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segunda-feira, 9 de maio de 2016
segunda-feira, 4 de abril de 2016
Isaías 41
Como El oro de Ofir
Isaías 41
LA FIDELIDAD DEL DIOS DE ISRAEL 41:1–42:9
El pueblo que estaba esclavizado tendería a dudar de la fidelidad de Jehová. En esta porción de Isaías descubrimos cinco formas en que el Omnipotente les asegura su fidelidad aun en medio de las circunstancias más sombrías.
Usando a los paganos para realizar sus propósitos 41:1–7
El Señor invitó a todos los pueblos a contemplar su obra (v. 1). La pregunta clave es quién (vv. 2, 4). El justo que vendría de oriente (v. 2) sería Ciro y en los versículos 2 y 3 se describen sus movimientos y conquistas. ¿Quién lo controlaba y usaba para sus propósitos? Sólo Jehová (v. 4c). El movilizaría a las naciones para demostrar su fidelidad a su pueblo.
Las naciones paganas reaccionan a los movimientos de Ciro como se describe en los vv. 5–7. Se llenan de terror y espanto (v. 5), se unen entre sí para tener mayor fuerza (v. 6) y confían en sus ídolos que no les pueden ayudar (v. 7). Al ver estos movimientos, el pueblo esclavizado de Israel debía comenzar a regocijarse, porque sería señal de que pronto serían liberados.
Reconociendo el lugar de privilegio que Israel ocupaba en su plan 41:8–9
Dios les confirma que son su pueblo elegido porque habían sido escogidos en Abraham. Además de haber sido seleccionado, el Señor consideraba a Israel su siervo. Aun en el cautiverio, no lo había desechado como tal.
Confirmando su presencia y ayuda 41:10–20
El mensaje principal de los vv. 10–14 es: “No temas” (vv. 10, 13–14). Al enfrentarse con la salida de Babilonia y el viaje de regreso a su tierra, no debían tener temor, porque Jehová estaría con ellos (v. 10a), les daría fuerza (v. 10b) y siempre los ayudaría (vv. 10c, 13, 14). Sus enemigos serían derrotados (vv. 11–12). El sería siempre su Dios (v. 13) y su Redentor (v. 14b). El Santo de Israel socorrería al gusano de Jacob. Llegaría el día en que Israel vencería rotundamente a todos sus opositores (vv. 15–16). En medio del desierto, su Cuidador les daría agua y sombra (vv. 17–20). La descripción que hacen estos versículos es semejante a la del reino milenial del capítulo 35.
NO HAY POR QUÉ TEMER SI
EL SEÑOR ES NUESTRO DIOS
Retando a los falsos dioses 41:21–29
El desafío que les lanza el Señor a los ídolos se ve claramente en los vv. 21–23. Lo único que pide es que predigan el futuro y que cumplan lo profetizado. La evidencia de que Jehová es el Dios verdadero (vv. 25–28) es que él anunció con 150 años de anticipación la venida de Ciro (“Del norte levanté uno, y vendrá”, v. 25a) para liberar a su pueblo. El fallo de la corte se encuentra en los versículos 24 y 29. Los ídolos y sus obras no son nada y son sólo vanidad. Tienen tanta substancia como el viento. Esta es la tercera vez que el Señor se burla de los ídolos y no es la última.
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