocado en bolsas que no envejecen. Ningún ladrón puede aproximarse a él, y ningún fuego puede consumirlo... – {CMC 45.3}

. Los que creen en esta verdad solemne deberían poseer espíritu de sacrificio en una medida tal que sirvan de reproche a las ambiciones mundanas de los adoradores del dinero.—Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh Day Adventist, 291-293. – {CMC 45.4}

Los que realmente sienten un profundo interés por el adelanto de la causa, no vacilarán en invertir dinero en la empresa, cuando y dondequiera que sea necesario.—Joyas de los Testimonios 1:446. – {CMC 46.2}

Crisis económica

En el nombre del Señor os ruego, hermanos míos, en este momento de crisis mundial, que acudáis a ayudar al Señor, a ayudarle contra los poderosos. Siempre que se retiene lo que es del Señor se acarrea maldición. La prosperidad espiritual está estrechamente ligada con la liberalidad cristiana. Anhelad tan sólo la exaltación que produce la imitación de la beneficencia divina del Redentor. Tenéis la preciosa seguridad de que vuestro tesoro va delante de vosotros a los recintos celestiales. – {CMC 53.2}

Templo


Resultados de la adoración
Caracter

Nunca debemos olvidar que se nos ha puesto a prueba en este mundo a fin de determinar nuestra aptitud para la vida futura. No podrá entrar en el cielo ninguna persona cuyo carácter haya sido contaminado por la fea mancha del egoísmo. Por lo tanto, Dios nos prueba aquí entregándonos posesiones temporales a fin de que el uso que hagamos de ellas demuestre si se nos pueden confiar las riquezas eternas.—The Review and Herald, 16 de mayo de 1893. – {CMC 24.2}

Vida eterna
Cuando el perfecto amor de Dios inunde el corazón ocurrirán cosas admirables. Cristo morará en el corazón del creyente como una fuente de agua que fluye para vida eterna. Pero los que manifiestan indiferencia hacia los que sufren serán culpados de indiferencia hacia Jesucristo en la persona de sus santos necesitados. Nada extrae del alma la espiritualidad con más rapidez que cuando se la rodea con el egoísmo y el cuidado de sí mismo. – {CMC 31.1}

Frutos Del Espíritu
Dadivosidad

Si estáis en estrecha relación con Dios estaréis dispuestos a realizar cualquier sacrificio con tal de colocar la vida eterna al alcance de los que perecen. – CMC 53
Cuando hay vida en una iglesia, ésta se manifiesta en aumento y crecimiento. Hay también un intercambio constante, tomando y dando, recibiendo y devolviendo al Señor lo que es suyo. Dios imparte a cada verdadero creyente luz y bendición, y el creyente las imparte a su turno a otros en la obra que hace por el Señor. Al dar de lo que recibe, aumenta su capacidad para recibir. Hace lugar para una nueva provisión de gracia y verdad. Recibe una luz más clara y un mayor conocimiento. La vida y el crecimiento de la iglesia dependen de este dar y recibir. El que recibe, pero que nunca da, pronto deja de recibir. Si la verdad no fluye de él hacia otros, pierde su capacidad para recibir. Debemos impartir los bienes del cielo si queremos recibir nuevas bendiciones. – {CMC 40.1}
El Señor no se propone venir a este mundo para poner oro y plata a disposición del adelantamiento de su obra. Proporciona recursos a los hombres para que éstos, mediante sus donativos y ofrendas, mantengan su obra en progreso. Un propósito por encima de todos los demás para el que debieran usarse los donativos de Dios, es el sostén de los obreros en los campos donde se realiza la cosecha [de almas]. Y si los hombres están dispuestos a convertirse en conductos a través de los cuales las bendiciones del cielo puedan fluir hacia otros, el Señor mantendrá esos canales provistos. Los hombres no se empobrecen al devolver a Dios lo que es suyo; la pobreza sobreviene cuando se retienen esos recursos... – {CMC 40.2}

Podéis sentir la tentación de invertir vuestro dinero en tierras. Tal vez vuestros amigos os aconsejarán que lo hagáis. ¿Pero no hay una forma mejor de invertir vuestros recursos? ¿No habéis sido comprados por un precio? ¿No se os ha confiado vuestro dinero para que negociéis para Dios? ¿No podéis comprender que él desea que utilicéis vuestros recursos para ayudar a edificar casas de culto, para ayudar a establecer sanatorios donde los enfermos recibirán curación espiritual y física, y para ayudar a establecer colegios donde los jóvenes serán preparados para el servicio, a fin de que haya obreros para enviar a los países del mundo? – {CMC 49.2}

Los que se regocijan en la preciosa luz de la verdad deben sentir un ardiente deseo de que se la difunda por doquiera. Hay algunos pocos fieles portaestandartes que nunca rehúyen el deber o las responsabilidades. Sus corazones y bolsillos están siempre abiertos a todo pedido de recursos para adelantar la causa de Dios. A la verdad, algunos parecen listos a sobrepasar su deber, como si temiesen perder la oportunidad de invertir su porción en el banco del cielo. – {CMC 46.3}


Victoria y huirá del enemigo



Vivir con la presencia de Dios

Cuando Dios confía riquezas al hombre, lo hace con el fin de que adorne la doctrina de Cristo nuestro Salvador utilizando sus tesoros terrenales para promover el reino de Dios en nuestro mundo. Debe representar a Cristo, y por lo tanto no ha de vivir para complacerse ni glorificarse a sí mismo, ni para recibir honor a causa de su riqueza. – {CMC 31.4}
Cuando el corazón es limpiado de pecado, Cristo es entronizado en el lugar que una vez ocupaban la complacencia de sí mismo y el amor a las riquezas terrenales. La imagen de Cristo se ve en la expresión del rostro. La obra de santificación prosigue en el alma. Desaparece la justicia propia. Surge el nuevo hombre, quien es creado según Cristo en justicia y verdadera santidad.—The Review and Herald, 11 de septiembre de 1900. – {CMC 32.1}



Egoísmo
Los que permiten que un espíritu codicioso se posesione de ellos fomentan y desarrollan los rasgos de carácter que harán que sus nombres sean registrados en los libros del cielo como idólatras. A todos éstos se los clasifica con los ladrones, vilipendiadores y extorsionistas, ninguno de los cuales, declara la Biblia, heredarán el reino de Dios. “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”. Salmos 10:3. Las características de los codiciosos siempre están en pugna con el ejercicio de la caridad cristiana. Los frutos del egoísmo siempre se manifiestan en el descuido del deber y en el fracaso en la tarea de emplear los dones dados por Dios para el adelantamiento de su obra.—The Review and Herald, 1 de diciembre de 1896. – {CMC 29.2}

Cristo es nuestro ejemplo. El dio su vida como sacrificio por nosotros, y nos pide que demos nuestras vidas como sacrificio por los demás. Así podremos desechar el egoísmo que Satanás se esfuerza constantemente por implantar en nuestros corazones. Este egoísmo significa la muerte de toda piedad, y puede vencerse únicamente mediante la manifestación de amor a Dios y a nuestros semejantes. Cristo no permitirá que ninguna persona egoísta entre en los recintos del cielo. Ningún codicioso puede cruzar las puertas de perla, porque toda codicia es idolatría.—The Review and Herald, 11 de julio de 1899. – {CMC 29.3}

Los que complacen su yo y descuidan la atención de las almas y los cuerpos de las personas por quienes Cristo dio su vida, no están comiendo del pan de vida ni bebiendo del agua de la fuente de salvación. Están secos y sin savia, como un árbol que no lleva fruto. Son enanos espirituales que consumen sus recursos en sí mismos; pero no olvidemos que “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gálatas 6:7. – {CMC 31.2}

Hay otros que harán lo menos que puedan. Atesoran sus recursos, o malgastan medios en su propia persona, dando a regañadientes una ofrenda escasa para sostener la causa de Dios. Si hacen una promesa a Dios, se arrepienten luego y evitan su pago mientras pueden, si no dejan de pagarla por completo. Disminuyen el diezmo tanto como pueden como si temiesen que lo devuelto a Dios se perdiera. Nuestras diversas instituciones pueden estar abrumadas por falta de recursos, pero estas personas obran como si no les importara que prosperen o no. Sin embargo, dichas instituciones son instrumentos de Dios para iluminar al mundo.—Joyas de los Testimonios 1:556. – {CMC 46.4}

 Esterilidad

Si todos desempeñan su parte, la esterilidad de la viña del Señor ya no hablará más para condenar a los que profesan seguir a Cristo. La obra misionera médica debe abrir la puerta para que entre el Evangelio de la verdad presente. El mensaje del tercer ángel debe hacerse resonar en todos los lugares. ¡Economizad! Despojaos del orgullo. Dad a Dios vuestro tesoro terrenal. Dad lo que podéis ahora, y a medida que colaboráis con Cristo vuestra mano se abrirá para impartir aún más. Dios volverá a llenar más vuestra mano para que el tesoro de la verdad pueda ser llevado a muchas almas. Él os dará para que vosotros podáis dar a otros.—The Review and Herald, 10 de diciembre de 1901. – {CMC 54.1}

Aceptar como Salvador
Aceptar como Señor de mi vida

 Toda persona que ha profesado aceptar a Cristo se ha comprometido a ser todo lo que puede ser como obrero espiritual, a ser activa, celosa y eficiente en el servicio de su Maestro. Cristo espera que cada hombre haga su deber. Sea éste el santo y seña de todas las filas de sus discípulos... – {CMC 47.1}

Todo es prestado

Los talentos son prestados
El Tiempo es prestado
Los tesoros son prestados
La Salud es prestada
Los hijos son prestados

El Final

¿Qué valor tiene una cuantiosa riqueza si se encuentra acumulada en costosas mansiones o en bonos y acciones? ¿Cuánto pesa eso en la balanza en comparación con la salvación de las almas por quienes ha muerto Cristo, el Hijo del Dios infinito?

Nuestras posesiones en esta vida son limitadas, pero el gran tesoro que Dios ofrece en su don al mundo es ilimitado. Abarca todo deseo humano y sobrepasa nuestros cálculos finitos. En el gran día de la decisión final, cuando cada uno sea juzgado por sus obras, se hará callar toda voz que hable en favor de la justificación de sí mismo; porque se verá que el Padre en su don a la humanidad, dio todo lo que poseía, y resultará evidente que los que han rehusado aceptar ese misericordioso ofrecimiento carecen de toda excusa. – {CMC 23.3}

Si sus hijos llevan fielmente a su tesorería los medios que se le han confiado, su obra adelantará rápidamente. Muchas almas serán ganadas para la verdad y se apresurará el día de la venida de Cristo.—The Review and Herald, 14 de julio de 1904. 


¿Qué es más importante para mí?
¿Cuánto vale la iglesia para mí?
¿Cuánto vale la causa del evangelio para mí?
¿Cuánto vale Jesús para mi?
R. Tal vez si
¿Te gustaría tener la seguridad de eso?
Si Jesús le perguntará
¿Por qué es mi deber salvarte?
Qué respondería?
¿Usted está trabajando lo suficiente para salvarase?
Te gustaría estudiar más sobre eso?
Te gustaría probar a Dios?
Que tal si experimentas estos primeros tres meses?
Si tu no te sientes bendecido puedes dejar de dar!

La Biblia tiene las respuestas para tu problema
Y comenzamos a explorar lo que Dios tiene para su vida

Cuando dependemos de Cristo, vivimos, vivimos completamente

Cuando nos alejamos de Cristo, morimos, morimos en vida. Como zombies nos volvemos monstruos, no de aquellos que comen carne sino que te comes a ti mismo.

Los seguidores del Cordero son victoriosos porque la victoria alcanzada en el calvario les pertenece

Nadie quiere ser mayordomo, todos quieren ser dueños! Todo el mundo quiere el trono, pero nadie quiere servir.
Esa fue la actitud de Satanás.
Satanás siempre quiso el trono!
Qué contraste con la actitud de Cristo! Quien dejó su trono, se sometió a la voluntad de su Padre y se rindió al Servicio de toda la humanidad.

¿Mi actitud como mayordomo a Cuál de los dos refleja?

¡Cuán grande fue el don hecho por Dios al hombre, y cuán propio de Dios fue hacerlo! El dio con una liberalidad que jamás podrá ser igualada, a fin de salvar a los rebeldes hijos del hombre y de inducirlos a ver su propósito y a discernir su amor. ¿No queréis demostrar por medio de vuestros dones y ofrendas que no hay nada que consideráis demasiado bueno para aquel que “ha dado a su Hijo unigénito”?—The Review and Herald, 15 de mayo de 1900. – {CMC 21.4}
El espíritu de liberalidad es el espíritu del cielo. El espíritu de egoísmo es el espíritu de Satanás.—The Review and Herald, 17 de octubre de 1882. – {CMC 21.5}
Que cada talento, cada segundo, cada centavo, cada respiro sea para adorar y dar gloria y honra a Dios

Por cuantiosas o reducidas que sean las posesiones de una persona, ésta debe recordar que las ha recibido tan sólo en calidad de depósito. Debe rendir cuenta a Dios de su fuerza, habilidad, tiempo, talento, oportunidades y recursos. Esto constituye una obra individual; Dios nos da para que seamos como él generosos, nobles y benevolentes al compartir lo que tenemos con otros. Los que olvidan su misión divina procuran tan sólo ahorrar o gastar para complacer el orgullo o el egoísmo, y éstos puede ser que disfruten de los placeres de este mundo; pero ante la vista de Dios, estimados en base a sus realizaciones espirituales, son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos. – {CMC 24.3}

Así como recibimos continuamente las bendiciones de Dios, así también debemos dar constantemente. Cuando el Benefactor celestial deje de darnos, sólo entonces se nos podrá disculpar, porque no tendremos nada para compartir. Dios nunca nos ha dejado sin darnos evidencia de su amor, porque siempre nos ha rodeado de beneficios... – {CMC 20.1}
A cada instante somos sostenidos por el cuidado de Dios y por su poder. Él pone alimento en nuestras mesas. Nos proporciona un sueño pacífico y reparador. Cada semana nos da el día sábado para que reposemos de nuestras labores temporales y lo adoremos en su propia casa. Nos ha dado su Palabra para que ésta sea como una lámpara para nuestros pies y una lumbrera en nuestro camino. En sus páginas sagradas encontramos sabios consejos; y tantas veces como elevamos nuestros corazones hacia él en penitencia y con fe, él nos concede las bendiciones de su gracia. Pero por encima de todo, se destaca el don infinito que Dios hizo al dar a su Hijo amado, por medio de quien fluyen todas las demás bendiciones para esta vida y para la vida venidera. – {CMC 20.2}
Ciertamente la bondad y la misericordia nos asisten a cada paso. Solamente cuando deseemos que el Padre infinito cese de proporcionarnos sus dones, podremos exclamar con impaciencia: ¿Tendremos que dar siempre? No sólo deberíamos devolver siempre nuestros diezmos a Dios que él reclama como suyos, sino además llevar un tributo a su tesorería como una ofrenda de gratitud. Llevemos a nuestro Creador, rebosantes de gozo, las primicias de su munificencia: nuestras posesiones más escogidas y nuestro servicio mejor y más piadoso.—The Review and Herald, 9 de febrero de 1886. – {CMC 20.3}

Pablo procuró desarraigar de los corazones de sus hermanos la planta del egoísmo, porque el carácter no puede estar completo en Cristo cuando retiene el egoísmo y la codicia. El amor de Cristo en sus corazones los induciría a ayudar a sus semejantes en sus necesidades. Procuró estimular su amor señalándoles el sacrificio que Cristo había hecho por ellos. – {CMC 21.1}

"No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. 2 Corintios 8:8, 9. 

...La vida puede ser una bendición para nosotros únicamente en la medida en que cumplimos el propósito divino para el cual fuimos creados. Todas las buenas dádivas que Dios hace al hombre constituirán una maldición a menos que éste las emplee para hacer felices a sus semejantes y para promover la causa de Dios en el mundo.—The Review and Herald, 7 de diciembre de 1886. – {CMC 22.2}


Privaciones y abnegación

Dios es la fuente de vida, luz y gozo para todo el universo. Sus bendiciones, como rayos de sol, fluyen desde él hacia todas las criaturas que él ha hecho. En su amor infinito ha concedido a los hombres el privilegio de llegar a ser participantes de la naturaleza divina, para que ellos a su turno compartan las bendiciones con sus semejantes. Esto constituye el honor más elevado y el gozo más grande que Dios pueda derramar sobre los hombres. Estos son conducidos más cerca de su Creador al convertirse en esta forma en participantes de los trabajos de amor. El que rehúsa llegar a ser un “obrero juntamente con Dios”—el hombre que por amor a la complacencia egoísta ignora las necesidades de sus semejantes, el avaro que amontona sus tesoros—está privándose de la bendición más rica que Dios puede proporcionarle.—The Review and Herald, 6 de diciembre de 1887. – {CMC 26.1}

La abnegación es la nota tónica de las enseñanzas de Cristo. Con frecuencia se impone este concepto a los creyentes con un lenguaje que parece autoritario, porque no hay otra forma de salvar a los hombres si no se los separa de su vida de egoísmo. Mientras Cristo vivió en el mundo hizo una correcta presentación del poder del Evangelio... A cada alma que sufra con él mientras resiste al pecado, trabaja por su causa y se niega a sí misma por el bien de otros, él le promete una parte en la recompensa eterna de los justos. Poniendo en práctica el mismo espíritu que caracterizó la obra de su vida, llegaremos a participar de su naturaleza. Al compartir esta vida de sacrificio por amor a otros, disfrutaremos con él la vida futura, “un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:17.—The Review and Herald, 28 de septiembre de 1911. – {CMC 29.1}

Esta obra exige sacrificio. La abnegación y la cruz están a lo largo de todo el camino de la vida. Cristo dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24. Los que obtienen los tesoros de este mundo están obligados a trabajar y sacrificarse. ¿Deberían pensar los que van en pos de una recompensa eterna que no necesitan hacer sacrificios?—The Review and Herald, 31 de enero de 1907. – {CMC 48.2}



Motivaciones

Seamos honrados con el Señor. Todas las bendiciones de las que disfrutamos proceden de él; y si él nos ha confiado recursos financieros a fin de que contribuyamos a llevar a cabo su obra, ¿nos echaremos atrás? ¿Diremos: “No, Señor; esto no complacerá a mis hijos, y por lo tanto me aventuraré a desobedecer a Dios y enterraré sus talentos”? – {CMC 48.4}

El egoísmo es la esencia de la depravación, y debido a que los seres humanos han cedido a su poder, hoy se ve en el mundo lo opuesto a la obediencia a Dios. Las naciones, las familias y los individuos están deseosos de convertirse ellos mismos en la figura central. El hombre desea gobernar sobre su prójimo. Al separarse, en su egotismo, de Dios y de sus semejantes sigue sus inclinaciones desenfrenadas. Actúa como si el bien de los demás dependiera de la sujeción de éstos a su supremacía. – {CMC 27.2}

El egoísmo es el impulso humano más poderoso y más generalizado, y debido a esto la lucha del alma entre la simpatía y la codicia constituye una prueba desigual; porque mientras el egoísmo es la pasión más fuerte, el amor y la benevolencia son con mucha frecuencia los sentimientos más débiles, y por regla general el maligno gana la victoria. Por lo tanto, al dar nuestro trabajo y nuestros dones a la causa de Dios, es peligroso dejarse controlar por los sentimientos o el impulso. – {CMC 28.1}

Dar o trabajar cuando alguien conmueve nuestra simpatía, y retener nuestro trabajo o servicio cuando las emociones no son estimuladas, constituye una conducta imprudente y peligrosa. Si estamos dominados por el impulso o por la mera simpatía humana, en ese caso bastarán unas pocas ocasiones cuando nuestra preocupación por el prójimo sea pagada con ingratitud, o cuando nuestros donativos sean mal empleados o malgastados, para que se hielen las fuentes de nuestra benevolencia. Los cristianos deberían actuar dirigidos por principios fijos siguiendo el ejemplo de abnegación y sacrificio dado por el Salvador.—The Review and Herald, 7 de diciembre de 1886. – {CMC 28.2}

¿Queréis aseguraros vuestras propiedades? Colocadlas en las manos que llevan las marcas de los clavos de la crucifixión. Retenedlo todo en vuestra posesión y será para vuestra pérdida eterna. Dadlo a Dios, y a partir de ese momento llevará su marca. Quedará sellado con su inmutabilidad. ¿Queréis gozar de vuestros bienes? Entonces utilizadlos para bendecir a los que sufren. ¿Queréis aumentar vuestras posesiones? “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”. Proverbios 3:9, 10. – {CMC 53.3}

Un ejemplo

Tengo miedo de hablar con usted
Acabo de terminar una relación con mi amante puede ayudarme?

Yo no hago aconsejamiento yo hago discipulado!